Embalse de Belesar, pantano del río Miño enclavado en la provincia de Lugo
Embalse de Belesar, pantano del río Miño enclavado en la provincia de Lugo - FOTOS: MIGUEL MUÑIZ

La España verde también se seca

El otoño que acaba de entrar promete precipitaciones abundantes, aunque, según la Agencia Estatal de Meteorología, no serán capaces de compensar el déficit hídrico que arrastra la Península. El verano ha sido lluvioso en comunidades como Cantabria, pero la forma en la que ha llovido, en forma de tormentas muy fuertes, ha hecho que el agua no se aproveche. se quejan los expertos. La situación de las cuencas en todo el país es del 40,3% de su capacidad, con solo 22.531 hectómetros cúbicos embalsados, por lo que se habla ya de «sequía ibérica». La España húmeda, la del norte, también está por debajo de su nivel habitual. En las confederaciones hidrográficas y especialistas del recurso urgen medidas adecuadas para la gestión idónea y aprovechamiento del agua y sus cauces. También se anticipa que el efecto del cambio climático puede ser el del advenimiento de periodos de sequía cada vez más frecuentes

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  1. Sequía crónica en el norte

    Situado entre los municipios de Taboada, Chantada, Saviñao, Paradela, Páramo, Guntin y Portomarín, el embalse de Belesar
    Situado entre los municipios de Taboada, Chantada, Saviñao, Paradela, Páramo, Guntin y Portomarín, el embalse de Belesar - FOTO: MIGUEL MUÑIZ

    La sequía ibérica está aquí. El otoño que acaba de entrar promete precipitaciones abundantes, aunque, según la Agencia Estatal de Meteorología, no serán capaces de compensar el déficit hídrico que arrastra la Península. El verano ha sido lluvioso en comunidades como Cantabria, pero la forma en la que ha llovido, en forma de tormentas muy fuertes, ha hecho que el agua no se aproveche. se quejan los expertos. La situación de las cuencas en todo el país es del 40,3% de su capacidad, con solo 22.531 hectómetros cúbicos embalsados, por lo que se habla ya de «sequía ibérica». La España húmeda, la del norte, también está por debajo de su nivel habitual. En las confederaciones hidrográficas y especialistas del recurso urgen medidas adecuadas para la gestión idónea y aprovechamiento del agua y sus cauces. También se anticipa que el efecto del cambio climático puede ser el del advenimiento de periodos de sequía cada vez más frecuentes

  2. Galicia

    Embalse de Belesar, pantano del río Miño enclavado en la provincia de Lugo
    Embalse de Belesar, pantano del río Miño enclavado en la provincia de Lugo - MIGUEL MUÑIZ

    Desde Santiago de Compostela, Natalia Sequeiro informa de que Galicia lleva cinco estaciones consecutivas en las que los registros de precipitaciones arrojan cifras menores a los habituales. Desde enero se ha activado la prealerta por sequía y cada vez parece más probable que los responsables de la dos confederaciones hidrógraficas de la Comunidad, Galicia Costa y Miño-Sil, decreten la alerta a principios de octubre. Según los últimos datos de la agencia meteorológica de la Xunta, Meteogalicia, el verano fue un 27% más seco de lo habitual, pero algunas comarcas ourensanas como la de Valdeorras, en la frontera con Castilla y León, las precipitaciones fueron hasta un 40% inferiores.

    En esta zona los alcaldes llevan meses haciendo malabarismos para intentar no cortar el suministro a los vecinos. La Mancomunidad de Aguas de A Rúa y Petín tuvo que pedir permiso a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil para poder captar agua directamente del embalse de San Fiz y no sólo de la red habitual. También hubo que llevar aguas en cubas a varias parroquias para alcanzar el suministro. El alcalde de Petín, Miguel Bautista explica que lleva meses sin regar los jardines del Ayuntamiento para dar ejemplo. Como en otros municipios de la comunidad, Petín ha publicado bandos en los que instan a un consumo racional del agua y prohíbe los riegos, los baldeos o el llenado de piscinas.

    Aunque Valdeorras es una de las comarcas más afectadas, la sequía afecta también a otras zonas de la provincia. En Ourense y Lugo los embalses se encuentran al 53,81%, pero históricamente por estas fechas deberían tener un 61,8% de agua. A la escasez de precipitaciones se suman los problemas en la red de captación y abastecimiento. Rivadavia también ha contactado este verano con la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil. El agua se recoge de un río pequeño, ahora prácticamente seco, y piden que se les autorice a captarla directamente del Miño, pero las obras son caras y de momento no hay presupuesto para realizarlas.

    «El problema que tenemos no es tanto de cantidad de agua, como de gestión del agua», afirma Fernando Prieto, ecólogo del Observatorio de la Sostenibilidad, quien advierte que con el cambio climático los episodios de sequía serán frecuentes y habrá que tomarse en serio realizar una mayor inversión para mejorar las redes de transporte. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, (INE) en Galicia se pierde casi una cuarta parte del agua por el camino. Las principales causas son las fugas por el mal estado de las tuberías o las averías, pero la cifra incluye también el agua que se consume y no se factura por errores en mediciones o por tomas fraudulentas. Sólo en fugas el agua perdida llegaria para llenar dos embalses como el de Cecebre, principal fuente de abastecimiento de la comarca coruñesa.

  3. Cantabria

    Embalse del Ebro, en Reinosa (Cantabria)
    Embalse del Ebro, en Reinosa (Cantabria) - FOTOS: JUAN MANUEL SERRANO ARCE

    El embalse del Ebro se encuentra al 27 por ciento de su capacidad, al albergar 146 hectómetros cúbicos de agua de los 541 que puede llegar a almacenar en total. Está en su nivel más bajo de los últimos años, después de varios meses perdiendo recursos, semana tras semana, otros tres hm3 más en la última, en la que solo han entrado 0,3. El pantano, una especie de mar interior de Cantabria que hace frontera con Burgos, está casi a la mitad del caudal qsez de lluvias en el interior de la Comunidad cántabraue tenía en 2016 por estas fechas, al persistir la esca y continuar saliendo recursos, para abastecer a la población y, sobre todo, atender los cultivos, informa Rocío Fernández Ortiz.

    De hecho, un importante porcentaje de agua embalsada -cerca del 80%- se destina a usos agrarios -como la campaña de riego, que comienza en marzo- en la cuenca del Ebro, que dispone en su conjunto de 3.382 hm3, el 45,2%.

    La situación en la cabecera, donde se almacena el agua y desde donde se abastece al resto del eje, odedece tanto al momento actual (el de mayor consumo y menores precipitaciones) como a la grave situación previa, ya que en el segundo semestre del pasado año hidrológico, entre mayo y septiembre de 2016, se registraron un 30% menos de lluvias en comparación con la media de los últimos quince años.

    Este déficit de partida se ha acusado durante los últimos meses en el embalse del Ebro, el mayor de la cuenca y el único que necesita varios años para llenarse y vaciarse del todo, pues las precipitaciones de nieve y agua no han sido suficientes para compensar la salida y que se recupere el nivel.

    Así las cosas, antes de que empezara el verano la situación ya era alarmante, de «emergencia», admiten desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que puso en marcha medidas de ahorro ante la escasez de recursos hídricos. En las juntas de explotación de subcuencas, en las que están representados los usuarios (regantes), se acordó al inicio de la temporada reducir en torno a un 25% el agua embalsada que se destina a los cultivos, ya que de este pantano dependen el Canal Imperial, Canal de Tauste y Canal de Lodoso.

  4. País Vasco

    Embalse de Undurraga, en Vizcaya
    Embalse de Undurraga, en Vizcaya - FOTOS: ADRIÁN MATEOS

    Desde Bilbao, Adrián Mateos informa de que la situación es de «absoluta normalidad» en la mayoría de los embalses del País Vasco, que en algunos casos superan el 80% de su capacidad total. A pesar de todo, sí existe cierta preocupación en Guipúzcoa, cuyo nivel de agua estancada es «menor que los últimos años en estas fechas». Según los datos facilitados por la Agencia Vasca del Agua (URA), solo Aixola (93%) posee una tasa «habitual» e incluso superior a la de anteriores ejercicios, mientras que Lareo (43%), Ibaieder (56,8%) o Urkulu (60%) han visto reducida su cota.

    Sin embargo, la institución asegura que el menor nivel de agua estancada en Guipúzcoa no conduce hacia «una situación grave». En este sentido, argumenta que los embalses del territorio son «pequeños» y «se resienten con facilidad cuando hay una situación de escasa pluviometría», pero se recuperan «con la misma facilidad en cuanto llueve». En este sentido, subraya que en fechas recientes la Comunidad Autónoma ha sufrido «un estiaje más o menos fuerte» pero «dentro de la probabilidad estadística», si bien añade que si las precipitaciones «no llegan como tienen que llegar» sí se pueden producir «algunas dificultades» en zonas puntuales.

    «También es cierto que hemos tenido la suerte de que en Euskadi también ha llovido más que en otras partes de España», añade la URA, que reiteran que, por tanto, su abastecimiento no corre ningún peligro. De hecho, subraya que en la actualidad se detrae «mucha menos agua» para una misma población que hace diez años, es decir, que se hacen más usos de cada unidad de agua: «Ahora somos mucho más eficientes», alega.

    Por otro lado, la organización añade que, aunque en cada sistema la situación de reservas presenta diferentes situaciones, en términos generales la ausencia de precipitaciones –escenario «harto improbable», subrayan– acercaría a la Comunidad Autónoma a «valores de entre diez meses y un ciclo hidrológico completo de abastecimiento» con el régimen y el almacenamiento actuales: «Obviamente, si en los meses en los que las precipitaciones suelen reactivarse, es decir, octubre o noviembre, esto no se produjera, la situación podría agravarse, aunque la épica más lluviosa se alarga habitualmente hasta el final de la primavera».

  5. Castilla y León

    Iglesia de Cenera de Zalima, anegada por el embalse de Aguilar, en Palencia, una de las provincias más secas de España en estos momentos
    Iglesia de Cenera de Zalima, anegada por el embalse de Aguilar, en Palencia, una de las provincias más secas de España en estos momentos - ICAL

    «A que no ha llovido». A eso se debe principalmente la calamitosa situación en la que se encuentran los embalses de la Cuenca del Duero, al 23% de su capacidad el conjunto de los que gestiona la Confederación –casi a 46 hace un años–, al 33,4 teniendo en cuenta todos los de la Cuenca –32 puntos por debajo que en 2016–, pero con pantanos como el leonés de Barrios de Luna que ya ha bajado del 6% o el de Aguilar, a un escaso 10. Y es que en plena Montaña Palentina, en el límite con Cantabria, en la conocida «España verde», la tierra cuarteada y abierta por la deshidratación se extiende por donde debería haber agua y vegetación. Y es que la provincia de Palencia, la «zona cero» de la sequía ha sufrido como ningún otro punto la escasez de precipitaciones. Si en Castilla y León ha llovido, de media, un 75% que un año normal, en tierras palentinas se ha quedado en la mitad. Desde que el pasado octubre comenzó el año hidrológico, en el embalse de Aguilar se han registrado unas precipitaciones de unos 290 litros por metro cuadrado. Mirando la estadística de estas fechas un año atrás se comprueban las diferencias. Entonces habían caído 460. El nivel ha bajado de manera notable y con el agua que se ha ido y no ha llegado ha emergido a la superficie la torre de la iglesia de Cenera de Zalima, uno de los pueblos anegados por la construcción del embalse en 1961, informa Isabel Jimeno desde Valladolid.

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    La imagen de templos, restos de casas que aún perviven al paso de los años bajo las aguas se ha hecho este verano más común de lo deseado y es una muestra más de la escasez en un año hidrológico que a «comenzó muy mal de lluvias» y se ha desarrollado con «aportaciones muy escasas» que no han servido para «recuperar» el nivel, señala el presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Juan Ignacio Diego. Un factor que se une a un escenario de embalses que salpican la cuenca que son «de llenado y vaciado anual», de modo que si no hay precipitaciones «no llegamos llenar» y no permiten almacenar en años de abundancia. Con 651 hectómetros cúbicos, el de Riaño (León) es el mayor de los que gestiona el organismo de cuenca.

    Sistemas con el también palentino Carrión, con los embalses de Camporredondo y Compuerto, «son deficitarios» de por sí y en años de «extrema» sequía como el actual la situación se agudiza. En proyecto, la construcción de «balsas» de «limitadas» dimensiones que «no solucionarán el problema, pero ayudan», apunta Diego.

    Además, en el seco y cálido verano se ha tenido que hacer frente al regadío, el mayor consumidor de líquido. «Se ha gestionado para dar el máximo posible al regadío, manteniendo a salvo el abastecimiento y los caudales ecológicos», subraya el presidente de la CHD. Ya en abril se advirtió de las dificultades para afrontar la campaña en varias zonas y se sembraron, por lo general, menos cultivos de regadío. Pero durante el estío los embalses han entrado en una bajada constante de recursos, que unida a que los meses transcurridos han sido más que rácanos en lluvias, ha dejado estampas que dibujan este 2017 como «el más seco en 40» años para algunos embalses, entre ellos el de Aguilar, «alcanzando situaciones que no se conocían en los registros».

    El Ministerio ya declaró al final de la primavera la situación de sequía para la cuenca del Duero.

  6. Asturias

    Pantano de Barrios de Luna (en León). En Asturias las restricciones han sido obligadas
    Pantano de Barrios de Luna (en León). En Asturias las restricciones han sido obligadas - EFE

    El pantano que jalona la AP-66, ya muy cerca de Asturias, está al 10% de su capacidad: 308 hm3 en Barrios de Luna. En plena Cordillera Cantábrica, adentrarse con el coche es descubrir un paisaje ocre donde antes había tierras casi siempre inundadas. El Principado se encuentra en prealerta por sequía desde junio y, pese a la inestabilidad de lluvias del estío, no se ha aliviado la situación para encarar la estación otoñal. La sequía crónica ha obligado s llevar camiones cisterna a numerosas localidades. Oviedo, por ejemplo, redujo el baldeo de calles y el riego de jardines y pidió un consumo responsable a la población, ya que el embalse de Afilorios se encuentra a la mitad y la ciudad se abastece de los cuatro pozos subterráneos del río Nalón, lo que solo se hace en épocas de especial escasez. Concejos como Aller, Belmonte de Miranda y San Martín del Rey Aurelio prohibieron hace semanas gastos superfluos de agua ante la merma de sus reservas.