CUMBRE DEL CLIMA DE PARÍS

Las cinco claves del primer acuerdo climático universal

La Cumbre del Clima de París logra lo que antes no se pudo conseguir: es vinculante y hay un compromiso multilateral histórico. Además, se revisará cada cinco años

Fotografía facilitada por la organización Greenpeace que muestra una vista aérea del Arco del Triunfo donde se ha intentado pintar un sol en la plaza L'Etoile durante la celebración de la Conferencia sobre el Cambio Climático COP21 en París (Francia)
Fotografía facilitada por la organización Greenpeace que muestra una vista aérea del Arco del Triunfo donde se ha intentado pintar un sol en la plaza L'Etoile durante la celebración de la Conferencia sobre el Cambio Climático COP21 en París (Francia) - EFE
ARACELI ACOSTA Enviada Especial A París - Actualizado: Guardado en: Sociedad

El ministro de Asuntos Exteriores francés, que actúa como presidente de la Cumbre del Clima, Laurent Fabius definió el acuerdo como un texto «equilibrado», y que contiene los principales progresos que «muchos de nosotros pensábamos que era imposible obtener». «El acuerdo es diferenciado, justo, sostenible, dinámico, equilibrado y jurídicamente vinculante, reconoce el concepto de justicia climática y tiene en cuenta la responsabilidad diferenciada cada uno de los países y las capacidades respectivas teniendo en cuenta las circunstancias». Estos son los puntos clave:

Reducción de emisiones

El objetivo del acuerdo es contener el incremento de la temperatura media global del planeta «muy por debajo» de los 2ºC con respecto al nivel preindustrial, y continuar los esfuerzos para limitar ese aumento en 1,5ºC. Para lograr este objetivo a largo plazo los países tendrán que alcanzar su pico de emisiones «lo antes posible» -reconociendo que alcanzar ese pico costará mas tiempo a los países en desarrollo-, y llevar a cabo reducciones rápidas posteriormente «de acuerdo a los avances de la ciencia» para alcanzar un equilibrio entre emisiones antropogénicas y sumideros de carbono en la segunda mitad de este siglo. Este es uno de los puntos donde se ha suavizado la redacción y, en parte, la ambición, pues la versión anterior hablaba de alcanzar para esa fecha la «neutralidad en emisiones». La versión elegida dice lo mismo, pero el término neutralidad de emisiones levantaba ampollas entre los países petroleros.

Contribuciones de los países

El acuerdo dice que cada país debe preparar, comunicar y mantener contribuciones nacionales sucesivas, y que deben poner en marcha medidas domésticas de mitigación para lograr los objetivos de sus contribuciones de reducción o limitación de las emisiones. Para tener en cuenta las diferentes responsabilidades en el problema de cada uno y las distintas capacidades para solucionarlo se dice que los países desarrollados tendrán que mantener el liderazgo, aunque se pide mayor ambición a los países en desarrollo en función de sus circunstancias.

Revisión de la ambición

En 2018 se hará una valoración de las contribuciones nacionales realizadas teniendo en cuenta la mejor ciencia disponible -se invita al IPCC a elaborar un informe técnico en 2018 sobre los impactos de un calentamiento de 1,5ºC y las sendas de reducción de emisiones que serían necesarias para lograrla- para que sean actualizadas al alza en 2020. A partir de ahí la revisión y actualización se hará cada 5 años.

Financiación

El texto dice que las naciones desarrolladas deberán ayudar a los países en desarrollo tanto para ayudarles a reducir sus emisiones como para adaptarse a los impactos del cambio climático. En un anexo donde se recogen las decisiones del acuerdo se fija un suelo de 100.000 millones de dólares a partir de 2020, que será movilizado solo por los países desarrollados, y se propone mejorar la previsibilidad de esos flujos para lo cual los países desarrollados comunicarán cada dos años qué cantidades tiene previsto aportar. Ademas, este mínimo deberá actualizarse antes de 2025. La aportación de los países en desarrollo será voluntaria. Además, en el objeto del acuerdo -lo cual imprime mayor fuerza- se recoge una reorientación de las inversiones hacia una senda de bajas emisiones; esto es, pasar de invertir en energías basadas en combustibles fósiles a fuentes bajas en carbono.

Transparencia

Se consolida un sistema de transparencia con un comité de cumplimiento que garantice y facilite el cumplimiento de la acción. Habrá que presentar comunicaciones nacionales cada dos años. No hay sanciones, pero el mecanismo asegura el cumplimiento en tiempo real.

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