El Gobierno balear niega «rotundamente» que haya fuga de médicos por el decreto del catalán

El principal sindicato del sector estima, en cambio, que han abandonado el Archipiélago una veintena de profesionales desde que se inició la actual controversia lingüística

PALMA DE MALLORCAActualizado:

El director general del Servicio de Salud de las Islas Baleares, Juli Fuster, negó este jueves «rotundamente» que en estos momentos haya fuga de médicos en el Archipiélago por el decreto del catalán. Para Fuster, quien justifica ahora su marcha diciendo que se va porque se le exige la lengua cooficial, «simplemente está mintiendo».

En declaraciones recogidas por la Agencia Efe, el director general del Servicio de Salud reconoció ayer que «hay movimientos, como los ha habido siempre», si bien añadió que los movimientos actuales no se podrían atribuir al citado decreto. «Ahora mismo, el catalán no se pide ni para estar en la bolsa de trabajo ni para presentarse a unas oposiciones», recordó Fuster, quien recalcó que la movilidad geográfica habría sido una constante en la sanidad pública balear incluso desde antes de la aprobación del mencionado decreto.

Cabe recordar que el Gobierno balear, que preside la socialista Francina Armengol, aprobó el pasado 24 de marzo el decreto que regula el conocimiento de catalán que deberán tener los médicos, enfermeros y auxiliares que deseen trabajar en la sanidad pública isleña. El decreto establece, en su versión definitiva, que se podrá presentar a oposiciones cualquier profesional sanitario, aunque no tenga hoy la preceptiva titulación lingüística, que deberá conseguir en un plazo de dos años una vez obtenida la plaza. Si transcurrido ese tiempo dicho profesional no pudiera acreditar un nivel básico de catalán, no perderá su plaza, pero no podrá participar en procesos de movilidad ni acceder al complemento de carrera profesional.

Preguntas y respuestas

En respuesta a la valoración hecha ayer por Fuster, el presidente del Sindicato Médico de Baleares (Simebal), Miguel Lázaro, ha indicado este viernes a ABC que su sindicato estima que se han ido de las Islas una veintena de especialistas médicos desde que se inició la actual controversia lingüística, cuyos orígenes se remontan al verano del pasado año. «Es posible que no todos esos profesionales se hayan marchado exclusivamente por la exigencia del catalán y que hayan pesado también otros condicionantes, pero es indudable que el catalán ha sido un factor determinante en la toma de decisiones de esas personas», ha indicado Lázaro.

En ese contexto, el presidente de Simebal ha planteado dos preguntas al director general del Servicio de Salud: «¿Cómo va a captar a médicos para sustituir a los que ya se han ido? ¿Qué hará para que no se vayan más profesionales?». Lázaro ha avanzado que Simebal está preparando un documento, que entregará en breve al Govern, en el que presentará estrategias para poder captar y fidelizar a médicos en Baleares.

Por último, Lázaro ha recordado que ya en su momento los distintos gerentes del IB-Salud advirtieron a Fuster, a través de una carta, de los efectos negativos que podría tener la exigencia del catalán para la captación de profesionales sanitarios foráneos. En aquel momento, otoño del pasado año, Armengol tenía sobre la mesa un primer borrador del decreto lingüístico, en el que se fijaba el catalán como requisito para poder presentarse a oposiciones y en el que se exigía un nivel avanzado de dicho idioma para médicos y enfermeros. Dicho borrador fue finalmente desechado por el Govern, que, como se ha señalado ya, hace un mes aprobó un decreto más flexible en materia lingüística.

Armengol gobierna gracias al apoyo del PSOE, MÉS por Mallorca, MÉS por Menorca y Podemos. La presidenta del Ejecutivo regional ha recibido críticas por el decreto del catalán desde diversos ámbitos políticos y sociales. Así, por una parte han venido reiterando su oposición al decreto el PP, Cs, Actúa Baleares, Simebal, diversas asociaciones de pacientes y la plataforma ciudadana Mos Movem, que consideran que el catalán debería ser un mérito y no un requisito. Al mismo tiempo, desde entidades próximas al independentismo, como por ejemplo la Obra Cultural Balear o la Plataforma por la Lengua, se ha criticado a Armengol por haber suavizado las exigencias lingüísticas previstas inicialmente.