Macarena Díaz-Mayordomo coge la mano de Esther, la joven a la que como doula está acompañanado en su maternidad
Macarena Díaz-Mayordomo coge la mano de Esther, la joven a la que como doula está acompañanado en su maternidad - isabel permuy

Macarena Díaz-Mayordomo, doula: «No somos sacerdotisas ni tampoco una secta»

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Macarena Díaz-Mayordomo lleva siete años ejerciendo como doula. Se interesó por este mundo cuando era secretaria de dirección y después de sufrir «violencia obstétrica» en el parto de su primera hija. «Si yo hubiera tenido una persona que me dijera que podría haber parido diferente lo hubiera hecho y no la encontré, así que decidí formarme», cuenta a ABC. Ahora es madre a tiempo completo de sus tres hijos, labor que compatibiliza con la de doula.

«No somos sacerdotisas ni sectarias ni obligamos a nada. No conozco ese tipo de rituales que recoge el informe y si los hay, no es la labor de una doula», afirma Macarena. Esta doula que trabaja en Madrid reconoce que no existe formación reglada , solo cursos en el ámbito privado. En su caso, se formó con cuatro doulas y en cada seminario «venía un profesional sanitario» para hablar sobre fisiología del parto, lactancia, psicología en duelo, etc. «Desde el colectivo de doulas estamos trabajando para que nos regulen las formaciones y las labores», señala. No considera que sean unas «intrusas» porque «no hacemos ningún trabajo de tipo sanitario». «No tocamos a la mujer físicamente ni atendemos el parto. La matrona hace el trabajo técnico y la doula vigila el entorno para que la mujer esté tranquila y segura», aclara. Enfatiza que están en contra de los alumbramientos sin asistencia y que solo acompañan un parto en casa si hay un profesional sanitario presente.

Macarena justifica la existencia de la doula como un «acompañamiento emocional» en una sociedad en la que las mujeres «estamos más solas y necesitamos cubrir ese espacio emocional que la sociedad no ofrece». Los precios van de los 600 a los 1.200 euros, que incluye el acompañamiento todo el embarazo, la guardia del parto desde la semana 37-38, el parto y el postparto inmediato. A pesar de las cifras, Macarena asegura que «esto no te da para comer». «No todas las mujeres buscan o necesitan una doula. Te puede salir un acompañamiento cada tres meses», apunta.

Precisamente, ahora se encuentra «acompañando» a Esther, una joven de 33 años, embarazada de 23 semanas. Se conocieron en un grupo de apoyo a la lactancia, en el que Macarena era asesora, tras el nacimiento del primer hijo, que ahora tiene casi cuatro años. Es su tercera gestación, tras un segundo embarazo que terminó en pérdida gestacional en la semana 10. La doula también le acompañó en el duelo y en la búsqueda de un nuevo embarazo. «Me está ayudando a superar mis miedos por la pérdida previa. Hasta que no pasé la barrera del primer trimestre fue bastante duro», recuerda. Se ven cada mes o mes y medio, depende de lo que Esther necesite. «En este embarazo me siento mucho más viva. En el primero me sentía enferma. Lo estoy viviendo de manera más natural. Siendo más consciente de los cambios en mi cuerpo. Yo le informo de mis necesidades y ella me acompaña e informa», asegura.

«Lo que dice me parece sensato»

Esther acude a sus visitas rutinarias con el matrón, pero considera que «en 15 minutos cada mes y medio» no puede atender todas sus consultas ni hablar con él «de miedos o rasgos emocionales del embarazo». Asegura que Macarena nunca la toca porque no es personal sanitario y tampoco la recomienda tomar una cosa u otra. «Te transmite experiencias de otras madres. La doula no está para juzgar, está para informar. En mí también esta la sensatez y lo que Macarena me dice me parece sensato. En ningún momento hemos hablado de que me vaya a comer mi placenta», ironiza.

Quiere que esté presente en su parto, en el hospital, junto a su marido. «Voy a luchar por un parto respetado, pero si al final pido epidural no pasa nada y ella no me va a juzgar», concluye.