El equinoccio de primavera supone que los días tengan una duración similar en todo el mundo
El equinoccio de primavera supone que los días tengan una duración similar en todo el mundo - EFE

El equinoccio de primavera, motivo de un nuevo doodle

Google celebra el fin del invierno customizando su portal para la ocasión

Actualizado:

Lo normal en la víspera de esta primavera es que usted se asomara a la ventana y maldijera por todos los medios a su alcance contra el invierno. O no, si es de los que goza con la manta al cuello y reposando en el sofá. Pero lo cierto es que desde el pasado martes a la hora del café y las pastas la primavera ha entrado en escena. Que lleve puesto el disfraz del invierno es otro asunto.

Con la primavera estaremos hasta el 21 de junio, donde el verano se hará con el trono. El equinoccio de primavera, una locución remotamente conocida en la guía cultural del castellanohablante medio, tiene lugar durante este tramo de marzo. Proveniente de la palabra del latín aequinoctium, que significa «noche igual», hace referencia a cómo durante esta época los días y las noches duran prácticamente lo mismo en cualquier esquina del planeta. Término tan remoto como efímero, pues conforme avance el calendario nuestros días irán creciendo por ambos extremos.

Culpa de lo anteriormente descrito es el cambio de hora, que llegará la noche del sábado 24 al domingo 25: a las dos serán las tres. El motivo, igualmente desconocido para una parte considerable de la población, obedece a una normativa europea que pretende que los ciudadanos optimicen el aprovechamiento de la luz solar para reducir el consumo eléctrico.

La primavera de 2018 no trae buenas noticias para los afectados por alergias al polen. Todo apunta a que de aquí a dentro de tres meses las compañía de kleenex serán un poco más ricas que en el día en que llega este equinoccio. Salvo en zonas litorales como la del Cantábrico, la costa mediterránea o Canarias, España registrará niveles máximos. Lo adelanta la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, que incide especialmente en los elevados niveles que se estiman en Extremadura o Sevilla.

El frío que azota estos días parece ser el factor clave para que nos encaminemos hacia una primavera amarga para los consumidores de antihistamínicos. De esta guisa, paraguas en mano, no parece difícil imaginar que el recibimiento popular a esta primavera será más cálido de lo habitual.