La Sagrada Familia del pajarito, de Bartolomé Esteban Murillo
La Sagrada Familia del pajarito, de Bartolomé Esteban Murillo - museo del prado

¿Qué fue de San José?

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«Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando», dice María a Jesús cuando le encuentra en el Templo al cabo de tres días perdido durante la peregrinación anual a Jerusalén. En la escena que recoge San Lucas (Lc 2,41-52), el evangelista señala que Jesucristo tenía 12 años y que se fue con ellos a Nazaret y vivió los años siguientes «sujeto a ellos» mientras «progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres». Ésta es la última mención a San José en la Biblia, a excepción de las referencias a Jesús como el «hijo de José». Qué fue del padre adoptivo de Jesús sigue siendo una incógnita más en una figura tan venerada, como discreta.

No se conoce ni una palabra dicha por San José, a quien por esto se le llama el «Santo del silencio». Las «únicas fuentes confiables» que hablan de él son los primeros capítulos de los evangelios de Mateo y de Lucas, según la Enciclopedia Católica, ya que existe una «fuerte sospecha» sobre los detalles que aportan apócrifos como el «Evangelio de Santiago», el «Pseudo-Mateo», el «Evangelio de la Natividad de la Virgen María», la «Historia de José, el Carpintero» y la «Vida de la Virgen y Muerte de José». «Aún cuando se pueda dar por acordado que varios de dichos hechos así recopilados puedan estar fundados en tradiciones confiables, en la mayoría de los casos es casi imposible discernir y tamizar tales partículas de verdadera historia de entre los componentes imaginarios con los cuales están asociados», afirma el texto de Charles L. Souvay.

Hijo de Jacob, según San Mateo, o de Elí, de acuerdo con San Lucas, se cree que José nació en Belén y se trasladó en fecha indeterminada a Nazaret, aunque este aspecto hay quien lo discute. «De San José se sabe muy poco», reconoce Francisco José Gómez. Sin embargo, sí hay datos que trazan su perfil, a juicio de este historiador. «San José y María eran de Galilea, una región con mala fama entre los judíos de la época, con una religiosidad muy fiel a un judaísmo tradicional y antiguo», destaca el autor de la «Breve Historia de Jesús de Nazaret» que recuerda la pregunta de Natanael: «¿de Nazaret puede salir algo bueno?» (Juan 1, 46). «José participaba de esta religiosidad. Además admiraba y estaba unido a la idea de la restauración de Israel, de la necesidad de liberarse del yugo de Roma y de la llegada del reinado de Dios entre los hombres», señala Gómez para quien esto es visible por los nombres de los familiares más próximos, «nombres fundamentales en la construcción de la historia de Israel».

Tanto Mateo como Marcos señalan que fue un «tekton», término que se puede traducir como carpintero «aunque hay que entenderlo en un concepto más amplio ya que haría de encofrador, trabajaría en la construcción, levantaría estructuras de madera para las casas… tendría una cierta formación técnica por encima de la media porque requería especialización y tenía unos riesgos», explica.

José hablaba arameo «porque era lo que se hablaba en Galilea y posiblemente griego porque es muy probable que también trabajara en Séforis», una ciudad próxima, a una hora de camino, que estaba en proceso de reconstrucción y con mucha población griega. «Lo más normal es que hubiera ido a trabajar allí con Jesús y por eso se piensa que Jesús hablaba griego y que en este idioma mantuvo después la conversación con Pilatos», apunta el historiador.

«Se piensa que José murió en torno a los 50-60 años», antes de comenzara la vida pública de Jesús, porque «cuando los evangelios guardan silencio sobre algo es porque ya no es trascendente para el mensaje», continúa Gómez. Según su explicación, «que en ningún momento se nombre a San José pese al revuelo que levantó Jesús y a la cantidad de personas que aparecen alrededor de él en los evangelios, ni se le cite cuando se habla de la familia es porque José ya no tiene trascendencia, es porque ha muerto».

La apócrifa «Historia de José el Carpintero» apunta una fecha de su muerte: el 20 de julio del año 18 o 19 del Señor, y describe cómo el mismo Jesús lo asistió y consoló. Según este relato, falleció a los 111 años, con 21 años más de los que le asignó San Epifanio, mientras que el Venerable Beda señala que fue enterrado en el Valle de Josafat. Sin embargo, «lo más probable es que haya muerto y sido enterrado en Nazaret», subraya la Enciclopedia Católica.

Francisco José Gómez menciona que «una tradición de la Iglesia oriental antigua, muy temprana, dice que José era bastante mayor que María y que traía hijos de un matrimonio anterior», como también apuntan los apócrifos.

También en la tradición católical se le representó como un anciano. En la Edad Media, incluso enfurruñado o de espaldas a Jesús, «para demostrar que no era el padre de Jesús», explica Gómez. En otras imágenes de Navidad se le ve en segundo plano, con un gorro judío medieval y junto al profeta Isaías que le explica lo que está pasando, «representando al viejo pueblo judío que no entiende el mensaje de la Salvación».

El «gran salto» en su imagen se producirá gracias a Santa Teresa de Jesús, que convirtió a San José en patrono de los conventos carmelitanos reformados. «A partir de ahí se endulza mucho su figura, con un San José más joven, jugando con el Niño, con estampas más familiares», comenta el historiador.