Luis Paz Ares, jefe del servicio de Oncología del Hospital 12 de Octubre, posa para ABC en uno de los pasillos del centro
Luis Paz Ares, jefe del servicio de Oncología del Hospital 12 de Octubre, posa para ABC en uno de los pasillos del centro - JOSÉ RAMÓN LADRA

Luis Paz-Ares: «Los enfermos de cáncer de pulmón ahora viven más y mejor»

Cada año se diagnostican en el mundo dos millones de casos de un tumor casi siempre rodeado de fatalidad, pero para el que han surgido nuevas opciones terapéuticas

MADRIDActualizado:

El oncólogo Luis Paz-Ares (Villagarcía de Arosa, 1962) dedicó una buena parte de su vida profesional a tratar a hombres con cáncer de testículo, «una enfermedad de personas jóvenes que casi siempre se curan». Ahora trabaja con la otra cara de la moneda. Su nombre es un referente en el tratamiento y la investigación del cáncer de pulmón, un tumor que en España deja más mortalidad que el de colon, mama y próstata juntos. Su lucha contra esta enfermedad la dirige desde el Hospital 12 de Octubre de Madrid y el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde está al frente de la unidad de investigación clínica.

—Si el tabaco desapareciera, ¿convertiríamos el cáncer de pulmón en una enfermedad casi rara?

—No tanto. El 85-90% de los casos están relacionados con el humo del tabaco. Eso significa que aún habría unos 5.000 casos al año. No es una cifra desdeñable.

—La mayoría de los tumores de pulmón se diagnostican en una etapa avanzada, cuando es más difícil su tratamiento. ¿Hacer un TAC anual a fumadores podría ser la fórmula para detectarlos precozmente?

—Aún no hay datos robustos para generar programas de prevención de ese tipo. En un estudio con más de 50.000 pacientes se vio una reducción de la mortalidad; lo negativo es que muchas de las lesiones sospechosas que aparecen en los escáneres son benignas. Eso supone un aumento de pruebas y de estrés para el paciente. Creo que sería muy razonable abrir dos o tres estudios pilotos en España con personas de alto riesgo que hayan fumado mucho. Así se formarían equipos expertos y dentro de pocos años se podría extender al resto del país.

—Quizá antes surja una prueba más sencilla que nos permita detectarlo. ¿Confía en que llegue pronto?

—Sí, lo ideal sería tener biomarcadores para el cáncer de pulmón para detectarlo con un simple análisis. Hay muchos grupos investigando en este sentido. Nuestro grupo también ha identificado varios, pero aún no tenemos datos suficientes para pensar que en poco tiempo -me refiero a un año- podamos utilizarlos.

—Si un oncólogo que hubiera estado retirado los últimos diez años volviera se encontraría cambios radicales. ¿Cómo ha cambiado el tratamiento?

—Hemos mejorado mucho los tratamientos con quimioterapias que ahora son menos tóxicas y más efectivas. Hemos conocido las alteraciones moleculares que subyacen en al cáncer de pulmón, sabemos cuáles son importantes y cuáles pueden ser utilizables como dianas terapéuticas. Y empezamos a ver resultados con los primeros fármacos de inmunoterapia, que potencian el sistema natural de defensas del organismo para atacar al tumor. Todavía no podemos decir que haya un profundo cambio en la tasa de curación de la enfermedad avanzada pero los pacientes viven más y mejor y vemos oportunidades de cronificar la enfermedad en un subgrupo de pacientes, al menos.

—Clásicamente, el cáncer de pulmón se ha dividido en microcítico y no microcítico. ¿Esta división se ha quedado obsoleta ?

—Más que obsoleta es insuficiente. Para tener una buena identificación de un individuo no solo le pides el nombre, también el primero y segundo apellidos. Si además tienes su DNI, tendrás una buena clasificación. Esto es lo que nos pasa con los tumores. Si sabemos cuales son las alteraciones moleculares, posiblemente seremos capaces de guiar de una manera más eficiente y personalizada el tratamiento para cada individuo.

—¿La quimioterapia aún sigue siendo la columna vertebral del tratamiento?

—Sí, la utilizamos en pacientes que no tienen anomalías moleculares susceptibles de una intervención específica y también en enfermos que sí la tienen cuando fracasan los tratamientos. Pese a la aparición de nuevas estrategias terapéuticas, la quimioterapia sigue siendo un arma válida y están apareciendo novedades.

—¿Como cuáles?

—Una de ellas es la lurbinectedina para el cáncer de pulmón microcítico. Aunque el término quimioterapia para este medicamento es quizá muy vulgar. Este fármaco actúa regulando la transcripción de algunos genes. Hemos tenido muy pocos cambios en los últimos 20 años en el tratamiento de este tipo de tumor y ahora han aparecido resultados prometedores en el campo de la quimioterapia. Tiene eficacia como agente único o en combinación con otros medicamentos. En estos momentos, hay en curso un estudio internacional en fase III con este fármaco. El 12 de octubre coordina el estudio en el que van a participar 600 enfermos. Los estudios previos han sido bastante prometedores con tasas de respuesta del 30 al 45 por ciento. El medicamento tiene un perfil de seguridad bastante favorable y buena tolerancia que permite combinarlo con otros agentes. Sabemos que es particularmente efectivo en algunos tipos

—¿Podría ser una buena combinación con inmunoterapia?

—Ahora mismo no sabemos cuál es la eficacia en combinación con inmunoterapia, pero estamos a punto de presentar los primeros estudios.

—Pese a los avances, ¿el enfermo sigue asumiendo el diagnóstico de cáncer de pulmón como una tragedia?

—Lo más importante es que el enfermo entienda que tenemos una buena noticia y es que sabemos cuál es sus enfermedad. Sabemos sus nombres, sus apellidos y sabremos tratarla. El problema es tener una enfermedad y no saber qué es. Hoy podemos diagnosticarla con precisión y nos va a ayudar mucho de tratarla de la manera optima y tener mejores resultados. Sería poco realista decir que somos capaces de tratar a todos los pacientes. Lo que sí podemos decir es que los resultados no tienen nada que ver con los de hace unos años. Cuando el enfermo se enfrenta al diagnóstico debe entener que la primera meta es tener un diagnóstico preciso, la segunda meta es que lo tolere bien y ver que está respondiendo. Después que no de je de responder. Debemos hablar con los pacientes de forma sisncera, siendo respetuosos con la voluntad de información que quiera.