Imagen de otro avistamiento de la época - WIKIMEDIA COMMONS

70 años del primer «platillo volante»: el misterio del Monte Rainier

El piloto Kenneth Arnold generó todo un fenómeno social que caló en el imaginario colectivo

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«Nueve objetos brillantes con forma de plato volando a increíble velocidad y a una altura de 3.000 metros, fueron detectados ayer por el piloto Kenneth Arnold en Boise, Idaho quien desestimó especular sobre el origen de los mismos». Esta frase, lanzada al mundo el 25 de junio de 1947 por la agencia Associated Press, dio comienzo a un fenómeno que se ha repetido a lo largo de los años: el avistamiento de OVNIS, del que este sábado se cumplen 70 años.

El día anterior, Kenneth Arnold sobrevolaba con su pequeño avión el área de Mineral, en Washington. El cielo estaba despejado y había una brisa ligera, así que decidió explorar la zona: hacía unos días, un avión de transporte C-46 del Cuerpo de Marines se había extraviado en la zona y había una recompensa de 5.000 dólares para quien encontrara los restos.

Pero un destello en el cielo pronto acaparó su atención, y no parecía venir de ningún otro avión. Eran nueve objetos que componían una formación escalonada diagonalmente y que parecían volar en un solo plano horizontal, aunque también se movían de un lado a otro. «¿Serán aviones militares?», llegó a preguntarse Arnold. Por ello decidió comprobar la velocidad a la que volaban, midiendo el tiempo que tardaban en cubrir el trayecto entre el Monte Rainer y el Monte Adams.

En un minuto y 42 segundos cubrieron una distacia de unos 80 kilómetros (50 millas). Ningún objeto volaba tan rápido, a excepción de los cohetes V-2 que lo hacían a una velocidad cercana a los 6.000 kilómetros por hora, pero eso era demasiado rápido como para poder ser observado, comentó posteriormente un portavoz del Ejército estadounidense a AP.

Cuando Arnold aterrizó en Yakima, Washington, explicó a quien allí estaba lo que había visto. Luego volvió a subirse a su avioneta e inició otro vuelo que tenía previsto hacia Pendleton, Oregón. Pero cuando llegó allí, la noticia ya había llegado gracias a la llamada de uno de los presentes en Yakima.

Tras un intento de acudir a las oficinas del FBI para relatar lo ocurrido (y encotnrarlas cerradas), Arnold terminó en las oficinas del «East Oregonian», un periódico Pendleton. Allí se produjo uno de los malentendidos más conocidos del mundo de la prensa, ya que Arnold no dijo en ningún momento el término «platillo volante», sino que, según explicó, los objetos volaban «como un platillo si lo lanzas sobre el agua». De hecho, su forma se parecería más a la de un boomerang. Pero la noticia del «East Oregonian» fue replicada rápidamente por las agencias de noticias. Y el término caló.

Dibujo realizado por Arnold
Dibujo realizado por Arnold- WIKIMEDIA COMMONS

«La mayoría de los periódicos no lo comprendieron y también lo citaron mal. Dijeron que yo dije que eran similares a platillos; pero dije que volaban como un platillo», explicó tres años después Arnold al famoso locutor de la CBS Edward R. Murrow (retratado en la película «Buenas noches, y buena suerte»).

Tras el avistamiento de Arnold, salieron a la luz otros ocurridos previamente, mientras los estadounidenses comenzaron a ver platillos volantes con cierta frecuencia. El ufólogo Ted Bloecher llegó a recopilar 853 avistamientos publicados en prensa solo en 1947.

¿Y qué vio?

Aunque no vio «platillos voladores», la mayoría de sus contemporáneos creyeron en que intentaba decir la verdad. Incluso el informe del Ejército incluía que, si no estaba diciendo la verdad, el piloto «debería dedicarse a escribir ciencia ficción».

Las teorías sobre lo que vio Arnold son varias. La primera sostiene que fue una bola de fuego o meteorito rompiendo al entrar en la atmósfera. Si un meteorito golpea la atmósfera en un ángulo poco profundo con la Tierra, sus piezas se aproximarán a la superficie viajando casi horizontalmente, explica «Live Science». Además, las piezas de meteorito viajaría en cadena, como la que vio Arnold, y brillarían intensamente.

Sin embargo, la mayoría de los historiadores piensa que los objetos no eran del espacio exterior: «Probablemente fueron pelícanos volando en formación», dijo Robert Sheaffer, ufólogo (y escéptico) a «Life's Little Mysteries». Probablemente Arnold juzgó mal la distancia y pensó que eran objetos enormes a gran distancia, pero en realidad estaban mucho más cerca. Un pájaro con sus alas extendidas podría explicar la forma de boomerang que describió.