Integrantes del jurado de la XII edición Premio ABC Solidarios, presidido por la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, junto a los premiados
Integrantes del jurado de la XII edición Premio ABC Solidarios, presidido por la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, junto a los premiados - FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO

Altruismo, solidaridad y emoción en la XII Edición Premio ABC Solidario

El galardón más importante de esta edición, en la modalidad de Proyecto Solidario, dotado con 40.000 euros, recayó en la Fundación Entreculturas-Fe y Alegría por su iniciativa de apoyo educativo para la población refugiada en el Líbano

MadridActualizado:

No todo son malas noticias en los medios de comunicación. No solo de crisis, de Brexit y de un «bis» electoral vive el hombre. Así se remarcó este lunes en la ceremonia de entrega de los Premios ABC Solidario, que cumplen ya doce años de vida. Reconocer la labor social de entidades con un trabajo a menudo silencioso es sacar de las sombras la labor abnegada y al unísono de diplomáticos, voluntarios, cooperantes, policías, soldados, misioneros y religiosas... y tantos otros. Pero darles un dinero, como el que ayer se ofreció, es también abocarles a seguir esforzándose en el camino para hacer de éste un mundo más habitable, más justo, algo mejor. Y, a menudo también, por qué no decirlo, es una apuesta firme por salvar vidas.

Esa idea fue la que vertebró la médula espinal de los discursos de los galardonados al recoger sus respectivos reconocimientos, que cuentan con el respaldo de dos entidades patrocinadoras, Telefónica y Banco Santander.

La pétrea Biblioteca de ABC se llenó de personalidades como Ana Botella, patrona de la Fundación Integra, el que fuera Defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades, miembro de Unicef-Comité Español, así como de los integrantes del Jurado que falló los premios. Ese cónclave decisorio está integrado por la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril (presidenta); el director general de Comunicación, Marketing Corporativo y Estudios de Banco Santander, Juan Manuel Cendoya; el director de «La Tarde» de la Cadena COPE, Ángel Expósito; Joan Fontrodona, profesor ordinario de Ética Empresarial de IESE Business Scool; Julio Linares, vicepresidente de Telefónica; Julio Luis Martínez, rector magnífico de la Universidad Pontificia de Comilla; Jaume Sanllorente, presidente ejecutivo de Sonrisas de Bombay; y Catalina Luca de Tena, presidenta editora de ABC.

Amina y Ghada son solo dos nombres

Pero de lo que se abarrotó ayer el espacio solemne de este periódico fue de altruismo y emoción. «Saquen los klínex», advertía en el preludio del acto el maestro de ceremonias y miembro del jurado, Ángel Expósito. E hicieron falta al conocer a poca distancia el destino de Amina y Ghada, unidas en el proyecto que la Fundación Entreculturas-Fe y Alegría impulsa en Líbano. «Porque el 86% de los desplazados de una crisis migratoria se quedan muy cerca del lugar del que partieron», subrayó el director general de Entreculturas, Daniel Villanueva, en una fecha como la de hoy, Día Mundial del Refugiado, en la que la agencia de Naciones Unidas –Acnur– actualizó la cifra del drama en el planeta, que afecta a 65 millones de desplazados forzosos.

Ghada tiene 13 años y cuando su padre perdió el trabajo en Alepo, huyeron. De la sangría económica. Y de la otra. Se quedó a pocos kilómetros y espera recuperar su niñez –confiesa–, ésa que dejó pasos atrás. Laureado con la medalla de oro a los proyectos solidarios, Amina la recogió junto a Villanueva de manos de la Defensora del Pueblo. Lo que defendió Amina fue que esos niños hijos de refugiados necesitan seguir aprendiendo, como «herramienta imprescindible para su futuro», les lleve adonde les lleve. Amina Alzein es profesora: lo era en Siria y lo es ahora en Líbano, personificando como mímemis la transformación y experiencia volcada hacia el prójimo. «Lo mejor del premio es que no se olviden de nosotros», dijo en su idioma la maestra. Comparte los 40.000 euros del premio con la Fundación y el Servicio Jesuita para los Refugiados (SJR) en la zona de Líbano donde trabajan con la población siria. «Esta red de escuelas va cambiando el mundo», apreció Villanueva.

En la misma modalidad, el Jurado prestigió en segundo lugar la labor encomiable de la Fundación Alaine, cuyo presidente Ramón Herrera, se congratuló por el proyecto de salud materno-infantil desarrollado desde hace una década en uno de los territorios más pobres del planeta, Benín. Con el dinero se podrá construir un «pozo» como «logística» que necesita el pequeño ambulatorio creado para el paritorio de las mujeres locales, evitando miles de infecciones perinatales. Y el tercer premio recayó en el empeño que desde hace nueve años muestra la Fundación Mary Ward en Darjeeling (India), por extirpar de las fauces de las mafias a decenas de niñas. «Con este dinero podré pagar la tarifa del autobús» o «ya no tengo miedo, sino confianza» son mensajes de Sumita y Sukni Oaron, dos niñas de los cuatro campos de té donde trabaja esta organización conocida en el tercer sector como «las Irlandesas». Ester Sevilla valoró que en el 25 cumpleaños de la entidad se estimule a un proyecto que crea una alternativa real y productiva que marca la puerta de salida de las niñas respecto de las redes de trata.

El ganador de los 20.000 euros a la entidad solidaria recaló en la Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, una organización encabezada por el arquitecto José María Pérez «Peridis». Su vicepresidente, Rafael del Río, ensalzó que «jóvenes solidarios se vuelquen para preservar monumentos de todo el país». Mezclar cultura, historia y solidaridad es el «leit motiv» de esta organización.

Por último, los 10.000 euros del premio a la investigación solidaria permitirán trasladar a «hogares reales» el sistema de detección de caídas ideado por el investigador Alberto Brunete, que se hizo acompañar de los miembros de su equipo, Koldo de Miguel y Miguel Hernando. El prototipo confeccionado por Brunete, doctor en Automática y Robótica por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), permite que los sistemas de teleasistencia no tengan por qué ser portables. Una obra de ingeniería... sencilla y muy útil.