Un niño chino en una avenida de un parque de Pekín (China)
Un niño chino en una avenida de un parque de Pekín (China) - EFE

China promete más derechos para los niños olvidados en la era del hijo único

Trece millones de chinos, en su mayoría niños podrán tener por primera vez acceso a servicios básicos como la sanidad o la educación gracias a una histórica reforma anunciada por el presidente Xi Jinping

MadridActualizado:

A partir de hoy se concede el «hukou», una especie de carta de ciudadanía, a millones de personas que durante años, al no tener ese documento, no habían figurado en el registro civil, lo que les privó de numerosos derechos. Así lo anunció anoche el presidente Xi Jinping tras presidir la reunión semanal del Consejo de Estado (Ejecutivo).

Un comunicado del Consejo de Estado emitido tras anunciarse esta medida reconoce la importancia de que todos los ciudadanos chinos tengan acceso al preciado «hukou», en la medida que les capacita para «participar en asuntos sociales, disfrutar de derechos y cumplir con sus deberes».

Además de los «segundos hijos», que podrían suponer hasta el 60 por ciento de esos 13 millones de beneficiados, otros afectados por la medida serán niños huérfanos, vagabundos o incluso personas que en su día perdieron su «hukou».

Ese documento, cuya elaboración entraña complejos trámites y que normalmente sólo puede concederse en la ciudad natal de cada persona, se implantó en la China maoísta hace más de medio siglo, con el fin de frenar masivas emigraciones del campo a la ciudad.

La medida fue bien recibida por expertos como Li Fan, del Instituto de Estudios de China y el Mundo, quien señaló a Efe que «la anterior política demográfica tuvo sus problemas» y a veces olvidó a los «heihu», como en el país se conoce a los niños no registrados.

«Los «heihu» también son ciudadanos chinos con las mismas necesidades, como la educación», señaló el analista, quien previó problemas a la hora de indemnizar a muchas familias que por no tener el registro civil pagaron grandes cantidades de dinero para la educación y el cuidado médico de sus vástagos.

La reforma ya se había anticipado en semanas anteriores, especialmente desde que el ministro de Seguridad Pública chino, Guo Shengkun, presidió a finales de noviembre un encuentro para tratar el problema de este colectivo y ya advirtió de que si su situación no era solucionada acarrearía un aumento de la inestabilidad social.

El «hukou» fue introducido por Mao Zedong en 1958 para evitar un gran éxodo rural y aún se mantiene en vigor, pese a las muchas llamadas a que sea abolido, que han aumentado especialmente tras la publicación de estudios que piden una mayor urbanización de China como nuevo motor de desarrollo de la superpotencia.

Muchos padres chinos, al tener más de un hijo en las décadas pasadas, optaron por no registrar a los posteriores al primogénito para evitar fuertes multas, normalmente equivalentes a su sueldo de un año.

Otros niños sin registro civil y, por tanto, con menos derechos fueron aquellos nacidos de madres solteras, en un país donde teóricamente los hijos fuera del matrimonio son ilegales, y también los abandonados.

La cifra de 13 millones de «indocumentados», equivalente al 1 por ciento de la población de China, se obtuvo tras la elaboración en 2010 del último censo nacional, en el que uno de los principales objetivos fue precisamente buscar a niños y jóvenes no registrados por sus padres y por tanto olvidados por la administración.

Algunos expertos opinan, no obstante, que la cifra real de personas no registradas podría ser aún mayor que la anunciada oficialmente, considerando también inmigrantes del campo a la ciudad que no obtuvieron documentos de residencia y otros casos similares.

La medida se anuncia pocas semanas después de que el gobernante Partido Comunista de China (PCCh) dictara también el fin de la controvertida política del hijo único, tras unos 35 años en vigor, y permitir a todas las parejas del país que tengan dos vástagos.

Según la Comisión de Población y Planificación Familiar de China, que se encarga de aplicar las leyes de control demográfico, el país actualmente tendría unos 1.700 millones de habitantes si no se hubieran puesto en práctica políticas demográficas, en lugar de los casi 1.400 millones actuales.