Así será el nuevo etiquetado de los alimentos

El Reglamento europeo sobre información al consumidor comienza a aplicarse este sábado 13 de diciembre

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A partir de hoy ya no tendrá que acercarse la etiqueta de un alimento hasta la nariz para conocer la lista de ingredientes o volverse loco buscando los alérgenos en el paquete. Sabrá además si los aceites vegetales que usan determinados fabricantes son de oliva, girasol o palma; de dónde viene la carne que come, cuántas calorías tiene su postre favorito o si lo que está comprando es un producto descongelado. Son algunas de las novedades del Reglamento europeo 1169/2011 sobre información al consumidor, que comenzará a aplicarse este sábado. El objetivo de la nueva normativa, según la Comisión Europea, es ayudar a los consumidores a decidir con más conocimiento los alimentos que compran.

«Es bastante positivo para el consumidor y la industria porque hay aspectos que se concretan y objetivan para que tengamos más claras las reglas del juego», asegura José María Ferrer, jefe del departamento de Legislación del Instituto Tecnológico Agroalimentario Ainia. Desde la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (Fiab) consideran que «se ha realizado por y para el consumidor, respondiendo a sus demandas» y que el nuevo texto «unifica, moderniza y ordena la legislación que había hasta ahora sobre etiquetado en la UE».

Los cambios se verán desde hoy, pero será posible encontrar en el súper etiquetas antiguas, ya que está previsto que se agoten las existencias de los alimentos que se hayan introducido en el mercado o se hayan etiquetado antes de esa fecha. La información nutricional no será obligatoria hasta el 13 de diciembre de 2016, pero si el fabricante quiere facilitarla desde este sábado, debe atenerse a los requisitos de la nueva normativa. Los consumidores podrán comparar calorías, grasas, hidratos, proteínas, azúcares y sal por cada 100 gramos o mililitros de producto. «Sería bueno que apareciese también por unidad, que tuviéramos un referente para saber si es mucho o poco, y que se destacase por escrito si un producto es rico en grasas o azúcares», apunta la doctora Susana Monereo, secretaria general de la Sociedad Española del Estudio de la Obesidad (Seedo).

Los peros al Reglamento

Las asociaciones de consumidores valoran de forma positiva que se mejore la información, pero consideran que, en algunos puntos, el Reglamento se queda corto. Por ejemplo, OCU y Ceaccu opinan que el tamaño de letra es «insuficiente», ya que la petición por parte de estas organizaciones fue de 3 milímetros y finalmente se ha dejado en 1,2 mm. También valoran negativamente que las bebidas alcohólicas queden exentas de incluir información nutricional y la lista de ingredientes.

Otro punto que genera controversia es que la indicación del país de origen en la etiqueta sigue siendo voluntaria, a no ser que su omisión pueda inducir a engaño a los consumidores. La interpretación de esta norma se tiene que fijar en un reglamento de aplicación que aún está en discusión pero que se espera poder cerrar en breve. Un ejemplo claro sería que si en una salsa de tomate pone «producto elaborado en Italia», pero se han usado tomates de otro país, tendría que indicar «producto elaborado en Italia con tomates procedentes de...».

Quedan fuera del etiquetado las grasas trans, a pesar de que numerosos estudios concluyen que aumentan el riesgo cardiovascular, de obesidad y de diabetes tipo 2. «No tenemos una norma a la altura de los problemas actuales relacionados con malos hábitos alimentarios. Hay mucha opacidad en lo que consumimos», concluye el portavoz de Facua, Rubén Sánchez.

Principales modificaciones