La estatua de Juan Pablo II en la localidad francesa de Ploërmel
La estatua de Juan Pablo II en la localidad francesa de Ploërmel - Afp

Francia ordena retirar la cruz de un monumento al Papa Juan Pablo II

el alcalde de Ploërmel y el gobierno de Polonia estudian la posibilidad de plantear un recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Corresponsal en ParísActualizado:

Tras una larga década de procedimientos jurídicos, el Consejo de Estado ha dictado una sentencia decidiendo la retirada de la cruz de un monumento de Juan Pablo II, instalada en la pequeña localidad de Ploërmel (9.500 habitantes), en el departamento del Morbihan, en la región de la Bretaña francesa.

La decisión del Consejo de Estado no pone fin al debate ciudadano, cultural, político, incluso diplomático, bien al contrario. La jerarquía religiosa francesa ha decidido no entrar en polémicas. Por el contrario, el alcalde de Ploërmel y el gobierno de Polonia estudian la posibilidad de plantear un recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El 28 de octubre del 2006, un pleno municipal aprobó la instalación de la estatua homenaje a Juan Pablo II, obra del artista ruso Zourab Tsereteli (autor de varias obras monumentales consagradas al zar Pedro el Grande, en su patria) en una plaza pública en Ploërmel.

Tras la instalación, a primeros de diciembre de aquel año, varias asociaciones defensoras de un «laicismo radical», presentaron querellas contra un monumento de 7,50 metros de alto, culminando con una gran cruz. Durante diez largos años, los tribunales regionales dictaron sentencias contradictorias. Finalmente, el Consejo de Estado, la máxima autoridad jurídico-administrativa, ha dictado sentencia pidiendo que sea retirada la cruz, en nombre de las legislación contraria a la «exhibición ostentatoria de signos religiosos». La sentencia aprueba la instalación del monumento, privado de la cruz. La sentencia debiera ser aplicada, en un plazo de seis meses, «en nombre de la Ley de 1905 separación de la Iglesia y el estado».

A través de los diarios La Croix y Le Figaro, el vicario general de la diócesis de Vannes, monseñor Jean-Yves Le Saux, ha comenzado por evitar una reacción polémica.

El alcalde de Ploërmel, Patrick Le Difffon (conservador), por el contrario, se dice «estupefacto»: «Estudiamos presentar un recurso ante el Tribunal Europeo de los Derechos del Hombre. La estatua fue un don de un artista ruso a Francia. Jacques Chirac y Vladimir Putin avalaron el don. El homenaje a Juan Pablo II forma parte del paisaje de nuestra ciudad, de nuestra región. Y no molesta en absoluto, a nadie. Todo lo contrario es un atractivo turístico. Para colmo, se trata de una obra de arte. Sería necesaria una autorización del artista para modificar su obra…».

La prudencia verbal de la jerarquía oficial de la Iglesia de Francia contrasta con el tono vehemente del gobierno de Polonia y las redes sociales.

Beata Szydlo, primera ministra polaca, reaccionó el domingo en estos términos: «Mi gobierno hará todo lo posible para salvar de la censura el monumento consagrado a nuestro compatriota. Llegado el caso, pediremos el traslado de esa obra a Polonia». A juicio de Szydlo, «se trata de otro “dictado” de lo políticamente correcto, intentando aterrorizar la vida diaria de los creyentes , censurando un símbolo de la Europa cristiana unida».

En las redes sociales, la batalla campal ha llegado a tomar tonos inflamables. En Twitter, el hasthag (#) #montretacroix (#muestratucruz) ha llegado a tener millares de comentarios. Algunos activistas han llegado a publicar comentarios de este tipo: «Consejo de Estado / Daesh, mismo combate: Resistencia contra este nuevo terrorismo». La Iglesia de Francia está totalmente al margen de este tipo de activismo.