La esquela de Amaia: «Me marcho con pena, pero rebosante de alegría»

Así quiso despedirse Amaia Hurtado, una mujer que murió tras 128 días de batalla contra el cáncer

Actualizado:

Amaia Hurtado era una paciente a la que se diagnosticó un cáncer de páncreas irreversible en abril de este año. En agosto falleció, tras solo 128 días de lucha contra la enfermedad, pero antes de irse quiso dejar un mensaje de despedida y de agradecimiento para los que habían estado a su lado. Ese mensaje se publicó en forma de esquela en El Correo.

En esa esquela, que escribió ella misma, dice esta emotiva frase: «Me marcho con pena, pero rebosante de alegría». Pero, además, también recoge su agradecimiento para todo el equipo de profesionales que la atendieron: «A todo el equipo humano que me atendió en el Hospital de Basurto».

Según recoge El Correo, el oncólogo que se encargó de su caso, Borja López San Vicente, se dirigió a ellos cuando ya se sabía que tenía un cáncer terminal: «Hoy os dejo que os caguéis en la puta, que estéis rabiosos. Pero mañana nos ponemos a currar. Voy a intentar que vivas de la mejor manera posible».

Y así fue desde aquel cinco de abril en el que entró en Urgencias por unos fuertes dolores de estómago. Aquel día comenzó su lucha sin tregua contra el cáncer en el hospital de Basurto. No tanto por vencer a la enfermedad. Eso, sencillamente, era ya imposible. El objetivo era menos ambicioso, pero igual de sacrificado: alargar la existencia y mejorar la calidad de vida en la medida de lo posible.

Al final, Amaia pasó de pesar 52 a 36 kilos, estaba muy débil, pero quería escribir ella misma su despedida que fue publicada en El Correo el 11 de agosto.

La carta de agradecimiento al personal del hospital de Basurto