medio ambiente

Bruselas da más flexibilidad a cada país para prohibir los transgénicos

La Comisión Europea seguirá decidiendo sobre su autorización en caso de no haber una postura mayoritaria entre los Estados miembros pero rebaja los criterios por los que estos puedan excluir a su territorio del uso de estos alimentos

Campo de maíz experimental de Zuera (Zaragoza) marcado con un gigantesco símbolo de «prohibido» por activistas de Greenpeace
Campo de maíz experimental de Zuera (Zaragoza) marcado con un gigantesco símbolo de «prohibido» por activistas de Greenpeace - abc

Hablar de transgénicos es abrir un debate polémico, especialmente en Europa. Desde que bajo el mandato de Durao Barroso se aprobó la Directiva que regulaba su producción en suelo de la UE, la discusión entre ecologistas, científicos y productores no ha parado. Por eso, el nuevo Ejecutivo comunitario encabezado por Jean-Claude Juncker se comprometió incluso antes de su investidura a revisar la normativa. Lo ha hecho, y la polémica sigue igual porque mantiene en manos de Bruselas la decisión final de autorizar un organismo modificado genéticamente (OMG) si no hay consenso entre los Estados miembros aunque dejando más «flexibilidad» a los gobiernos para «restringir o prohibir» la importación de estos productos a su territorio.

Antes de la adopción de la Directiva (UE) 2015/412, los Estados miembros únicamente podían prohibir o restringir provisionalmente el uso de un OMG en su territorio si tenían nuevas pruebas de que el organismo de que se trate constituye un riesgo para la salud humana o el medio ambiente, o en caso de emergencia. Ahora, la novedad es que una vez que se haya autorizado, los Estados miembros podrán «excluirse voluntariamente» del permiso específico de ese OGM en su cadena alimentaria.

Opiniones enfrentadas

Para los grupos ecologistas, que critican el daño que hace a la agricultura ecológica -por el riesgo de polinización cruzada- y el problema del uso masivo de herbicidas que puede hacerse en estos cultivos, además de la pérdida de soberanía alimentaria de los países al estar las semillas en manos de unas pocas multinacionales, este cambio sigue siendo «una farsa» que deja el actual sistema antidemocrático sin tocar. Sin embargo, la mayoría de los científicos defienden que los OMG son los alimentos más estudiados de la Historia y los más seguros. Los agricultores, por su parte, aseguran que si Europa renuncia a ellos perderá el tren, en favor de países como Argentina, Brasil, Canadá o Estados Unidos.

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