Acción de Greenpeace en la Amazonia para salvar la tribu Mundurukú y su entorno
Acción de Greenpeace en la Amazonia para salvar la tribu Mundurukú y su entorno - GREENPEACE/ROGÉRIO ASSIS

Brasil cancela Tapajós, una polémica presa en el corazón de la Amazonia

Indios y ambientalistas celebran este marco en la lucha contra las grandes presas en la selva

São PauloActualizado:

Ambientalistas y, principalmente, los indios del pueblo Mundukuru, en la tierra indígena Sawré Muybu, en el estado brasileño de Pará, celebraron la decisión del Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) de cancelar la licencia de construcción de la mega presa São Luiz do Tapajós, que cortaría por la mitad el curso del río Tapajós, uno de los más importantes de la cuenca amazónica.

La obra era condenada por los indios, por el ministerio público de Pará, por la Fundación Nacional del Indio (Funai) y varias organizaciones a favor del medio ambiente, entre ellas, la internacional Greenpeace, que contribuyó con la colecta de más de 1,2 millón de firmas contra la presa por el mundo. «Los Mundurukú estamos muy felices con esta noticia. Es algo muy importante para nosotros. Ahora seguiremos luchando contra otras presas en nuestro río», declaró al Greenpeace Arnaldo Kabá Mundurukú, cacique de los Mundurukú.

Los proyectos son parte de un agresivo modelo de desarrollo brasileño muy criticado internacionalmente, que ha sido aplastado por los escándalos que derribaron en mayo el Gobierno de Dilma Rousseff, la presidenta que fue ministra de energía y jefe de proyectos de los dos mandatos de Lula. Brasil tiene por lo menos 42 proyectos de este tipo en la Amazonia, entre ellos, la polémica planta de Belo Monte, también en Pará, que fue inaugurada este año, pese a las protestas.

La presidenta del Ibama, Suely Mara Araújo, determinó que se archive el proceso y su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) por no presentar los datos solicitados en el plazo exigido.

La empresa Eletrobras, responsable por el proyecto hidroeléctrico no corrigió una serie de fallas y omisiones sobre posibles impactos, que el Ibama consideró graves. El órgano ambiental del Gobierno brasileño, había solicitado una extensa lista de correcciones en 2014, dando un plazo de cuatro meses, pero hasta la suspensión de la licencia, en abril de este año, la empresa no respondió ni solicitó más tiempo. Las empresas españolas Mapfre e Iberdrola, y la alemana Siemens, tienen vínculos con el proyecto.

Entre las omisiones del proyecto están los impactos de la erosión de la cuenca del Tapajós, sus aguas subterráneas y su fauna, uno de los temas más sensibles, pues los habitantes de la región están entre los mayores consumidores de pescado del mundo. «La ausencia de algunas de estas informaciones en el estudio salta a los ojos, por ser impactos notorios de la tipología de la generación hidroeléctrica, que tienen que evaluarse antes de la decisión sobre la viabilidad del emprendimiento», destacó la directora de licencias del Ibama, Rose Mirian Hofmann.

Según el ministerio público, que recomendó la semana pasada la cancelación definitiva de la licencia, la obra inundaría tres aldeas de los Munduruku, a la altura del municipio de Itaiuba, en Pará. El área, conocida como tierra Indígena Sawré Muybu, no había sido reconocida oficialmente por presiones del sector eléctrico. Pero en abril de este año la Funai publicó un informe sobre la delimitación de esa área indígena, que consideró el proyecto inconstitucional. La Constitución brasileña, de 1988, prohibe que pueblos indígenas sean retirados de sus tierras. Aún falta, sin embargo, el reconocimiento oficial del Gobierno.

En la recomendación del ministerio público contra la planta, el promotor Camões Boaventura, afirmó que el proyecto tampoco había previsto consulta previa, desobedeciendo la Convención internacional 169 sobre pueblos indígenas y las leyes brasileñas. Los técnicos de Eletrobras, contestaban la tesis sobre la permanencia de las tribus en la región, pero el ministerio público probó con estudios arqueológicos, que el río Tapajós fue territorio Mundurukú en diferentes períodos de la historia, y que Sawré Muybu es território de ocupación y de uso tradicional de esos indios, por lo menos desde la década de 1970.

Amenazas al medioambiente

El área Sawré Muybu es considerada punto central en la cosmología Mundurukú, lugar sagrado donde la divinidad Karosakaybu habría creado la humanidad y el río, con una semilla de la fruta amazónica tucumá. Estudios de arqueólogos como Bruna Cigaran Rocha y Vinicius Honorato de Oliveira comprueban que esa tribu ya vivía en la región en el siglo XIX y puede haber sido expulsada durante la era de oro del caucho, a partir de 1900. Los indios habrían vuelto en la década del 70 en busca de sus antepasados y locales sagrados.

Otro problema para la ejecución del proyecto es que el área es fértil, además de tener una extensa flora y fauna. Según el cacique Juarez Saw Munduruku, el área es muy productiva, y fue electa por los indios bajo el criterio del bienestar de las próximas generaciones, cuentan los arqueólogos en el informe del ministerio público.

El proyecto de la hidroelétrica de Tapajós fue presentado durante el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, así como la polémica obra de Belo Monte, que corta el río Xingú, y que ya ha creado una serie de problemas sociales y ambientales en el área de Altamira, también en el estado de Pará. La región ya registra problemas de violencia, prostitución, además de problemas que han afectado la flora y la fauna. Muchos de estos proyectos han sido afectados por los problemas políticos del país y por las investigaciones de corrupción que envuelven importantes constructoras, que serían ejecutoras de las presas.