Un camping de caravanas y casas prefabricadas arrasadas por el fuego en California - AFP/ Vídeo: ATLAS

El fuego sigue descontrolado en el Norte de California, donde ya suma 29 víctimas mortales

Preocupación ante la posibilidad de que los vientos fuertes regresen este fin de semana y compliquen todavía más las labores de extinción.

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

El viento dio ayer un pequeño respiro a los bomberos que se esfuerzan en contener los incendios que devastan el Norte de California, en especial los condados de Sonoma y Napa, las regiones vinícolas más importantes de EE.UU. Después de que el fuego se propagara con violencia desde el domingo, gracias a la sequedad y al empuje de vientos de más de 110 kilómetros por hora, ayer la situación era algo más favorable, con vientos de entre 40 y 50 kilómetros por hora. Sin embargo, el fuego está muy lejos de estar bajo control.

Ayer, los bomberos aseguraban que tenían controlado un 10% del de Tubbs, el incendio más devastador de los veintidós que siguen activos en el Norte de California. A pesar de que las condiciones no eran las peores, este incendió quemó más de 2.800 hectáreas en la noche del miércoles al jueves. Las peores noticias son que no hay rastro de lluvia en el pronóstico meteorológico y que se prevé que el viento regrese con fuerza a partir de esta noche, con rachas de hasta 100 kilómetros por hora.

Si la previsión se concreta, la destrucción del fuego podría ser todavía muy superior a lo sufrido en los últimos cinco días. Desde el domingo, las llamas han arrasado más de 77.000 hectáreas y destruido cerca de 3.500 edificios. Hasta el momento, el balance de víctimas mortales es de 29, aunque las autoridades temen que sean más, ya que las labores de búsqueda todavía no han comenzado en algunas zonas desoladas por el fuego. Solo en el condado de Sonoma, el más afectado por las llamas, ayer seguían desparecidas 285 personas.

Cinco mil personas evacuadas

A la espera de que se controle el fuego y se calculen los daños en estas regiones vinícolas -su economía depende del vino y del turismo asociado a él-, la vida en condados como Napa o Sonoma se ha convertido en una pesadilla. La dirección y la fuerza del fuego es impredecible, y las evacuaciones siguen en zonas en peligro. Por ejemplo, 5.000 personas recibieron la orden de evacuación en la localidad de Calistoga, en Napa, aunque finalmente el fuego no llegó hasta sus barrios.

La mayor parte de los colegios están cerrados, las compañías de comunicaciones se esfuerzan por reemplazar postes telefónicos derribados por las llamas y su humo, que ha convertido la ciudad de Napa en la que tiene el peor aire de EE.UU., también ha complicado el acceso a San Francisco, la mayor urbe en las inmediaciones de los incendios. Al menos 82 vuelos se cancelaron el miércoles y otros 39 sufrieron ayer la misma suerte.

Todavía no hay datos sobre qué originó los incendios. En el 95% de los casos, según las autoridades californianas, están relacionados con la actividad humana. No ha habido rayos en los últimos días, y una de las sospechosas es que se iniciaran por problemas en el tendido eléctrico. El pasado abril, el estado de California multó con 8,3 millones de dólares a la compañía eléctrica Pacific Gas and Electric Company por no limpiar la vegetación alrededor de un tendido eléctrico que propagó un gran incendio en 2015.