Ramakrishnan, quien estuvo en la sede de la Fundación BBVA, será el nuevo presidente de la Royal Society
Ramakrishnan, quien estuvo en la sede de la Fundación BBVA, será el nuevo presidente de la Royal Society - ernesto agudo
entrevista

«Si los gobiernos no invierten en antibióticos habrá un problema grave»

Venki Ramakrishnan, quien recibió el premio Nobel de Química en 2009, alerta del problema de la resistencia a los antibióticos y comparte su visión de la ciencia, en la que es fundamental la implicación de la sociedad

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Venkatraman (Venki) Ramakrishnan, premio Nobel de Química en 2009 por dilucidar la estructura del ribosoma, la factoría fundamental de las proteínas en las células y uno de los blancos favoritos de los antibióticos, visitó Madrid este lunes. De allí fue a Valencia para participar en el congreso de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM), organizado por la Fundación BBVA. El que a partir de diciembre será presidente de la Royal Society, una de las sociedades científicas más antiguas e influyentes del mundo, alertó precisamente de los riesgos que supone la falta de inversión en nuevos antibióticos para acabar con las bacterias resistentes.

–¿Cuál es en su opinión este problema?

–Es un problema de salud pública que se debe a la capacidad de las bacterias a desarrollar nuevas mutaciones que las hacen resistentes a los antibióticos. A medida que la resistencia a estos fármacos se generalice entre las bacterias podrían aparecer futuras epidemias que no podamos controlar con lo que tenemos hasta ahora.

–¿Cómo se ha llegado a esta situación?

–La principal razón es que los antibióticos no son una inversión muy atractiva. En comparación con una enfermedad crónica, como la diabetes o la hipertensión, en la que un paciente necesita estar tomando un medicamento de por vida, en el caso de los antibióticos basta con un ciclo de administración para curar a esa persona. Además, en algunos países pueden adquirirse sin receta médica y es muy frecuente que se usen de forma inadecuada. Por ejemplo, en la ganadería se generalizó su uso para promover el engorde de los animales, lo que supone un problema cuando esa carne es consumida.

–¿Qué solución propone?

–Con todo lo que cuesta llevar fármacos al mercado, mi opinión es que la resistencia a los antibióticos debe ser tomada como un problema de salud pública. Por eso, las autoridades, ya sean nacionales o internacionales, organizaciones o gobiernos, deben tomarse muy en serio el desarrollo de nuevos fármacos. Porque si los gobiernos no invierten en antibióticos tendremos un problema grave.

–¿Aún quedan avances que hacer en el campo de los ribosomas para desarrollar nuevos antibióticos?

–Sí, claro [sonríe]. La ciencia tiene la característica de que cuando respondes a una pregunta abres toda una nueva gama de preguntas que antes jamás te hubieras planteado. Hace años se pensaba que era imposible saber cómo era la estructura del ribosoma, y ahora estamos resolviendo cuestiones a un nivel cada vez más sofisticado y profundo.

–Estos avances se producen en parte porque antes se ha hecho investigación básica (no encaminada a aplicaciones de forma directa). ¿Se apuesta lo suficiente por esta?

–Creo que es importante hacerlo. Los gobiernos deben darse cuenta de que la ciencia básica está detrás del resto de la ciencia y de la tecnología, y que sus implicaciones pueden tardar décadas o siglos en verse. Por ejemplo, Newton escribió las leyes de la Mecánica, en la que hoy se basan los satélites de comunicaciones, aunque él no pudiera predecirlo. Esto también pasa con las leyes de Faraday: el jamás podría haber predicho que habría electricidad por todas partes. En una demostración de sus experimentos, un Primer Ministro Británico le preguntó a Faraday que para qué servía la electricidad. Entonces, este científico le contestó: «Estoy seguro, señor, de que usted podrá cobrar impuestos con esto alguna vez».

Esto no es más que un ejemplo de cuán impredecible es la ciencia. Por eso es indispensable dedicar una parte de este apoyo para satisfacer la curiosidad básica que guía a la ciencia, porque a largo plazo los avances en investigación básica son los que producen avances revolucionarios.

–Pero cuando hay dificultades económicas, a veces se apuesta por recortar en ciencia...

–Sé que la moral de los científicos españoles es muy baja a causa de esto. Yo diría que la investigación es una pequeñísima fracción del presupuesto, y disminuirlo en malos momentos no tiene sentido a nivel económico. Lleva unos diez años formar a un científico y con los recortes muchos jóvenes dejan su carrera. Aunque mejoren las condiciones, se habrá perdido una generación y el futuro de la ciencia estará comprometido.

–En ocasiones la Royal Society se reúne y debate las implicaciones de ciertas cuestiones, que luego pueden ser usadas para asesorar a los políticos. ¿Se toman decisiones en política haciendo caso a las evidencias científicas?

–El problema es que, en los gobiernos elegidos democráticamente, a veces ellos querrían basarse en evidencias científicas, pero la propia opinión pública está en contra de ellas. Es un problema difícil de solucionar, pero para mí la forma es educar a la gente, explicarle qué es una evidencia y por qué es bueno seguir el camino que marca esa evidencia. Esto requiere cambiar la opinión pública con verdadero liderazgo.

–¿Conoce algún caso en el que algo así haya ocurrido?

Te voy a dar dos ejemplos. En el primero se siguió la evidencia y en el segundo no. En un caso la pregunta que nos planteamos fue si había que permitir la fertilización in vitro para eliminar las enfermedades mitocondriales. En este caso, la técnica permite retirar las mitocondrias enfermas de la madre y añadir otras de otra madre, de modo que al final el embrión tiene material genético procedente de tres progenitores. La cuestión aquí era saber si esto era ético o no, y nosotros concluímos que no había ningún problema ético. Así que pensamos que se podía empezar, y se aprobó usar esta técnica.

En otro caso, un comité de expertos se planteó si sería mejor legalizar un cierto grupo de sustancias, drogas, y se concluyó que le supondrían menos problemas a la sociedad si se aprobasen. Pero el gobierno decidió que no quería hacer eso. En los dos casos, el gobierno es quien tiene derecho a tomar decisiones, porque ellos son los que han sido elegidos.

Como científico, creo que siempre es más difícil tomar decisiones basándonos en la evidencia, porque esto a veces lleva a solucinoes política difícil. Cuando eso osucrre, hace falta valor y oponerse incluso a la opinión predominante.

–¿El cambio climático sería quizás una buena oportunidad para tomar esta decisión?

–Sí, por ejemplo. La mayoría de la gente que trabaja en cambio climático está de acuerdo en que es un problema serio para el futuro y que lo mejor es actuar. Yo les preguntaría, a los que dudan de si el riesgo es constatable o no, en el caso de que hubiera un 10% de que su casa quedase inundada en la crecida de un río, ¿la asegurarían? Cuando te lo planteas así, te das de que es importante tomar decisiones en la buena dirección y que estas son cosas que el gobierno debe gestionar.

En mi opinión, moverse hacia una economía más sostenible a largo plazo nos ayudará económicamente, ya que aparecerán nuevas tecnologías y que generaremos menos contaminación. Aquella gente que dice que invertir para evitar el cambio climático es malo para la economía no está en lo cierto.

–Quizás parte del problema sea la comunicación entre científicos y el resto de sociedad: ¿Cree que los científicos deberían involucrarse más en la divulgación de sus avances?

–A los científicos se les paga por investigar y su prestigio depende se su trabajo, por eso pueden ver la divulgación como una distracción. Pero no pueden olvidar que sus salarios vienen de los contribuyentes. Por eso deberían ser capaces de explicarle a un granjero o a un camionero por qué sus impuestos tienen que ir a la investigación.

Además, a la gente le interesa mucho la ciencia. Siempre me preguntan muchas cosas sobre mi trabajo, y además cosas muy interesantes. Así que creo que parte del trabajo del científico es difundir el conocimiento de la ciencia. Para mí, es parte de nuestra cultura, tanto como la música, el deporte y el arte. Por eso debemos estar comprometidos.

–¿Cuáles serán sus prioridades como próximo presidente de la Royal Socety?

–Cuando se me ocurre algo que estaría bien hacer, descubro que la Royal Socety ya ha comenzado a hacerlo. Pero si preguntas por cuáles son mis intereses personales, el primero es potenciar el entendimiento de la ciencia entre el público y los gobiernos, de forma que recibamos más apoyo. También estoy interesado en mejorar la forma en que la ciencia es enseñada en las escuelas, y la tercera es mejorar y acelerar las relaciones entre países cuando se trata de ciencia, con colaboraciones, con programas de intercambio, etc. Por último, me gustaría potenciar el espacio de la evidencia en la toma de decisiones, y no reforzar aquello que goza de popularidad en un cierto momento.

–En alguna otra ocasión le he escuchado defender un modelo científico distinto menos basado en la cantidad y más centrado en la calidad de los artículos. ¿Cuál es su opinión acerca de esto?

–Le puedo decir que en mi instituto no importa el número de publicaciones. Cuando contratamos a alguna persona, no nos importa si ha publicado en la revista «Science» o «Nature». Lo que nos planteamos es: ¿está trabajando en un problema importante? ¿Este trabajo conllevará progreso? No solo nos interesa la acumulación de nuevos datos.

En parte por eso alentamos grupos pequeños de investigación, porque esto obliga a la gente a a centrarse solo en las cosas más interesantes. Pero la razón por la que podemos hacer esto es porque tenemos una cierta estabilidad en nuestra financiación. La ciencia requiere estabilidad para poderse realizar.

–Usted estudió Física antes de comenzar a formarse en Biología. ¿Cree que la ciencia debe de seguir esta visión multidisciplinar?

–Pienso que gran parte de la ciencia se ha hecho multidisciplinar. Pero mi opinión es que esto tiene que ocurrir de forma natural. Mi visión es que se debe alentar creando los medios para que la gente pueda hablar entre sí y colaborar, pero no creo que se pueda forzar. No puedes forzar ningún tipo de aproximación hacia la ciencia, esta debe fluir de forma natural.

–Me gustaría hacerle un par de preguntas en relación con su trabajo como investigador. ¿Cuál es la motivación que le hace levantarse e ir a trabajar?

(Sonríe y se toma un momento para pensar). –Tengo que decir que estos días ya no soy quien hace los experimentos. De eso se encarga la gente de mi laboratorio. Pero si preguntas qué le motiva a un científico en general, siempre es la idea de intentar responder a una pregunta interesante cuya respuesta no conoce. Esto crea la sensación de que siempre stás haciendo algo nuevo.

–¿Y cuál diría que es la parte negativa de su trabajo?

–El reverso de la moneda es que en ciencia, el 99% de las veces, las cosas no salen bien. Por eso hay que replantearse constantemente lo que hacemos. Si los científicos se metieran en negocios o en banca harían mucho más dinero, pero lo que nos mantiene es que realmente nos preocupa lo que estamos haciendo. Por eso yo bromeo y digo que no hay pesimismo en ciancia, porque los que lo eran, ya la han dejado.