¿Cuáles son las regiones españolas donde los matrimonios duran menos?

Según los demógrafos, «el matrimonio ya no nace concebido para toda la vida en plena segunda transición demográfica». Antes de quebrar, las uniones conyugales duran entre 16 y 20 años de media en nuestro país

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Por cada mil españoles, se producen 2,2 rupturas cada año. Menos que en otros países europeos, como Portugal y Bélgica, pero más que Italia y Malta. «Estamos en la media de nuestro entorno», asevera Teresa Castro, demógrafa del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), «aunque si se tuviera en cuenta el número de parejas de hecho que quiebran, el dato se dispararía». Según la investigadora, cada vez se rompen más uniones, aunque al no ser formales o estar registradas, no se contabilizan en informes, como el publicado ayer por el INE, referente a las nulidades, separaciones y divorcios registrado en 2016. Dicha estadística cifra en 101.294 las rupturas del año pasado, un 0,1%menos que en 2015.  Por regiones, la Comunidad Valenciana y Cataluña encabezan las disoluciones matrimoniales, con una tasa de 2,5 por cada mil habitantes; frente a Castilla y León y Extremadura (con una tasa de 1,7 por mil, muy por debajo del promedio nacional).

También se encuentran por debajo de la media las comunidades de La Rioja, Murcia, Madrid, Cantabria y Andalucía, con una tasa de 2,1 por mil habitantes; así como Galicia, con 2; y País Vasco, Navarra, Castilla-La Mancha y Aragón, con 1,9. En Baleares, la tasa de disoluciones matrimoniales se equipara a la media nacional, 2,2, y por encima, aparte de Canarias (2,4) y las mentadas Cataluña y Comunidad Valenciana, también se sitúa el Principado de Asturias (con 2,3).

Apenas hay variaciones en datos globales respecto a años anteriores, puesto que los 96.824 divorcios que se produjeron en 2016 suponen un 0,3% más que en 2015. «La tendencia se mantiene estable; las diferencias son ínfimas», afirma a ABCDonato Ibáñez, jefe del área de Estadísticas Judiciales del INE. El año pasado hubo también 4.353 separaciones y 117 nulidades de uniones religiosas. En los procesos de divorcio y separación, se otorgó la custodia compartida de los hijos a ambos progenitores en el 28,3% de los casos (aumenta 4 puntos porcentuales), mientras en otro 66,2% se concedió a la madre.

En opinión del demógrafo Rafael Puyol, los porcentajes no representan una «diferencia signicativa» respecto a ejercicios anteriores y afianzan la idea de que nuestro país no es ajeno a la «segunda transición demográfica» que se está viviendo en «todas las sociedades occidentales», razona. La radiografía, según Puyol, es la siguiente: «Disminuyen los matrimonios formales (la gente se casa cada vez menos) y aumenta el fenómeno de la cohabitación entre las parejas más jóvenes, sin ningún vínculo civil o religioso». «La gente ya no tiene la concepción de un matrimonio para toda la vida, las reglas del juego han cambiado. La posibilidad de que duren se ha reducido, por el carácter de provisionalidad con el que nacen y porque el marco legal y económico favorecen la ruptura. Divorciarse es más barato y exprés», declara Puyol.

Una «nueva vida» a los 44 y 47 años

Los matrimonios españoles conviven una media de 16 a 20 años antes de su disolución. Cuando rompen, ellas tienen 44 años, de media, y, ellos, 47. El 22,2% de los divorcios se produjo cuando la pareja llevaba conviviendo entre 5 y 9 años.

La investigadora Castro opina que el informe del INE aporta una dimensión «parcial», al no cuantificar todas las uniones rotas por el camino. «Hay estudios que ya cifran en un tercio de los niños los nacidos de parejas de hecho», ejemplifica.