Bomberos españoles de la Unidad Militar de Emergencia trabajan para apagar un incendio forestal en Quinta das Laranjeiras, en Vila do Rei, Castelo Branco - EFE

140.000 hectáreas calcinadas en Portugal este verano

El país vecino se quema, con el fuego «descontrolado» en la región de Castelo Branco

LisboaActualizado:

El fuego ha convertido Portugal en un verdadero infierno este mes de agosto. Los incendios llegan ya a las puertas de Lisboa, después de que se registraran en la tarde de ayer y con escasas horas de diferencia tres fuegos diferentes en Sintra, Loures y Vila Franca de Xira.

La alarma saltó pasadas las 16.00 horas en la primera de estas localidades cercanas a la capital. Fue en el área de Sao Juliao, en medio de unos preciosos parajes de alto valor ecológico y que circundan una villa considerada un paraíso romántico, tal cual acreditó Lord Byron en sus poemas dedicados a Sintra.

En Vila Franca de Xira, el fuego se desató pasadas las 14.00 horas y se desplegó rápidamente por un entorno marcadamente rural.

Por su parte, Fanhoes, en Loures, comenzó a sufrir las llamas desde las 17.00 horas, con los bomberos multiplicándose como podían, en vista de la dispersión de este tipo de siniestros.

Este año el fuego está arransando el país mucho más que el año pasado, pues este verano de 2017 nació marcado por los 64 muertos del gigantesco incendio de Pedrógao Grande cuando ni siquiera había comenzado la estación.

Ahora, en el puente de la Virgen, los operarios movilizados en todo el país ascienden a 6.500, incluidas varias decenas procedentes de España (116 militares y 26 vehículos).

Los peores focos

La zona centro-norte se alza como el foco más intenso, con el triste récord histórico de 268 incendios en una noche, tal cual se alcanzó el sábado 12 de agosto.

Ya han ardido 140.000 hectáreas en lo que va de estío, lo que representa tres veces más de la media registrada en la última década. Y los heridos se cuentan por decenas.

La impotencia se extiende entre los ciudadanos de todo el país, que ven día sí y día también cómo el Gobierno socialista de António Costa se muestra impotente para atajar la terrible situación.

Portugal se quema por dentro y la extensa región de Castelo Branco, cerca de los límites con Castilla y León y el norte de Extremadura, concentra el mayor grado de inquietud en estas horas.

La peor incidencia se registra en la Sierra de Gardunha, con varias aldeas en su radio de acción. La población ha sido evacuada, aunque varias personas se resistían a abandonar sus propiedades por miedo a perderlo todo.

En la localidad de Fundao el incendio avanza sin control a lo largo de diversos frentes simultáneos, con la dificultad añadida de que en ciertos rincones ni siquiera los aviones pueden desempeñar su labor con nitidez, tal es la intrincada vegetación. «La situación es muy grave y las llamas muy fuertes», ha confesado el alcalde, Paulo Fernandes.

Portugal se ha visto obligado a activar el Mecanismo Europeo de Protección Civil con el objetivo de pedir ayuda a Bruselas. Otro síntoma de su indefensión en este ámbito.