La vicepresidenta del Gobierno de España, Soraya Sáenz de Santamaría (i) saluda al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon (d) hoy, viernes 22 de abril de 2016 - EFE

España firma el acuerdo de París junto a otros 174 países

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, ha reafirmado el compromiso del país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 por ciento para el año 2030

La firma histórica del acuerdo de París da inicio a la ‘contrarreloj’ del cambio climático

CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Naciones Unidas quería quela jornada de este viernes 22 de abril fuera histórica y que diera un nuevo impulso a la lucha contra el cambio climático. Una muestra del compromiso de la comunidad internacional respecto al calentamiento global. En lo que se refiere a lo simbólico, lo consiguió: 175 estados miembros firmaron en un mismo día el Acuerdo de París alcanzado el pasado diciembre, lo que supone un récord para la ONU (el anterior récord estaba en 119 países, y se remontaba a 1982).

Pero todo el mundo estaba de acuerdo que, tras los discursos innumerables, la ceremonial y maratoniana firma del acuerdo, las intervenciones de famosos y las fotos, la mayor parte del trabajo está todavía por hacer. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y otros mandatarios insistieron toda la jornada en que el acuerdo de París debe ser el punto de partida para los países en su lucha contra el cambio climático, no la meta. Y la carrera que se inicia es una dominada por la urgencia. «Estamos en una lucha contra el tiempo», reconoció Ban.

La firma de ayer abre el proceso de ratificación de los compromisos adquiridos en París, cuyo objetivo es contener el calentamiento global a niveles inferiores a dos grados centígrados comparados con la temperatura de la era preindustrial. Según «Bloomberg New Energy Finance», el coste de combatir el cambio climático será de 12,1 billones de dólares durante los próximos 25 años para los 195 países que adoptaron el compromiso de París.

Para que el acuerdo entre en vigor, se requiere que un 55% de los países firmantes, representando al menos un 55% de las emisiones de carbono, lo ratifiquen, cada uno con su propio proceso interno, y adopten planes concretos para conseguir ese objetivo. Todo debería estar en marcha, como muy tarde, en 2020.

La ceremonia de ayer quedó ensombrecida por la ausencia de los principales mandatarios de los países más contaminantes. Ni Barack Obama, por parte de EE.UU; ni Xi Jinping o Narendra Modi, por parte de China e India, respectivamente, se personaron en la sede de la ONU en Nueva York. Eso sí, EE.UU. y China reafirmaron su intención de ratificar el acuerdo este mismo año. El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, aseguró que el de ayer era un día de «celebración», pero también para «volver a comprometerse a ganar esta guerra». El representante estadounidense defendió que el acuerdo por sí mismo no garantizará que se contenga el calentamiento global. «Su poder es la oportunidad que crea», dijo y citó los progresos en la sociedad civil, en innovación y en colaboración de los Gobiernos como clave del éxito.

Sin embargo, la ratificación de EE.UU., que elige nuevo presidente este año, puede ser un motivo de preocupación. Sectores amplios del partido republicano son escépticos respecto a la influencia de la actividad humana en el calentamiento global. Obama y Xi han sido muy activos en alcanzar compromisos en la lucha contra el cambio climático, pero la actitud que pueda tener un republicano en la Casa Blanca es una incógnita.

François Hollande, presidente de Francia, uno de los grandes impulsores de un acuerdo que ha tardado casi un cuarto de siglo en hacerse realidad, anunció que la intención de su país es ratificar el acuerdo «antes del verano» y pidió celeridad al resto de la comunidad internacional: «Tenemos que ir más rápido, el tiempo apremia».

Quienes no han tardado en ratificar el acuerdo son los que se sienten amenazados a corto plazo. Una quincena de países, sobre todo pequeñas islas del Pacífico y del Caribe -desde Maldivas a Barbados-, para quienes el aumento del nivel del mar es un peligro inminente, presentaron sus instrumentos de ratificación en el mismo momento de la firma del tratado.

Por parte española acudió la vicepresidente del Gobierno, Soraya Sáez de Santamaría, que definió el Acuerdo de París como «la única solución aceptable y posible» y recordó el compromiso de España de reducir un 40% las emisiones para el año 2030 respecto a los niveles de 1990. Sáenz de Santamaría también dijo que se tramitará una Ley de Cambio Climático para transformar la economía española en una «baja en carbono» y, pese al bloqueo político que vive España, animó a los presentes a convertirse en «Gobiernos de acción» contra el cambio climático.

La misma acción que con más fuerza exigió Leonardo Di Caprio, una de las personalidades invitadas a la ceremonia: «Basta de hablar, basta de estudios», exhortó a los mandatarios.