El papa Francisco se dirige a los periodistas que comparten su vuelo desde Manila a Roma
El papa Francisco se dirige a los periodistas que comparten su vuelo desde Manila a Roma - EFE

El Papa: «Para ser buen católico no hay que tener hijos como conejos»

Francisco respondió así a una pregunta sobre la controversia en Filipinas respecto a los problemas del control de natalidad y el uso de contraceptivos

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Con un lenguaje coloquial y un tanto crudo, el Papa Francisco abordó durante el vuelo de Manila a Roma, un punto crucial en su preocupación prioritaria por la familia: aclarar que «la apertura a la vida es condición del sacramento del matrimonio», pero que «eso no significa que el cristiano deba hacer hijos en serie».

Según Francisco, Pablo VI aconsejó a los confesores «que fuesen misericordiosos y comprensivos, que entiendan las situaciones» pero también detectó el «neomaltusianismo universal que ya estaba en marcha», y que se traduce ahora en “menos del uno por cien del nivel de nacimientos en Italia, y lo mismo en España”.

Pero ni la moral católica ni la implosión demográfica requieren «que el cristiano deba hacer hijos en serie» y comentó haber regañado «a una señora embarazada del octavo hijo, que llevaba siete cesáreas y necesitaría otra: ‘Pero, ¿quiere dejar huérfanos a siete? Eso es tentar a Dios'»

El Papa relató haberle dicho que «eso es una irresponsabilidad. Y ella: ’No, yo confío en Dios’. Pero mira, Dios te da los medios para ser responsable. Algunos creen que para ser buenos católicos –perdonadme la palabra- debemos ser como conejos. No: paternidad responsable».

Para ayudar a entenderla «hay en la Iglesia grupos matrimoniales, los expertos en esto, los pastores… ¡Y hay muchas vías de salida lícitas que han ayudado a esto!».

El Papa estaba abordando un tema complejo de un modo coloquial, con el riesgo de que sus palabras no sean bien entendidas fuera del contexto. Pero una y otra vez sucede que la mayor parte de los ciudadanos de a pie le entienden perfectamente. Estaba hablando de una persona buena que, simplemente, se excedía en el riesgo por no haber entendido bien las enseñanzas de la Iglesia sobre ese punto.

El Papa confesó que durante la misa bajo el viento y la lluvia en Tacloban con doscientos mil damnificados por el supertifón Yolanda, «pensé en ellos y en mis pecados, y me quedé como aniquilado. Casi no podía hablar. No sé lo que me pasaba…».

Se emocionó también en Manila antes los seis millones de personas que desafiaban la lluvia y pasaban un mínimo de tres o cuatro horas de pie para asistir a la misa: «me sentí de nuevo aniquilado. Era el pueblo de Dios. Y la alegría de la presencia de Dios que nos dice ‘pensadlo bien, estáis al servicio de este pueblo’. Ellos son los protagonistas».

Entre sus planes para este año comento que piensa visitar Ecuador, Bolivia, Paraguay y, más adelante, Estados Unidos. No mencionó, en cambio, los posibles viajes cortos a Francia o a España.