Panfleto distribuido por el Gobierno brasileño para combatir al mosquito transmisor del virus del Zika
Panfleto distribuido por el Gobierno brasileño para combatir al mosquito transmisor del virus del Zika - REUTERS
Virus del Zika

Brasil niega que haya relación entre un pesticida y los casos de microcefalia en ciertas zonas del país

Una organización de médicos de Argentina aseguraba que el producto podía ser el causante de la enfermedad

CORRESPONSAL EN SAO PAULOActualizado:

El ministro de sanidad brasileño, Marcelo Castro, ha descartado tajantemente la relación entre los casos de microcefalia y el larvicida Pyriproxyfen, producido por la multinacional japonesa Sumitomo Chemical. La posibilidad de que el biocida estuviese relacionado con la enfermedad fue apuntada por investigadores argentinos como una de las causas de esa epidemia entre recién nacidos brasileños. La empresa japonesa tiene alianza con Monsanto, líder mundial en biotecnología agraria.

«Eso es un rumor. No tiene ninguna lógica ni sentido. No tiene fundamento. El larvicida es aprobado por Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) y es usado en todo el mundo. El Pyriproxyfen es reconocido por todas las agencias de regulación del mundo», cuestionó Castro, que se encontraba en el centro de Salvador, Bahia, en el norte de Brasil, liderando la campaña contra el zika que el Gobierno realizó este pasado sábado. En una nota de prensa, el Gobierno informó de que el insecticida fue minuciosamente evaluado por entidades como la Organización Mundial de Salud (OMS).

Medida preventiva

Sin embargo, el gobierno de Rio Grande do Sul suspendió este sábado el uso del larvicida al conocer la hipótesis difundida por la organización de médicos argentinos Physicians in the Crop-Sprayed Towns sobre el pesticida, que es usado para controlar el desarrollo de las larvas del mosquito Aedes aegypti en tanques de agua potable. «Aunque no haya confirmación, sólo la sospecha, preferimos suspender el uso. No podemos correr ese riesgo», declaró el secretario de sanidad de Rio Grande do Sul, João Gabarro dos Reis, al diario «Zero Hora».

En Brasil, el insecticida comenzó a ser utilizado a finales de 2014, especialmente en áreas del norte del país y sin estructura de saneamiento. En el último año, una crisis hídrica obligó a la población a almacenar agua en pozos, que son focos de reproducción del mosquito. La investigación argentina relaciona el período y el área en donde se usó el producto.