El profesor expedientado Francisco Oya
El profesor expedientado Francisco Oya - Inés Baucells

Expedientado por enseñar a sus alumnos que los catalanes no son una raza superior

Francisco Oya es el primer docente sancinado por combatir el adoctrinamiento en las aulas. Contrarrestaba la «visión idílica» de los gurús nacionalistas en los libros de Historia

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El profesor Francisco Oya lleva semanas de baja. Desde el pasado 18 de abril, fecha en la que la Generalitat le prohibió impartir más clases de Historia a sus alumnos de Bachillerato en el instituto Joan Boscà de Barcelona y le abrió un expediente sancionador –el primero impuesto a un docente por combatir el adoctrinamiento en las aulas–, Oya, militante de la causa bilingüe desde hace años y muy crítico con el proceso separatista catalán, ha decidido tomarse un respiro. Lo ha hecho, según afirma, «por prescripción médica».

«Los últimos meses de acoso a mi persona han sido muy duros. Tengo un problema de salud de base y me han aconsejado que salga de la primera línea de fuego», asegura Oya en declaraciones a este diario. Las autoridades educativas le apartaron de sus funciones, según denuncia, «por ir a contracorriente» en un momento de máxima sensibilidad política y «mostrarse crítico con las tesis independentistas».

Oya llevaba tiempo en la cuerda floja, aunque el detonante que hizo que le expedientaran fue, según dice, el material curricular complementario que entregó a sus alumnos de segundo curso de Bachillerato para contrarrestar la visión, a su juicio, «sesgada» e «idílica» que proprocionaba sobre el catalanismo el manual de Geografía e Historia que se utiliza en el centro, y cuyo autor es Agustí Alcoberro, exportavoz de la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

«Me prohibió que los diera»

«Cuando acabó la clase los estudiantes fueron a entregar los textos al director y a quejarse. Éste no tardó en llamarme al despacho y prohibirme que se los diera a los alumnos. Después vino la inspección», explica Oya, que se negó a cumplir tal orden apelando a la libertad de cátedra.

«No podía consentir que mis alumnos llegaran a la selectividad con una información sesgada sobre el catalanismo y sus líderes. Pensé que para tener una visión más equilibrada y menos positiva debían conocer también su cara B. Saber quién fue Prat de la Riba en realidad, conocer su cara racista», denuncia el profesor del Joan Boscà. «Los alumnos han de conocer la historia, no la propaganda o la visión canónica de un determinado movimiento», añade el represaliado. Su acto de rebeldía acabó en un expediente disciplinario, que sigue en curso, y un castigo: dejar de impartir provisionalmente la asignatura. ¿Cuál es el contenido de los polémicos textos? ¿A qué figuras del catalanismo refieren? Los documentos, consultados por ABC, son una serie de escritos firmados por referentes del catalanismo, en los que se observa una «actitud de superioridad» con respecto al resto de España.

El dosier arranca con una cita del escritor Pompeu Gener (Heregías 1887): «En España, la población puede dividirse en dos razas. La aria (celta, grecolatina, goda) o sea del Ebro al Pirineo; y la que ocupa del Ebro al Estrecho, que, en su mayor parte, no es aria sino semita, presemita y aun mongólica [gitana] (…) Nosotros, que somos indogermánicos, de origen y de corazón, no podemos sufrir la preponderancia de tales elementos de razas inferiores».

Otra de las figuras que aparecen en el dosier es la del político y escritor, Enric Prat de la Riba, considerado uno de los padres teóricos del nacionalismo catalán. Según Oya, la imagen que ofrece de este político el manual es «edulcorada» y «no ajustada a la realidad». Por este motivo, el profesor decidió entregar a sus alumnos algunos artículos de Prat de la Riba en los que éste alude a la supremacía de la raza catalana. «Cataluña tiene la fuerza de la prosperidad económica, con su acompañamiento natural de energías intelectuales, morales y artísticas; la tiene menos intensa, es verdad, que las naciones extranjeras bien gobernadas; pero es, con contadas si bien honrosas excepciones, prácticamente la única dentro de España, la principal representante de la civilización europea en ese fajo mal atado de kabilas africanos que el Estado español encarna», escribió en «La Veu de Catalunya».

«Un denominador común»

Algunos historiadores se han mostrado críticos con la iniciativa de Oya y consideran que «aunque los textos son reales, están descontextualizados». Así lo apunta el catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona (UB), Joaquim Prats, quien en declaraciones a ABC apunta que «el componente racista es un denominador común en todos los movimientos prenacionalistas y nacionalistas europeos de la segunda mitad del siglo XIX, y no suponen un rasgo distintivo del nacionalismo catalán». «Los textos deben entenderse en su contexto histórico», en el que, según recuerda, «no ofendían como ahora».

En la misma línea, Martí Marín, profesor titular de historia contemporánea en la Autónoma de Barcelona, considera que el grueso de los textos seleccionados por Oya aluden a un periodo (1878-1935) en que «prácticamente todos los nacionalismos, incluido el español, se vinculaban en mayor o menor medida a ideas racistas». «Ofrecer información complementaria sobre la historia del nacionalismo catalán sin cruzar sus producciones ideológicas con las de otros nacionalismos coetáneos, particularmente el español, no es complementar, es sesgar en otra dirección», añade. En esta línea, Marín considera que de los quince personajes seleccionados por Oya, solo cinco tienen relevancia histórica. «Están escogidos y ordenados para conducir a una conclusión simplista y determinada», concluye.

Francisco Oya asegura en su defensa que su intención «nunca fue decir a los alumnos que el nacionalismo catalán es supremacista». «No en su totalidad, pero sí que es un componente importante y tiene una continuidad histórica hasta nuestros días. Esto me parece evidente», concluye el profesor.