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Colgantes, diamantes «humanos», lienzos y hasta tatuajes: lo que se hace con las cenizas de los difuntos

Aparte de la tradición de enterrar las cenizas en el cementerio, muchas familias optan por conservarlas en casa o esparcirlas, algo que ha prohibido este martes la Iglesia. Pero las opciones no se agotan ahí: otros optan por almacenarlas en collares, hacer diamantes con ellas o incluso lienzos hasta discos de música

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Cada vez son más los españoles que optan por la cremación, y muchos de ellos por despedirse de los suyos esparciendo sus cenizas o conservándolas en casa o en algún lugar significativo, algo que ha prohibido este martes la Iglesia católica, que sigue prefiriendo la sepultura tradicional de los cuerpos.

Las estadísticas lo dejan claro. El hecho de la incineración en nuestra tradición y cultura es relativamente nuevo porque en España se incinera desde los años 70, pero la tendencia ha ido creciendo hasta alcanzar en la actualidad al 36% de las defunciones, según ha señalado a Efe Josep Ventura, vocal de la asociación que representa al sector funerario (Panasef).

Pero otros piensan en otros destinos para sus seres queridos y para materializarlo necesitan de los servicios de otras empresas.

Con las cenizas «se puede hacer lo que uno desee porque no son restos humanos», según Ventura, quien argumenta que no existe una ley general de servicios funerarios, en la que se regule precisamente qué se puede hacer con ellas.

Lo que sí existen son algunas normativas y ordenanzas municipales que prohíben el depósito de urnas e incluso el esparcimiento de las cenizas en determinados lugares y que contemplan sanciones económicas.

Sin una ley estatal, las posibilidades a día de hoy «son infinitas», y de ello se han hecho eco empresas como «Eternima», que nació hace dos años después de que un grupo de amigos conversará que es lo que podía hacer uno de ellos para mantener el recuerdo vivo y palpable de un ser querido que acaba de marcha, tal y como ha señalado a Efe su responsable, Matthew Dalmain Jones.

Descubrieron que habían pocas alternativas a la hora de recibir los restos incinerados (esparcir las cenizas o llevarlas a una propiedad privada), exploraron las posibilidades para recordar a los seres queridos y se pusieron manos a la obra para ofrecer alternativas.

Los productos más destacados de su cartera son los artículos de cristal -espirales, relojes de arena o arbolitos, hechos a mano en la República Checa-, en los que se introducen las cenizas del difunto.

Según se cuenta en la página Red Funeraria, la industria del diamante humano está en plena expansión y nuestro país no es una excepción. La empresa española Algordanza Ibérica comenzó en 2004 con este novedoso producto.

El proceso de «conversión» del humano al diamante dura entre cinco a seis semanas. Este diamante requiere de 500 gramos de cenizas lo que significa una pequeña parte del cuerpo humano ya que éste deja en promedio entre 2.5 y 3 kilos de cenizas por lo que pueden realizarse un promedio de 5 diamantes por persona fallecida.

Los restos humanos primero son convertidos en carbono, luego pasan por otro proceso para convertirlos en grafito. Una vez realizada esta transformación química, el material se purifica varias veces para luego exponerse a temperaturas de 1.700 grados y se prepara el ambiente donde se realizará el cultivo. Luego al cabo de unas semanas el material se convierte en una hermosa gema de diamante.

El precio de estos diamantes comienza en 3.500 hasta 28.000 euros dependiendo de los quilates del diamante y del corte elegido.

Muchas empresas optan por ofrecer colgantes en los que puede introducirse la ceniza.

La empresa Urnas funerarias ofrece, incluso, que dentro de los colgantes se introduza tierra de la tumba o un mechón de pelo. Aquí pueden verse algunas imágenes de los colgantes que ofrecen, en muchos estilos y materiales como el oro, plata, chapado en oro, y chapado en níquel plateado.

Urnas Funerarias
Urnas Funerarias

Retratos o discos de música

Ofrecen también cuadros con el propio retrato del difunto o alguna afición de éste. Las cenizas se impregnan en el lienzo sobre el que se pinta.

Pero éstas se pueden llegar a convertir en tatuajes. Los tatuadores las esterilizan y las mezclan con tinta para tatuar para que de esta manera los difuntos queden para siempre en la piel del familiar.

También pueden quedar impregnadas en discos de música. Una empresa en Inglaterra se dedica a integrar en discos vinilos las cenizas de quienes así lo deseen para seguir reproduciendo su recuerdo cuantas veces quieran.

Y más. Se pueden llegar a enviar al espacio. La empresa Elysium Space lanza al espacio las cenizas de un familiar, que orbitarán alrededor de la Tierra durante varios meses antes de que se quemen en la atmósfera «como una estrella fugaz», según los autores de la idea.