Imagen del mosquito del olivo, cuya larva daña a las aceitunas
Imagen del mosquito del olivo, cuya larva daña a las aceitunas - oxitec

Expertos alertan de que «aún no es seguro» usar moscas transgénicas

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«El riesgo cero no existe en prácticamente nada. Lo realmente importante es calibrar si ese riesgo es o no es asumible», asegura a este diario Ramon Albajes, catedrático del departamento de Producción Vegetal y Ciencia Forestal de la Universitat de Lleida (UdL) al ser preguntado sobre el proyecto de la empresa Oxitec de usar moscas transgénicas para combatir la plaga del olivo.

La compañía británica estudia soltar miles de estos insectos manipulados genéticamente para frenar esa enfermedad en una parcela de cultivo de 1.000 metros cuadrados cerrada con una malla en Tarragona. Su plan, aún pendiente de ser aprobado por la Comisión Nacional de Bioseguridad (el informe que emita será preceptivo pero no vinculante) y por la Generalitat de Cataluña, consiste en modificar genéticamente los machos del insecto para cruzarlos con las hembras y que se produzca una descendencia estéril, puesto que las descendientes hembras mueren en la fase de larva. En los doce meses de tope que ha fijado la empresa para realizar el experimento se prevén liberar cerca de 40.000 insectos transgénicos en la parcela mallada, según datos ofrecidos por la compañía.

Los ecologistas han advertido del «enorme peligro» que supone el proyecto de Oxitec en tanto que «es difícil evitar que los especímenes transgénicos escapen de la zona mallada» y se produzca un «ataque a la biodiversidad» y al equilibrio del ecosistema.

«Un laboratorio al aire libre»

«Europa podría convertirse en un laboratorio al aire libre», advierte Janner Cotter, doctora de la Unidad Cienífica de Greenpeace Internacional. Entre los posibles efectos dañiños que podría producir la liberación de moscas transgénicas, Cotter destaca que «con el experimento de Oxitec las larvas de las moscas morirán dentro de las aceitunas y los consumidores comerán aceitunas rellenas de larvas transgénicas muertas».

La visión de los expertos está a mitad camino entre la de la empresa, que considera totalmente seguro el uso de moscas transgénicas para luchar contra esta plaga, y la de los ecologistas, que se oponen radicalmente. A juicio de Ramon Albajes, experto de la UdL en Producción Vegetal, el proyecto de Oxitec presenta todavía riesgos, en tanto que no garantiza «un confinamiento absoluto» de la zona en la que va a realizarse.

«Es muy complicado que un proyecto como el que plantea esta empresa en Tarragona ofrezca esa garantía, ya que solo lo tendría si se realizara en un invernadero, en un recinto totalmente cerrado. Una superficie de cultivo mallada no ofrece, obviamente, ese nivel de confinamiento», dice el experto. Según Albajes el único riesgo que existe es que «alguno genes que se introducen pase a las poblaciones nativas», es decir, que se extiendan a otras especies. «La probabilidad es mínima pero existe», afirma el experto. Sin embargo, aclara que «de ahí decir que eso supone un peligro para la biodiversidad hay un trecho». Determinar ese riesgo «solo le corresponde», según afirma, «a la Comisión Nacional de Biodiversidad y a las autoridades competentes».

«Ellas son quienes deben decir, como le apuntaba, que el riesgo que conlleva la iniciativa es o no asumible», asegura Ramon Albajes. «Lo que puedo decir por ahora es que a la empresa le falta aportar más información. No hay suficientes datos aún para valorar el alcance del riesgo», concluye.

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