La «fiebre lassa» dispara la alarma en Nigeria

Durante las últimas seis semanas se han confirmado 615 casos, 14 entre trabajadores sanitarios, con 57 fallecimientos

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Nigeria, el país más poblado de África (más de cien millones de habitantes), se enfrenta a un peligroso brote de «fiebre Lassa». Durante las últimas seis semanas (enero-febrero de 2018) se han confirmado 615 casos, 14 entre trabajadores sanitarios, con 57 fallecimientos (de los que 4 eran sanitarios que atendían a los enfermos). Estos datos proceden del Centro Nigeriano para el Control de Enfermedades (Nigeria Center for Disease Control).

La «fiebre Lassa» es una zoonosis causada por el virus Lassa, un arenavirus, cuyo material genético está formado por una hebra mono-catenaria de ARN (ácido ribonucleico). [La denominación arenavirus hace referencia al aspecto arenoso cuando se examina bajo un microscopio electrónico].

La enfermedad se describió por primera vez en el año 1969, tras la muerte de dos misioneras en la ciudad nigeriana de Lassa. Su topónimo designó este tipo de fiebre hemorrágica. Durante ese año, varios brotes epidémicos causaron la muerte a docenas de africanos; así como a varias enfermeras y médicos. De los que contrajeron la infección muy pocos se recuperaron.

Investigaciones posteriores notificaron otros casos en Liberia y Sierra Leona. El virus fue profusamente estudiado en Sierra Leona, donde la enfermedad es endémica.

De hecho, la primera vez que se usó la cámara de aislamiento usada para la cuarentena de los astronautas que regresaban de los primeros viajes lunares fue para transportar a Kent Campbell, un epidemiólogo de Atlanta, Georgia, Estados Unidos, cuando contrajo una infección que se consideró en un principio «fiebre Lassa», si bien se demostró más tarde que no se trataba del «nuevo» virus descubierto.

El brote actual ha surgido en el sudoeste del país, pero se han confirmado casos en 17 de los 36 estados que conforman la República Federal de Nigeria (denominación oficial). Por primera vez, desde hace 48 años, se han notificado infecciones en el Estado noroccidental de Borno, donde actúa la guerrilla islamista Boko Haram.

Muchas infecciones por el virus Lassa son leves, pero pueden derivar en una fiebre hemorrágica muy grave, con mortandad elevada. Recordemos otro tristemente famoso virus hemorrágico, el virus ébola. Los casos leves de infecciones por el virus Lassa se explican porque el virus ha dejado su «huella» en la sangre de alrededor del 6% de las personas que viven en áreas endémicas. Se ha querido justificar de esta manera que el virus sea relativamente inocuo para algunas personas y muy infeccioso para la mayoría. Este virus se considera uno de los más misteriosos en los anales de la microbiología.

Ténica Elisa

La sintomatología inicial de la «fiebre Lassa» es inespecífica, apenas diferente de otras infecciones comunes en áreas tropicales, como la malaria, shigelosis, fiebre tifoidea y fiebre amarilla. Los dispensarios rurales no suelen disponer de la tecnología para realizar diagnósticos confirmativos. Ello da lugar a frecuentes errores en una primera valoración, y retrasos en el diagnóstico definitivo.

El diagnóstico de la «fiebre Lassa» se lleva a cabo mediante la técnica ELISA (acrónimo de Enzyme-Like Immunosorbent Serologic Assays), que detecta anticuerpos IgM e IgG fabricados por el organismo contra antígenos del virus Lassa. La «reacción en cadena de la polimerasa» (PCR, de Polymerase Chain Reaction) también es útil en los estadios iniciales de la enfermedad.

El virus se multiplica en células en cultivo en 7 a 10 días, pero esta técnica no es adecuada para el diagnóstico de rutina por el tiempo de latencia hasta disponer de resultados, reservándose para estudios post-mortem.

No existe vacuna contra el virus causante de la «fiebre Lassa». Tampoco hay tratamiento efectivo, más allá de la relativa eficacia de un fármaco antiviral, Ribavirina, siempre que se prescriba en los estadios iniciales del proceso infeccioso. Un interesante estudio sobre el empleo de Ribavirina en la «fiebre Lassa» se publicó en la revista The New England Journal of Medicine en el año 1986. No obstante el primer ensayo sobre la eficacia de la Ribavirina en la «fiebre Lassa» fue el resultado de la colaboración entre el Ministerio de Salud de Sierra Leona y el Center for Disease Control and Prevention norteamericano, más conocido por su acrónimo CDC. Se inició en 1977, y si bien en un principio se focalizó en la epidemiología y ecología del virus, se amplió más tarde para determinar la eficacia de la Ribavirina entre pacientes de dos hospitales situados 320 quilómetros de la capital, Freetown. Ribavirina se había sintetizado unos años antes, en 1972, por un grupo de trabajo dirigido por Roland Robins en el ICN Pharmaceutical Corporation, en Irvine, California, Estados Unidos. Ribavirina no solo se muestra eficaz contra el virus Lassa, sino en infecciones por otros virus, entre otros el virus de la hepatitis C y el denominado «virus respiratorio sincitial».

Los portadores más comunes del virus Lassa son varias especies de roedores del género Mastomys, en el que las hembras tienen hasta 24 glándulas mamarias, necesarias para alimentar a su numerosa progenie. Estos roedores viven sobre todo en las áreas rurales de muchos países de África. El portador más común es la denominada genéricamente «rata africana» (aka Mastomys natalensis), descubriéndose su implicación en la transmisión de esta infección en el año 1972 durante los estudios de campo llevados a cabo en Sierra Leona.

Las autoridades sanitarias nigerianas recomiendan, sobre todo a los habitantes de zonas rurales, que guarden el grano en contenedores sellados, y que cocinen los alimentos antes de su ingesta. No obstante, los hábitos y las tradiciones africanas se hallan muy asentadas en la población, y resulta muy difícil modificar costumbres ancestrales. Así sucedió, por ejemplo, con la costumbre de incluir murciélagos en la dieta en áreas rurales de Guinea Conakry, que contribuyó a la propagación de la reciente epidemia del virus ébola.

A semejanza de lo que sucedió con la epidemia del virus ébola, la sangre, orina, vómitos y otros fluidos contaminados con el virus son los vectores de transmisión en hospitales rurales en los que apenas existen equipos de protección.

Los expertos creen que el virus también se transmite por vía sexual. Aproximadamente uno de cada cuatro personas que sobreviven a una infección de «fiebre Lassa» pierden la audición, a veces de manera irreversible; otros la recuperan al cabo de entre 1 y 3 meses.

De modo usual, la incubación de la infección por el virus de la «fiebre Lassa» varía de 6 a 21 días. Es muy probable que algunas infecciones pasen desapercibidas debido a la ausencia de síntomas. Pero muchas debutan con fiebre, debilidad general e importante malestar. Al cabo de varios días aparece cefalea (dolor de cabeza), úlceras de garganta, mialgias (dolores musculares), dolor torácico, náusea, vómito, diarrea, tos, dolor abdominal; y, en los casos graves, inflamación facial, acumulación de fluidos en el parénquima pulmonar, hemorragias bucales, nasales, vaginales o gastrointestinales.

Cuando la enfermedad progresa aparece proteinuria (signo de daño renal), convulsiones, temblor y desorientación. Cuando se llega a esta situación, el enfermo entra en coma.

Grave para las embarazadas

En los casos más graves, la muerte llega al cabo de dos semanas después de la aparición de los primeros síntomas, casi siempre por colapso circulatorio. El escenario es especialmente grave en las embarazadas, sobre todo durante el tercer trimestre de gestación, cuando el 80% de los fetos mueren, a veces tras fallecer la madre.

La «fiebre Lassa» es endémica en el oeste de África. Durante el mes de enero Benín, Guinea, Liberia y Sierra Leona, han notificado infecciones por virus Lassa.

El año pasado Bill and Melinda Gates Foundation, Wellcome Trust, junto a los gobiernos de Japón y Noruega aunaron fuerzas con seis laboratorios fabricantes de vacunas para crear la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations. La «fiebre Lassa» es una de las tres infecciones, junto con MERS – Middle East Respiratory Syndrome – y el virus Nipah, para la que están tratando de desarrollar una vacuna eficaz.

-------------------------------------------------------------------------------*José Manuel López Tricas, farmacéutico especialista en Farmacia Hospitalaria. Farmacia Las Fuentes de Zaragoza