El colegio es un ejemplo de arquitecttura sostenible
El colegio es un ejemplo de arquitecttura sostenible - Adam Mørk

La escuela más ecológica de Dinamarca

Su fachada está formada por 12.000 placas solares, que producirá el 50 por ciento de la electricidad que necesita

Corresponsal en CopenhagueActualizado:

Un nuevo edificio al borde del mar domina el paisaje de Nordhavn, antigua zona industrial portuaria que está llamada a convertirse en uno de los barrios residenciales más chic de la capital danesa. Se trata de la nueva escuela internacional de Copenhague (CIS), la joya de la corona con la que el ayuntamiento de la ciudad espera seguir compitiendo como destino para expatriados, ya que, como dice el alcalde Frank Jensen, las escuelas son una especie de «imán para atraer talento».

Como no podía ser de otra manera en Dinamarca, el colegio es un modelo de arquitectura sostenible, no solo por los materiales empleados en su interior y el exterior, sino también porque su fachada de color azul (6.050 metros cuadrados) está formada 12.000 placas solares con las que se producirá el 50 por ciento de la electricidad que necesita.

Será la escuela más sostenible de Dinamarca. El vidrio de los paneles ha sido realizado en Italia y estos se han revestido de una capa protectora desarrollada por la Universidad Politécnica de Lausanne (Suiza) que les confiere transparencia, eficiencia energética y un efecto cromático que varía según el ángulo hacia el que están orientados. Desde lejos, en días de sol, parece un edificio hecho de lentejuelas. Los estudiantes pueden medir la cantidad de energía producida y consumida, datos que los profesores utilizan en las clases de ciencias.

Pero no son solo los paneles solares o los materiales los que hacen de este edificio un modelo de sostenibilidad, en el tejado se ha instalado un invernadero en el que se cultivan verduras y hortalizas para las clases de cocina y el restaurante, todos los desechos orgánicos se convierten en pienso para animales y el papel se comprime con unas MM prensas hidraúlicas para ser reciclado.

Un colegio con mucho «hygge»

La otra palabra clave en la arquitectura del edificio que, sobre todo, se aprecia en su interior es «hygge», un concepto danés que llena páginas de revistas y diarios de todo el mundo. Una forma de encontrar la felicidad a través de los pequeños detalles: sofás, suelos de madera o lámparas. Como dice Meik Viking, autor de «Hygge: la felicidad en las pequeñas cosas», los daneses están obsesionados con la iluminación: «Es un arte, una ciencia y una industria».

En este nuevo colegio, los profesores pueden regular la intensidad de las luces en los pupitres y en las aulas en cuatro fases para imitar los mejores momentos de la luz natural: desde una luz relajante a otra para lectura que ayude a los alumnos en el aprendizaje.

El colegio, con 180 docentes y 930 estudiantes de 80 nacionalidades, de los cuales 33 son españoles, ha costado cerca de 65 millones de euros que han sido financiados en su mayor parte por fundaciones privadas vinculadas a las principales empresas danesas.

Si la nueva escuela es un orgullo para la ciudad, los alumnos también creen que el entorno es un elemento fundamental que facilita la concentración y el estudio, como explica a ABC Darío, un español de 16 años que cursa bachillerato internacional. «Me encanta el colegio, llego una hora antes de que empiecen las clases porque prefiero estudiar aquí antes que en casa con estas vistas», nos cuenta.

De momento, rodeado de contenedores de transporte marítimo en un terreno ganado al mar, el nuevo colegio empieza a recibir visitas de instituciones docentes de todo el mundo que quieren seguir el ejemplo de sostenibilidad, no solo en la arquitectura sino en la forma de incorporarla al currículum de una forma tan práctica.