Inger Enkvist, catedrática sueca
Inger Enkvist, catedrática sueca - ISABEL PERMUY

«España debe elevar la nota de corte para los que aspiran a Magisterio»

Inger Enkvist, catedrática y asesora de Educación del Gobierno sueco, afirma que el problema del modelo español no está en la inversión económica o los salarios, sino en la formación y la autoridad de los maestros

MADRIDActualizado:

Inger Enkvist (Värmland, 1947) ha dedicado gran parte de su vida a la docencia. Primero como profesora de francés e inglés en Primaria y Secundaria y ahora como catedrática de Español en la Universidad de Lund. Enkvist es además autora de varios libros y asesora del Ministerio de Educación sueco.

A sus 69 años, esta mujer no ha perdido ni un ápice de ilusión por la enseñanza y recuerda que el secreto del éxito está en «la relación humana» que establecen alumnos y profesores. Por eso está en contra de sistemas educativos, donde las tareas administrativas impidan a los profesores atender las singularidad de cada alumno. Enkvist acaba de pasar por Madrid para impartir una conferencia en Stella Maris Collegue y ha concedido una entrevista a ABC para compartir sus impresiones sobre el sistema educativo español.

¿Cómo ve nuestro sistema educativo?

Es bastante similiar a lo que hacen otros países, incluso en lo malo. Al igual que los países de Europa Occidental, el sistema educativo españoles es bastante impersonal. No tienen en cuenta que tanto los niños como los profesores son diferentes y que la educación es una relación humana. No es simplemente una técnica. Cuando echamos de menos la calidad educativa es porque falta esa relación humana. Hay muchos alumnos con graves problemas en los cursos y los profesores están sobrecargados de tareas burocráticas. No tienen energía ni espacio para tener ese contacto que todos quisiéramos con el alumno. Mi pregunta es si no deberíamos repensar la relación fundamental maestro-alumno.

¿Se presta suficiente atención a la formación que reciben los futuros maestros? En nuestro país, los alumnos que aspiran a estudiar Medicina deben contar con una nota de corte muy alta pero no se exige lo mismo a los maestros...

Es una debilidad del sistema español. Los países que tienen muy buen rendimiento educativo, Finlandia o Singapur, por ejemplo, eligen a sus maestros entre los mejores alumnos de Bachillerato. Uno tiene que ser muy bueno para entrar y no solo ser bueno durante la formación docente. Esa es una de las cosas que debería arreglar España lo antes posible. Creo que se debería elevar el corte y además añadir algún incentivo, como pagar parte de los estudios. El salario de los docentes no está mal, así que no es cuestión de salario, pero sí de buscar la manera de atraer a los mejores.

Los niños asiáticos tienen una carga de estudio elevada. Muchos de ellos estudian incluso los sábados y realizan muchas actividades extraescolares, ¿cree que es una buena opción?

No diría que Singapur es un modelo para todo pero hacen algunas cosas bien. Tienen una obsesión sobre cómo mejorar los manuales, la formación de los docentes, y sobre cómo hacer para que el sistema educativo beneficie a la sociedad. Todas son preguntas razonables que nosotros no nos hacemos. Nuestra reacción occidental es decir «¡Ay qué horror estudian siempre, son robots!». Hacemos una tergiversación de la realidad porque queremos protegernos de las exigencias.

En España llevamos años debatiendo sobre la conveniencia de que los niños hagan tareas en casa tras una jornada laboral en la escuela, ¿cuál es su opinión?

El problema está mal planteado. Todos los países que tienen buen desempeño tienen tareas. Por otro lado, las jornadas en España son muy largas. Quizás lo razonable sería quitar alguna clase por la tarde y dejarla para la tarea porque puede ser la oportunidad para que el niño con retraso vuelva al nivel del grupo. Es demasiado general decir: «tareas sí o tareas no». La respuesta fundamental es que quizás se está hablando de la jornada escolar y no de la tarea.

¿Podría decir una fortaleza de nuestro sistema y una debilidad?

La formación de los profesores de ESO y Bachillerato es buena; la inversión en educación es suficiente y los salarios de los docentes están muy bien, incluso por encima de los suecos. El problema no tiene en realidad que ver con el dinero sino con la formación de los de los docentes de Magisterio y el aprovechamiento del tiempo en clase. Con el mismo dinero y con las mismas personas se podría trabajar muchísimo más y mejor, pero lo que hay que hacer es atreverse a poner límites a los alumnos. En la escuela nadie quiere ser el malo y decir que no, «que esto no se hace».