María Jesús Belinchón
María Jesús Belinchón - ABC

«Mi expareja me prohibió ver al perro, era una venganza»

María Jesús Belinchón pasó más de un año y medio sin poder ver a su mascota

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María Jesús Belinchón pasó más de un año y medio sin ver a su perro, Qilaq, que su pareja le había regalado. Cuando rompieron, estando en el piso de él, el animal se quedó en la casa y su expareja ya no quiso volver a dejárselo. «Me prohibió verlo. Yo tenía todo perdido. El perro estaba a su nombre, y ni estábamos casados», cuenta Belinchón.

Aunque hay excepciones, en España la forma habitual de determinar quién se queda con una mascota en caso de separación venía condicionada por la propiedad: quién lo compró, a nombre de quién está el chip. Sin embargo, con la reforma que se aprueba este miércoles en el Congreso, se pasará a considerar legalmente a los animales como seres vivos sensibles. Y, en el caso de los de compañía, los jueces deberán considerar el bienestar del animal a la hora de fijar su custodia.

«El perro es de los dos, y quiere estar con nosotros», explica Belinchón sobre Qilaq. La negativa de su expareja era una «venganza». Él cambió de ciudad y prefirió dejar al can con sus padres antes que dárselo a ella. La joven trató de hablar con su expareja, pero no cedía. «Yo estaba muy mal, le echaba mucho de menos», explica. «No podía disfrutar de él, no sabía cómo hacerlo».

Finalmente la joven recurrió a un abogado que tras ocho meses, en mayo, logró una sentencia pionera: el juez estableció un régimen de visitas. El último domingo de cada mes, uno de los dos recoge al animal para que los siguientes días se quede en su casa. «Lo mal que lo he pasado no se lo deseo a nadie», cuenta.

A Belinchón le salvó que era ella quien lo llevaba al veterinaro, quien declaró a su favor, así como las múltiples fotografías y vídeos que tenía con su mascota. Desde este verano ya puede estar con su perro. «Cuando Qilaq volvió a verme se volvió loco, pero ahora cada vez que me voy cree que lo abandono».