Fotograma del vídeo en el que se puede ver el mapa de calor del experimento - Schweepes

El experimento que pone cifras al acoso que sufren las mujeres en las discotecas

Un vestido lleno de sensores contabiliza las veces que tres chicas son tocadas sin permiso mientras salen de fiesta

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En menos de cuatro horas, tres mujeres fueron tocadas 157 veces sin su consentimiento mientras estaban en la discoteca. ¿La manera de contabilizarlo? Un vestido con sensores diseñado específicamente para la ocasión.

Un experimento de Schweepes Brasil, junto con la agencia de marketing Ogilvy ha querido visibilizar el acoso que sufren las mujeres en las discotecas cuando salen de fiesta. Tomando como punto de partida un dato proporcionado por la ONG feminista «Think Olga», que afirma que el 86% de las mujeres brasileñas han sido acosadas alguna vez en un club nocturno, el experimento recoge pruebas con las que avalar este dato.

Para ello han diseñado este vestido, en cuyo interior se encuentran diversos sensores para poder calcular todos los «tocamientos» que sufran las tres chicas que se han prestado voluntarias para formar parte del proyecto.

«Cuando las mujeres lo lleven, medirá las veces que han sido tocadas sin permiso», explica Nagib Nassif, uno de los partícipes en el desarrollo de la prensa. «Los datos nos llegan vía wifi a una unidad de control para así poder ver en tiempo real la situación y tener una visión más amplia de este tipo de acoso», continúa.

Un mapa de calor creado a partir de los resultados recogidos muestra que las mujeres agarradas de la cadera y los hombros la mayor parte de las veces. «Por favor, habla conmigo sin tocarme» o «¡Qué pesado eres!» son algunas de las frases que repiten las chicas durante el transcurso del experimento. Por otro lado, «¿Quién sale un jueves por la noche solo para bailar?» es lo que exclama uno de los hombres entrevistados al comienzo del vídeo.

Tatiana Rosas, una de las participantes, sentencia: «Todas las mujeres han sufrido acoso a lo largo de su vida». «Con esto verán lo que pasa y dejarán de tener estos comportamientos», desea Juliana Schulz, otra de las chicas. Luisa Castro, la tercera de las implicadas, concluye con una potente idea: «Soy una persona interesante, merezco por lo menos cinco minutos de conversación».