El Papa Franciso en la audiencia general de los miércoles un día antes de publicar la encíclica «Laudato si»
El Papa Franciso en la audiencia general de los miércoles un día antes de publicar la encíclica «Laudato si» - efe

El Papa hace un «llamamiento a la responsabilidad» ante el destrozo de la Tierra

Invita a «pedir perdón por las personas e instituciones que cierran la puerta a los refugiados»

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La víspera de la publicación de su encíclica sobre ecología, el Papa Francisco ha advertido este miércoles que «la naturaleza creada es nuestra "casa común". Esta "casa" se está echando a perder, y eso hace daño a todos, especialmente a los más pobres».

El Santo Padre ha afirmado que «Alabado seas» («Laudato si» en italiano) «es un llamamiento a la responsabilidad, fundada sobre la tarea que Dios ha dado al ser humano en la creación: "cultivar y custodiar" el "jardín" en que lo puso».

Consciente de que la primera encíclica sobre el medio ambiente en la historia de la Iglesia rompe bastantes moldes y recibirá críticas de los sectores industriales contaminantes y los intereses económicos que denuncia, el Papa invitó a «acoger con ánimo abierto este documento, que se inserta en la línea de la doctrina social de la Iglesia».

Ante unas cincuenta mil personas que asistían a la audiencia general, Francisco ha recordado que «el sábado próximo es la Jornada Mundial del Refugiado, promovida por Naciones Unidas».

En ese contexto, ha pedido oraciones por los refugiados –cuyo número, en torno a cincuenta millones, es el más elevado desde la Segunda Guerra Mundial-, y aplaudió a quienes les ayudan.

A continuación manifestó su deseo de que «la comunidad internacional actúe de manera coordinada y eficaz para prevenir las causas de la emigración forzada», y añadió unas palabras muy fuertes pues eran, implícitamente, la denuncia de un pecado: «Invito a todos a pedir perdón por las personas e instituciones que cierran las puertas a esta gente, que busca una familia, que desea ser protegida».

Dentro de su catequesis sobre la familia, el Papa abordó el modo de hacer frente a la pérdida de seres queridos y de explicarlo a los niños, que preguntan «¿Dónde está papá? ¿Cuándo vuelve mamá?».

El Santo Padre animó a confiar en que «Jesús nos devolverá a nuestros seres queridos» pero también a vivir, sin timidez, el duelo que alivia el dolor: «Debemos llorar. No se puede negar el derecho al llanto».