Ángel Cabrera, durante la entrevista concedida a ABC en Virginia (Estados Unidos)
Ángel Cabrera, durante la entrevista concedida a ABC en Virginia (Estados Unidos) - MIGUEL ÁLVAREZ
Rector de la Universidad George Mason (Virginia, EE.UU.)

Ángel Cabrera: «España necesita universidades de élite para atraer talento»

Máxima libertad de acción, pero también máxima responsabilidad. Es la receta que plantea Ángel Cabrera para la universidad española

Corresponsal en Fairfax (Virginia)Actualizado:

Cuando en el año 2012 la cada vez más prestigiosa George Mason convierte a Ángel Cabrera en el primer rector español de una universidad americana, confirma que la meritocracia en Estados Unidos no es un mito.

De entre cientos de los aspirantes más competitivos, la mayoría norteamericanos, el Consejo Económico y Social se decantó por un madrileño de 44 años, ingeniero de Telecomunicaciones por la Politécnica de Madrid y doctor en Psicología Cognitiva por el Instituto Tecnológico de Georgia, para el sexto presidente de la institución. Cabrera es recordado por su recado tuitero al mismo líder socialista que hoy intenta formar gobierno en España, cuando en enero del año pasado le dejó plantado a él y a los cientos de alumnos que esperaban sus palabras: «Espero que pueda dirigir mejor un país que un GPS», le sentenció, después de que Pedro Sánchez no pudiera encontrar el campus de la Mason, en Virginia. Este corresponsal, más afortunado con la tecnología, llega puntual a la cita, en un amplio despacho, con terraza, desde el que se disfruta una de los 200 mejores universidades de las más de 3.000 que posee Estados Unidos.

Según Times Higher Education, ninguna universidad española está entre las primeras cincuenta de Europa. ¿Es tan mala la universidad española?

No, no lo es. Es importante considerar esos datos. Hay una tendencia en la universidad española en decir que esos ranking no valen para nada. Algo miden. Son datos que deben preocupar. Pero eso no quiere decir que el sistema universitario español sea malo. Depende cómo lo definas. En términos de acceso, lo que se ha conseguido en España es tremendamente positivo. Mis padres no fueron a la universidad. En una o dos generaciones, España resolvió el problema, y ahora está en la media de la OCDE. Un logro social tremendo. Ahora bien, si mides el sistema en competitividad e investigación, la verdad es que la universidad española no sale en la foto.

¿Y con qué criterio se queda usted?

Bueno, si miramos a Estados Unidos, es una realidad opuesta a la europea. Si te vas a los ranking, la mitad de las mejores universidades son americanas. El problema aquí es de acceso. La matrícula es carísima, incluso para una universidad pública. Por ejemplo, en la nuestra, la George Mason, que es pública, la matrícula cuesta 10.000 dólares. Sin contar la residencia, la comida… Pero la universidad de calidad es fundamental porque contribuye a que funcione la economía. Por ejemplo, cualquier gobierno del mundo, cualquier ciudad o autonomía españolas sueñan con tener su Silicon Valley. Pues el elemento clave se llama Stanford University o Berkeley… Es decir, es un sistema de universidades de élite, de mucha calidad, que atrae al mejor talento del mundo. Y una vez que tienes el talento, creas un entorno donde esas empresas surgen. ¿Por qué los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, acaban en California para montar Google? Porque van a Stanford a estudiar, a hacer el doctorado. Uno no puede pensar en montar un parque y que de ahí va a surgir la innovación. La clave es una universidad cerca de nivel mundial.

En España está en marcha ya la nueva reforma universitaria. Se suprime la selectividad, se flexibiliza el número de grados… ¿Le parece una reforma positiva?

Yo creo que son reformas que no tocan el fondo de la cuestión. Se basa en que todas las reglas se deben aplicar a todas las universidades por igual. El Gobierno del partido que sea tiene la idea feliz de que va a arreglarlo todo… Yo tengo dudas de que ese sea el camino. ¿Por qué la universidad americana ha tenido estos logros? Porque se le ha dado libertad real. Por ejemplo, nosotros creamos una titulación nueva cuando queremos, como acabamos de hacer con la de ingeniería en ciberseguridad, muy importante en el norte de Virginia. Las empresas nos decían que hacía falta y nos sentamos con ellos. Cuando comprobamos que había demanda real, la pusimos en marcha. Ninguna autoridad nos tiene que dar su visto bueno.

¿También hay ese margen de libertad en la elección de rectores y órganos de gobierno?

Por supuesto. El sistema americano es dar el mayor margen posible de libertad a la universidad, pero con un mecanismo claro de rendición de cuentas. A mí quien me contrata como rector es lo que sería en España el Consejo Económico y Social. Me da todo su apoyo y mucha libertad ejecutiva. Lo que le interesa al Consejo es que la universidad vaya bien. Si no va bien, me echan y buscan a otro. En España es lo contrario. No se le piden cuentas, porque no hay un mecanismo para pedirle cuentas. Entonces, el único mecanismo que tiene la sociedad es sobrerregular. Como no podemos contratar ni echar al rector, lo que hacemos establecer leyes centrales y te regulamos.

¿Comparte usted la opinión de que en España el Estado central tendría que haberse quedado con todas competencias educativas?

La verdad es que a mí me importa eso menos que las competencias que tienen la administración, del nivel que sea, y la propia universidad. La clave es cuánta libertad tengo yo como universidad para tomar mis decisiones. En España se habla mucho de autonomía universitaria, está hasta en la Constitución, y al final sólo sirve para que a los rectores los elijan por sufragio los empleados de la universidad. Eso no es autonomía. Eso es autogobierno, una cosa rarísima. Pero cuando piensas qué autonomía tiene para tomar decisiones, es muy poca. La ventaja del sistema superregulado es que controlas el coste. Pero para el objetivo de la excelencia no funciona. Necesitas libertad. La excelencia no se consigue por decreto-ley. Yo creo que lo ideal en España sería un sistema híbrido. Mantener el acceso, pero tienes que conseguir que haya dos o tres universidades que despeguen. A esas hay que dejarlas libres.

¿Qué ha descubierto de Estados Unidos en este tiempo?

Estados Unidos es un país fascinante en cuanto a las oportunidades que ofrece. Tiene sus problemas, como los tiene Europa, pero aquí la gente tiene grandes oportunidades, venga de donde venga, y a pesar de que hay problemas de discriminación, como en todos los sitios. Pero lo cierto es que un español puede ser rector de la universidad más grande de Virginia, y un americano jamás podría ser rector en España.