Proyecto Hombre presenta un nuevo informe sobre el perfil del drogodependiente
Proyecto Hombre presenta un nuevo informe sobre el perfil del drogodependiente - EFE
Hombre casado y con empleo, el prototipo

Aumentan las mujeres drogodependientes y nace un nuevo perfil: el de joven adicto a las apuestas

Proyecto Hombre reclama una mayor implicación para tratar de detectar y prevenir el problema

MadridActualizado:

Este jueves se presentó en el madrileño edificio de CaixaForum el informe del año 2016 sobre el perfil de personas con problemas de adicción que están en tratamiento. Lo ha hecho la organización Proyecto Hombre, en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas y Obra Social La Caixa, en una investigación que ha revelado datos como el aumento de la edad media de los pacientes, que pasa de los 35,5 años en el anterior informe de 2012 a 38,6 en este; o el incremento de adicciones en mujeres, así como una nueva corriente en este sentido: la de los jóvenes a las apuestas deportivas 'online'.

Pese a ello, el sesgo de Proyecto Hombre continúa siendo claramente masculino, pues los hombres abarcan el 84% del ratio total. Sin embargo, ha subido en un 2% el número de mujeres que precisan de tratamiento: de un 14% en 2012 a un 16% en 2016, lo que desde Proyecto Hombre asocian a un mayor grado de concienciación social. «Pensamos que ese aumento viene porque nuestra asociación cada vez es más visible y está cambiando la percepción que la gente y las mujeres tienen de las terapias», explica Félix Rueda, uno de los expertos del Observatorio Proyecto Hombre que ha llevado a cabo la investigación. El informe se ha realizado tras una muestra tomada de 2.864 usuarios de los diferentes dispositivos de la asociación.

«Es necesario hacer hincapié en este aumento de mujeres que han iniciado la terapia. La sociedad no es igualitaria y es necesario ofrecer recursos que promuevan apoyos al sector femenino», señaló por su parte Elena Presencio, directora general de Proyecto Hombre. Dos de cada diez mujeres adheridas a la organización llegaron tras intentar rehabilitarse, sin éxito, en otros centros.

Aunque la edad media del perfil de persona drogodependiente que inicia tratamiento: hombre, casado y con empleo, ha crecido en más de tres años en los últimos cuatro. «Son personas por lo general muy dependientes, tanto de sus padres como de sus parejas o hijos. Gente de 38 años de media que en muchas ocasiones sigue viviendo con sus padres. Solo un 1% de los hombres adscritos al proyecto vive solo con sus hijos; mientras que en mujeres la cifra asciende al 10%», matizó Rueda, que añadió que los adictos acuden a tratamiento veinte años más tarde de haberse iniciado en el consumo de sustancias. «Lo importante es que den el paso y acudan para intentar cambiar. Nueve de cada diez personas que finaliza el tratamiento en Proyecto Hombre no recaen en los siguientes tres años».

Diversidad de influencias

Además, se recalcó la necesidad de cambiar el estereotipo de persona dependiente. «La gente asocia el perfil de adicto con el de alguien demacrado y adicto a la heroína, pero ese grupo solo abarca un 4%», comentó, al tiempo que añadió otro dato clave en este sentido. «El 73% de las personas a las que atendimos tenían trabajo en los tres años anteriores al inicio de su tratamiento, en su mayoría en el sector de servicio, como vigilantes, operarios de comercio o trabajadores de hostelería, pero también en la construcción». Sin embargo, solo un 39%, prácticamente la mitad, lo mantenía al inicio del mismo, evidencia de la «marginalidad y riesgo de exclusión» al que se exponen las personas con problemas de dependencia.

Unas adicciones que se producen por varios factores, que tienen una «gran incidencia», como «la falta de estabilidad en las relaciones afectivas o la presencia traumática de abusos emocionales, físicos o sexuales en las mentes de los dependientes, en especial en la infancia», que desembocan en «problemas al relacionarse con su entorno».

De cada diez personas tratadas por proyecto hombre, siete no tienen estudios superiores o no terminaron la Primaria, mientras que una presenta estudios universitarios. «El fracaso escolar es una variable asociada al consumo de sustancias», alegó Rueda, encargado de presentar el informe. Entre estos productos, predomina entre los miembros de Proyecto Hombre el alcohol (39%) y la cocaína (31%). En tercer lugar, aunque alejado, estaría el cannabis (9%).

Desde Proyecto Hombre también remarcan la «precocidad» en la edad de inicio de estas sustancias entre sus pacientes, que está entre los 15 y los 16 años en el consumo de alcohol; los 17 y los 18 en cannabis; los 19 en anfetaminas, inhalantes y otros alucinógenos; y los 20 y 22 en cocaína o heroína. «Es muy difícil encontrar un perfil de consumidor puro. El problema está en la sustancia, no en la persona», señala el experto, que también desmitifica la asociación que en muchas ocasiones se hace entre dependientes y delincuencia. «Únicamente un 6% de la gente que viene a Proyecto Hombre lo hace promovida por el sistema judicial, que les ofrece la vía para evitar la cárcel. Ocho de cada diez personas de nuestra asociación dicen no haber tenido nunca problemas de este tipo».

Preocupan las mujeres y los jóvenes

Para tratar de solventar esta problemática, desde Proyecto Hombre promueven la puesta en valor de recursos de apoyo para mujeres; el análisis en profundidad entre traumas infantiles y consumo de sustancias; mejorar la condición familiar de los adictos; o coordinar de una manera más efectiva los centros de salud mental. Además, también han puesto en marcha proyectos como «INSOLA», que busca la reinserción laboral de estas personas, o «Hijos, hijas, desconocidos, desconocidas», que intenta implicar a los padres de los jóvenes en uno de los procedimientos más importantes a la hora de plantar cara a las adicciones: la detección precoz y la prevención. «Cada día son más los casos de jóvenes que acuden a Proyecto Hombre. Los padres deben implicarse más y mejorar la relación con sus hijos. Ante una adición, ellos son corresponsables», enfatiza Elena Plasencio, aunque comenta que suelen motivarles a acudir a estos centros. «Si un joven acude a nosotros, es porque sus padres le traen».

Una de las adicciones que más preocupa es al alcohol, que tiene una marcada incidencia en mujeres, como la cocaína la tiene en los hombres. «Hay que darse cuenta de que el perfil de persona que viene a Proyecto Hombre ha cambiado. Por lo general, se trata de gente muy normal, que podría ser cualquier vecina o compañero de trabajo». Una problemática que, según señalan, no tiene una incidencia mayoritaria. «Igual que hay gente adicta, también hay mucha más que consume una vez y no vuelve a hacerlo en su vida», recalca Francisco de Asís, delegado nacional del Plan Nacional sobre Drogas.

En cambio, está surgiendo un nuevo perfil de drogodependiente: el de joven adicto a apuestas deportivas 'online'. «La adicción a las nuevas tecnologías provoca aislamiento familiar y dificultades de los jóvenes al relacionarse, pues prefieren estos entretenimientos a otros como la lectura o hacer deporte en un club deportivo. Ello deriva también en problemas sociales y una mayor agresividad», enfatiza por su parte Luis Bononato, presidente de Proyecto Hombre. «Este perfil de adicto a las apuestas está muy arraigado en el Reino Unido. En España no está muy marcado, pero estamos registrando ahora un pequeño porcentaje». Una contrariedad para la que también exigen mayor implicación parental. Porque, como sentencia Rueda, «los adultos somos los principales agentes de salud de nuestros hijos».