Sociedad

La Fundación Más Vida a Samanta Villar: «Ver crecer a tus hijos es una de las satisfacciones más grandes, y no es un tópico»

Su secretaria general recuerda que la clave para que «todo ese sacrificio y esfuerzo no cueste tanto es poner un poquito de amor»

La Fundación Más Vida a Samanta Villar: «Ver crecer a tus hijos es una de las satisfacciones más grandes, y no es un tópico»
Pilar Castañón* Madrid - Actualizado: Guardado en: Sociedad

La verdad es que me sorprende que a estas alturas de la vida la señora Samanta Villar pretenda romper ¿tópicos? sobre la maternidad.

Después de millones de años de humanidad, y de madres, Samantha viene a decirnos que la maternidad no es un estado idílico, que no coincide con la realidad, estigmatiza a las mujeres y obliga a sacrificios «estratosféricos» y que además no es el culmen en la pirámide de felicidad de la mujer. Sus palabras podría decirse que suenan casi como reclamo polémico para intentar vender libros.

Ver crecer a tus hijos es sin duda, una de las satisfacciones más grandes, y no es un tópico. Colaborar en la educación de futuros ciudadanos es una gran responsabilidad y un reto, querer colaborar aportando esa gota de agua al océano es tener esperanza. Y estar para apoyarles, enseñarles, regañarles y guiarles, reírte y disfrutar de ellos y con ellos, es una satisfacción muy por encima de cualquier sacrificio.

Sin embargo leer que se apechuga porque ya están aquí, suena triste cuanto menos… y confío en que sus hijos no lean esas palabras. Hay una clave para que todo ese sacrificio y esfuerzo, que para Samantha parece «sobrehumano», no cueste tanto, y es poner un poquito de amor.

Cuando se hacen las cosas con amor, con ganas, el esfuerzo se convierte simplemente en «lo que hay que hacer para que salgan bien». Si quieres disfrutar de la cima tienes que subir la montaña…y ¿quién no lo hace por un hijo?. Millones de madres lo han hecho a lo largo de la historia con alegría, y no como una carga insoportable. El problema quizás resida en la elección de subir a la montaña, pero eso es entonces otra cuestión.

Y si la elección es una vida sin riesgos, sin responsabilidades, sería mejor elegir ser simplemente tía, como ella misma dice.

No se quién la habrá engañado, pero los niños no son muñecos con pilas que ponen guapos para salir al parque, ni tampoco se compran en un supermercado. Son personitas con dignidad que deberían ser fruto del amor.

A lo mejor ser madre, de las que no hay más que una, es de mujeres valientes y que disfrutan de ello, como una servidora madre de cuatro hijos ( en lo referente a disfrutar), y que por supuesto no nos sentimos estigmatizadas. Pero quizás así Samatha nos valore un poquito más.

*Pilar Castañón, secretaria general de la Fundación +Vida

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