Investigadores trabajan sobre el Mar Menor comprobando los efectos de las medidas adoptadas para su recuperación
Investigadores trabajan sobre el Mar Menor comprobando los efectos de las medidas adoptadas para su recuperación - ABC

El Gobierno de Murcia revierte en un año la suciedad en el Mar Menor

La laguna pasa del verde al azul tras el control de vertidos de nitratos del campo y aguas urbanas

MurciaActualizado:

Los miles de turistas que este año visitarán el Mar Menor se van a encontrar con aguas azules y limpias, en contraste con el verde del verano pasado, cuando se dispararon las alarmas y el Gobierno de Murcia puso en marcha una serie de medidas de choque para atajar un problema ecológico que ha logrado revertir, a tenor de los datos científicos registrados.

La transformación más evidente se aprecia en que ha mejorado casi cuatro veces la transparencia del agua, con lo que los bañistas pueden ver con claridad hasta 3,65 metros de profundidad, cuando en agosto del año pasado apenas se vislumbraba hasta 1,05 metros. El otro indicador básico, lo turbia que estaba, ha pasado de 6,64 a 1,41, otra mejoría significativa, en la escala de registro científico. Y en cuanto a la concentración de clorofila, se ha progresado positivamente desde 14,4 hasta 2,27.

La principal receta aplicada para obtener estos resultados ha consistido en «reducir de manera importante los vertidos, porque desencadenaban un proceso de eutrofización que amenazaba la integridad de todo el sistema natural del Mar Menor», explica Ángel Pérez Ruzafa, científico del departamento de Ecología de la Universidad de Murcia.

Ahora, se trata de aplicar «medidas estructurales para la gestión adecuada de las aguas, identificando su origen y composición y estableciendo mecanismos de recogida y tratamiento en función de su contenido en salmueras, nutrientes o contaminantes, de modo que, a ser posible, puedan reutilizarse y en ningún caso lleguen al Mar Menor. Para ello pueden necesitarse múltiples medidas que incluyan depuración, desalación, filtros verdes y la adecuada conservación de los espacios naturales».

Y el objetivo final apunta al «vertido 0», o «quasi 0», que desde el Gobierno regional aseguran que se consiguió en el caso del Campo de Cartagena cuando la Confederación Hidrográfica del Segura selló las conducciones de desagüe del riego.

También, con la filosofía de no edificar, dado que «conservar los espacios naturales, esos que no han sido urbanizados, es la mejor forma de preservar la laguna», subraya Pérez Ruzafa. «Preservar la integridad ecológica del Mar Menor, un ecosistema complejo y singular, es esencial. Gracias a ella, ha resistido más de 30 años de presiones de todo tipo y no ha sobrepasado ese punto de no retorno, a partir del cual ya hubiera sido irrecuperable. Afortunadamente está recomponiendo sus equilibrios».

Más clara que en Venecia

Este investigador, que lleva más de 30 años comparando las características de diferentes lagunas costeras, como la laguna de Venecia o la Curonian, situada en el Mar Báltico, explica que «ninguna otra laguna del Mediterráneo o europea tiene aguas tan transparentes como el Mar Menor, en el que compartiendo con las otras su elevada productividad pesquera, se dan además unas condiciones envidiables para los deportes náuticos, el baño y el turismo de salud y naturaleza».

De hecho, el paraje murciano está incluido en el convenio Ramsar de humedales de importancia internacional, subrayan fuentes del Gobierno de la Región de Murcia, una administración que lleva invertidos más de 100 millones de euros en su recuperación, sobre todo en instalaciones «avanzadas» de saneamiento y depuración para evitar vertidos de origen urbano.

En este último año -desde el pasado verano- se han destinado 21 millones en 40 medidas «extraordinarias» por el aumento del fitoplancton, ahora en valores mínimos. «Los últimos informes expuestos en el Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor celebrado la semana pasada indican síntomas claros de recuperación en cuanto al funcionamiento biológico y de las comunidades bentónicas, es decir, el conjunto de organismos que pueblan el fondo marino».

Hay en marcha varios humedales artificiales, el colector al Mar Menor norte, así como 16 investigaciones y hasta 2020 se van a dedicar más de nueve millones de euros con un centenar de científicos trabajando, además de recabar las opiniones y sugerencias de toda la sociedad en la zona. A tal efecto, se ha habilitado una aplicación (CONECTAmbiental) para que cualquier ciudadano pueda poner en conocimiento de la administración «alertas ambientales», que se solventan en 24 horas.

Se han delimitado 9.137 hectáreas cercanas a las orillas para implantar barreras vegetales que retengan aguas y protejan el suelo de la erosión, además de prohibirse el laboreo y los cultivos a favor de la corriente.

En definitiva, «el mejor indicador es que la gente disfruta del Mar Menor y ya empieza a correr la voz», relata Pérez Ruzafa, quien valora también del interés social despertado: «es interesante comprobar cómo, cuando la gente está tan pendiente de un problema, la ciencia se introduce en la sociedad y se generaliza el uso de los términos científicos, aunque tenga el inconveniente de que no siempre se haga con rigor».

Algo ha influido en la opinión pública, seguramente, la campaña de concienciación «MiMarMenor 3.33», con un centenar de actividades culturales y de ocio en las playas, como el concierto de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, a la que asistieron 6.000 personas.