La anciana pontanesa, en el centro, en ua fotografía de 2010
La anciana pontanesa, en el centro, en ua fotografía de 2010 - EFE

La abuela más longeva de Europa y la tercera del mundo es española y hoy cumple 116 años

Ana Vela nació un 29 de octubre de 1901, es cordobesa y vive en Barcelona. Quienes la conocen aseguran que ha sido siempre muy «vital, alegre y trabajadora». Hoy lleva una vida tranquila, apenas toma medicinas pero tuvo cuatro hijos que crió sola, pasó la gripe española de 1918, la guerra y la posguerra. Esta es su historia.

MADRIDActualizado:

Un 29 de octubre de 1901 nacía en Puente Genil, Córdoba, Ana Vela Rubio. Este domingo es su cumpleaños número 116. La esperanza de vida en España cuando Vela era un bebé era de 40 años, por lo que es muy probable que sus padres imaginaran que su pequeña hoy soplaría una tarta con 116 velas.

Esta cordobesa que vive en Barcelona es la tercera persona viva más longeva del mundo y la más longeva de la historia de Europa nacida en el siglo XX. De acuerdo con el Grupo de Investigación Gerontológica (GRG, por sus siglas en inglés), que elabora un ranking de supercentenarios, Ana solo es superada por la japonesa Nabi Tajima, de 117, que ocupa el primer puesto como la persona más vieja del mundo y Chiyo Miyako, también japonesa de 116, y que se le adelanta a nuestra española por llevar 180 días más de vida.

«Es más probable que nos toque el Euromillones»

«No ha habido nunca en España nadie que haya cumplido ni 115, es un récord absoluto en nuestro país», asegura Emilio Ibáñez, corresponsal español del Grupo de Investigación Gerontológica. «Por poner un ejemplo visual, es mucho más sencillo que a cualquiera de nosotros nos toque el Euromillones que cumplir 116 años. Ana Vela está compitiendo en una carrera contra la estadística. Lo más probable es que no veamos a ningún español superar el récord de Vela en los próximos 50 años. Es un momento histórico», añade Miguel Quesada, miembro del Grupo de Investigación Gerontólogica.

A Ana le celebrarán el cumpleaños en la residencia barcelonesa «La Verneda», donde vive desde 2005. Sin embargo, no saben si es consciente de que cumple un año más y que es la abuela de Europa porque padece demencia. «Sonríe muchas veces pero no sabemos los motivos, hace tres años que tiene demencia. Sin embargo, hace una vida completamente normal: se levanta, come, duerme la siesta... Ana tiene calidad de vida. Está en una silla de ruedas pero no está en cama ni intubada, de hecho, es de las usuarias que menos medicación toma, solo algún protector gástrico», cuenta David González, director de la residencia, y que no se cansa de decir lo «vital, alegre y trabajadora» que la recuerda. «Es una mujer encantadora, siempre lo ha sido».

El secreto de su longevidad

Ana celebrará junto a sus familiares. De hecho, su hija Ana, que cumplirá 90 años en diciembre está en la misma residencia que su madre. «Su hija venía a comer al hogar que tenemos en la residencia. A raíz de una fractura que sufrió se pidió el reagrupamiento para que estén juntas, la hija esta encantada de tener a la madre al lado. De hecho, muchas veces comparten actividades en el centro, por ejemplo, el teatro», cuenta González. Sin embargo, la hija de Vela también tiene algunos problemas de salud y «se le olvidan algunas cosas».

Ana Vela jamás se casó, pero tuvo cuatro hijos. Hace décadas se mudó a Barcelona donde trabajó como modista en el Sanatorio de Tuberculosos de Tarrasa. La Universidad de la UNED está haciéndole estudios para ver si hay alguna causa que explique cómo es posible que bata records en España, pero aún no los han encontrado.

Siesta y dieta mediterránea

Sin embargo, Ibáñez explica los posibles motivos. «Se dice que estas personas tan mayores tienen el gen de la longevidad pero tampoco se puede explicar la edad de Vela por un solo factor, sino por muchos y variados: buena alimentación gracias a la dieta mediterránea (hoy comida triturada en cantidades proporcionadas de carne y verdura), la tranquilidad y el sosiego e, incluso, el hecho de que pueda dormir la siesta, que es vida para el cuerpo».

Pero la vida de Ana no siempre fue así de sosegada. Ibáñez recuerda lo mucho que ha tenido que luchar: se tuvo que venir de Andalucia a Cataluña a buscarse la vida, fue emigrante, tuvo muchos hijos y los crió sola. Además, sobrevivió a la terrible gripe que sufrió España en 1918, cuando ella era una adolescente, por no mencionar la guerra y posguerra.

Pero si hay algo que explica, a su juicio, la larga vida de Ana es el cariño recibido por su familia. «Japón tiene una esperanza de vida para las mujeres de 90 años y es porque están bien cuidados por las familias. Incluso aunque estén en una residencia es clave que la familia acompañe. Hay personas que en cuanto se las llevan de casa se mueren de tristeza, a la noche siguiente incluso, porque se ven despojados de su familia, de su casa, de sus nietos, se sienten como un mueble viejo» explica Ibáñez.

La alta esperanza de vida en España

Si bien los expertos son muy escépticos a la hora de esperar otro 116 cumpleaños en España, hay que tener en cuenta que la esperanza de vida en nuestro país es de las más altas del mundo.

Para las mujeres es de 85 años y para los hombres de 80. «Pero es que hace 7 años la media para las mujeres era de 76. Es decir, que en 7 años la esperanza de vida trepó casi diez años. ¿Qué pasó todo este tiempo? La política del bienestar. Además, la gente que a los 50 empieza a jubilarse va engrosando la lista de gente que vive más; el jubilado de antes estaba más desgastado porque trabajaba en el campo», señala Ibáñez.

El record de Ana es ¿envidiable? Puede ser. «Hace 10 años en el GRG pensábamos (y lo seguimos pensando ahora) que lo que diferenciaba a los casos importantes de los realmente excepcionales era la barrera de los 115 años. Solo unas 40 personas en toda la historia han superado los 115 años», cuenta Quesada.

En cualquier caso, hubo récords de longevidad mucho más impresionantes. La primera persona que llegó a cumplir los 114 años fue Jeanne Calment en febrero de 1979 y, contra todo pronóstico se convirtió en la única persona del mundo en llegar a los 122 años.