EFE

Ellos también sufrieron el azote de la «violencia» contra el turismo internacional en Río de Janeiro

La empresaria gaditana María Esperanza Jiménez es la última de una serie de muertos en lugares turísticos en Brasil

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La española María Esperanza Jiménez, vecina de Puerto de Santa María (Cádiz), no es la primera turista que pierde la vida en un episodio de violencia en las favelas de Río de Janeiro y en otros lugares turísticos de Brasil. El pasado agosto, la turista inglesa Eloise Dixon, de 46 años, recibió un tiro en el abdomen en la comunidad de Agua Santa, en Angra dos Reis, en la Costa Verde del Estado. Le dispararon traficantes de droga.

En diciembre de 2016, otro turista, en este caso el italiano Roberto Bardella, murió en la favela de Santa Teresa. Él y su primo, que viajaban juntos en moto por América del Sur, thabían entrado en la comunidad por equivoación, después de seguir las indicaciones del GPS de su vehículo de dos ruedas. Fueron abordados por criminales y secuestrados.

En septiembre del año pasado también una turista fue encontrada muerta durante un asalto en Ilha Grande. Raquel Araújo de Lima, de 27 años, murió tras recibir tres fuertes golpes. Pasaba unos días con su pareja en Playa de Matariz.

En febrero de 2016, un peruano y una turista argentina también murieron en diferentes partes de la ciudad en varios asaltos, según informa la prensa local. Él era profesor en Río de Janeiro y murió en la Quinta de la Boa Vista. Por su parte, la argentina estaba de fiesta con su marido y sus hijo y fue encontrada muerta en la Playa de Copacabana.