Fotografía de archivo que muestra todos los preparativos listos para celebrar el Día de Acción de Gracias
Fotografía de archivo que muestra todos los preparativos listos para celebrar el Día de Acción de Gracias

Acción de Gracias¿Debería celebrar España el Día de Acción de Gracias?

Historiadores del estado de Florida defienden que los conquistadores españoles organizaron eventos muy parecidos años antes de que lo hicieran los ingleses. Además, hay expertos que aseguran que celebrar esta festividad nos hace más felices

MADRIDActualizado:

Este jueves, 23 de noviembre, se celebra el Día de Acción de Gracias; una fiesta poco arraigada en España que, sin embargo, se festeja por todo lo alto en otros países –como Estados Unidos o Canadá–. Aunque en los últimos años, y de forma pausada, va penetrando en la sociedad española; hay quien se muestra reticente a adoptar costumbres que vienen del extranjero y que son sospechosas de incentivar el consumismo.

El origen oficial de esta festividad data del año 1621, cuando un grupo de peregrinos (los puritanos ingleses) celebró en Plymouth, en el actual estado de Massachusetts, el final de la cosecha compartiendo su comida con los indígenas de la zona. No obstante, como ya explicó ABC dos años atrás, varios historiadores del estado de Florida defienden que los conquistadores españoles organizaron eventos muy parecidos años antes de que lo hicieran los ingleses: al menos en 1565 y en 1598, sobre lo que hoy es suelo americano.

[Lea aquí la crónica completa: Los españoles lo celebraron 56 años antes que los peregrinos ingleses]

Además de que no nos es una fiesta del todo ajena y de que podría tener raíces españolas, hay expertos que aseguran que celebrarla nos hace más felices. Es el caso de la doctora quiropráctica Roser de Tienda, quien apoya que, en vez de celebrar el Black Friday –más comercial y consumista–, deberíamos conmemorar Acción de Gracias; algo que «sería un buen mensaje para la Humanidad». «Las marcas nos imponen muchas cosas, pero esta festividad es más parecida a la Navidad o la Nochebuena», asegura de Tienda, que también insiste en que «tiene un mensaje», no se trata de una celebración vacía y carente de significado en la que lo que primen sean los regalos. «La hice el año pasado porque tenía muchas cosas que agradecer y cociné un pavo estupendo para mi familia», cuenta la quiropráctica.

De Tienda sostiene en una entrevista con ABC –al otro lado del teléfono– que, si somos agradecidos, «creamos una cadena de bienestar a nuestro alrededor». No solo alude a este día, sino a la vida cotidiana. La coach, autora de libros como «Nacer conectado, vivir consciente» y «Hazte la vida fácil», afirma que se es más feliz, que se disfruta más de lo que ya se tiene, que se contagia de una actitud positiva a quienes nos rodean e, incluso, que se mejoran las relaciones de pareja: hará que el cónyuge se sienta más valorado, apreciado y querido por la otra persona. Un estudio realizado por la Universidad de Georgia, así lo afirma. El bienestar de la mente, repercutirá en nuestra salud, en el estado del cuerpo. De Tienda asegura que crece el nivel de serotonina, la «hormona de la felicidad», en el organismo. Pero se trata de un ejercicio que tenemos que hacer a diario.

Para lograrlo, la doctora da algunas claves, trucos sencillos que pueden cambiar nuestra vida. Habla de escribir en un papel algo que nos haya ido bien en el día y por lo que nos sintamos agradecidos. «Por ejemplo, que hayan parado el autobús cuando ya estaba arrancando y tú llegabas corriendo a la parada, que un paciente te diga que está mucho mejor, que alguien te cuele en la cola del supermercado porque vas solo con par de cosas y los que van por delante de ti llevan la cesta cargada», expone la escritora. Luego, explica, hay que meter los trozos de papel en un jarrón o un bote. Y, un día de desánimo, coger alguno, al azar, para animarte y ver el mundo con otros ojos. «Hay que agradecer cada día que tenemos un colchón sobre el que dormir, no lo hacemos porque lo damos por supuesto», expone De Tienda, quien ha sido misionera en la India y varios países de Sudamérica y ve con claridad, con la ayuda de las experiencias vividas, que «hay que dar gracias por tener un techo bajo el que cobijarse y agua corriente todos los días».

Define sus vivencias en Nueva Delhi como «conmovedoras» y relata que allí «la gente es feliz con ir al médico una vez al año». Recuerda que por el centro de salud pasaban 300 pacientes al día, mientras que el equipo médico se mantenía reducido a la mínima expresión. Sin embargo, no duda en afirmar que este tipo de vivencias «te conectan con la esencia, con el espíritu, sin que importen los idiomas. Te cuestionas todo y te das cuenta de que no tienes derecho a quejarte porque tienes lo que ellos no van a tener».