Varios compañeros de la niña de trece años de Murcia, presunta víctima de acoso escolar, que se quitó la vida en la tarde del pasado martes en su domicilio de la pedanía murciana de Aljucer, acudieron al tanatorio de Arco Iris de Murcia
Varios compañeros de la niña de trece años de Murcia, presunta víctima de acoso escolar, que se quitó la vida en la tarde del pasado martes en su domicilio de la pedanía murciana de Aljucer, acudieron al tanatorio de Arco Iris de Murcia - EFE

BullyingEl director del instituto de Murcia no vio acoso escolar sobre la menor que se suicidó

Los familiares de la niña de 13 años afirman que les dijeron que en el centro «sabían que pasaba algo, pero que era una chiquillada»

MurciaActualizado:

El final de Lucía es la historia de un fracaso. Esta adolescente, de 13 años, se quitó la vida el pasado martes en la casa que compartía con sus padres en la pedanía murciana de Aljucer.

La Policía Nacional investiga ahora si el suicidio de esta menor se debió al acoso escolar que, según denuncia su familia, sufrió durante años y que hace ocho meses la llevó a cambiar de instituto en busca de una segunda oportunidad. Un ataque que, aseguran los suyos, fue ninguneado por la dirección del instituto Ingeniero de la Cierva, situado en la pedanía de Patiño.

«Nos dijeron que sabían que pasaba algo, pero que era una chiquillada», remarcó una portavoz de la familia. Fuentes de la Consejería de Educación explicaron que el centro sí investigó los hechos y llegó a expulsar a algunos alumnos, pero no alertó a la Fiscalía de Menores al no considerarlo un caso de acoso escolar.

Desde primero de la ESO

Los problemas de Lucía se hicieron patentes cuando cursaba primero de la ESO en el instituto patiñero. Al parecer, la menor -al ser el centro adscrito a Aljucer- coincidió en el aula con algunos compañeros que ya había tenido en el colegio y con los que venía arrastrando problemas desde Primaria. Según explicaron sus familiares, un profesor se percató de que la menor no se integraba adecuadamente y dio aviso a la dirección del centro, pero esta no lo comunicó a los padres.

«Todo se dilató porque la niña no habló hasta una mañana en que se desbordó y lo contó», explicó una familiar. Los padres fueron entonces a hablar con el centro. A raíz de este episodio, ocurrido en mayo del pasado año, en el que, al parecer, la niña fue insultada por dos compañeros, la Consejería asegura que el instituto puso en marcha el protocolo de actuación para estos casos. Ordenó la expulsión de uno de los alumnos y adoptó medidas contra otro, un alumno de integración al que hizo enviar una carta a la niña pidiéndole disculpas.

Cambio de centro escolar

Tras estos hechos, según explicó la familia de Lucía, la niña no quería regresar al centro, por lo que sus padres pidieron que la cambiaran de IES. «Nos dieron una salida muy rápida», reconocen los familiares, que valoraron muy positivamente la atención que la niña recibió en este segundo centro. «Es lo mejor que le pasó en los últimos meses», subrayaron. «La acogieron entre algodones».

La Consejería recalcó ayer que «profesores y alumnos estaban implicados en apoyar y hacer un seguimiento de la joven, siempre contando con la colaboración y consideraciones de la familia». Tras este cambio, según explicó la familia, la menor «se borró de todos los grupos de Whatsapp» y se encontraba más integrada. Pese a ello, a finales del mes de diciembre una limpiadora del Cascales encontró, al parecer, una carta que Lucía había escrito y que ya está en manos de la Policía para su análisis.