Los enfermeros denuncian que la farmacia comunitaria está «privatizando la sanidad»

La Mesa de la Profesión Enfermera denunció este jueves que las «autodenominadas farmacias comunitarias» avanzan hacia un proceso que implica «la privatización» de servicios sanitarios

MADRIDActualizado:

La Mesa de la Profesión Enfermera denunció este jueves que las «autodenominadas farmacias comunitarias» avanzan hacia un proceso que implica «la privatización» de servicios sanitarios, por lo que lo calificó de «estafa» y advirtió sobre los riesgos que entraña para el sistema público.

El concepto de farmacia comunitaria se refiere a aquellas no hospitalarias con vocación de servicio público, por lo que en España podría englobar a todas las que no están en hospitales. Los representantes de la profesión enfermera explicaron que, en la actualidad, existen programas piloto en comunidades como Cataluña y País Vasco en las que los farmacéuticos cobran por servicios como la organización del pastillero del paciente o el botiquín del hogar.

Con este servicio de Farmacia se pretende, según la Enfermería, «ofrecer unos servicios asistenciales que ya realizan médicos y enfermeros en Atención Primaria». El presidente del Sindicato de Enfermería Satse, Manuel Cascos, se posición, por ello, en contra de lo que denomina la «privatización de manera encubierta» de la «sanidad pública».

«Vamos a defender con contundencia y con firmeza las competencias que por derecho le corresponden a las enfermeras y enfermeros en todos los centros de salud del Estado», afirmó. Por su parte, el presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez, declaró que está situación «no procede en absoluto».

La Mesa también presentó un estudio realizado por la empresa Análisis e Investigación entre más de 800 pacientes crónicos mayores de 55 años y sus cuidadores con el objetivo de conocer su opinión sobre las visitas del personal de las farmacias a los domicilios de personas mayores con enfermedades crónicas.

Una de las principales conclusiones del estudio es que nueve de cada diez encuestados creen que el «control sólo debe de estar en manos de médicos y enfermeros, que son los que conocen las enfermedades». También se preguntó en esta encuesta realizada en abril de 2018 cuál era el grado de satisfacción con la enfermería cuando se asiste a consulta. La nota fue de 8.86 sobre 10.

Cuando se planteaba a los encuestados si «en vez de que la sanidad pública pague el servicio a las farmacias se deberían contratar más enfermeras/os para atender mejor a los enfermos», el 82% contestaba afirmativamente.