Caracoles manzana en una acequia
Caracoles manzana en una acequia - abc
especies invasoras

Cataluña liberará gambas gigantes para eliminar la plaga del caracol manzana

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Extremadamente voraz y prolífico, un solo ejemplar del caracol manzana (Pomacea insularum) es capaz de devorar en un día un metro cuadrado de arrozal. Pero también de plantas macrófitas que oxigenan las aguas de los ríos y fijan el CO2. Es el Atila de los gasterópodos, el más grande de todos los caracoles, y una de las 100 especies invasoras más perniciosas para el planeta. Y todo lo que España ha intentado para frenar su avance por el cauce del Ebro hacia las lagunas litorales y los manantiales naturales, lo que sería un desastre natural, ha fracasado. Todo, a expensas de un esperanzador proyecto del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC.

Si el general Aecio salvó a Roma del rey de los Hunos, a este temible caracol oriundo del Amazonas le podría parar otra especie no menos voraz y grande: el Macrobrachium rosenbergii, una gamba gigante procedente de Asia. La idea de utilizar a esta especie surgió de Giomar Rotllant, investigadora del departamento de Recursos Marinos Renovables del ICM, el Instituto de Ciencias del Mar. El proyecto se desarrollaría con el apoyo tecnológico de la Universidad de Negev (Israel) y consistiría en criar ejemplares machos de una gamba gigante de río procedente de áreas tropicales y subtropicales del Pacífico Oeste, que es depredadora biológica del caracol.

Peligro para el Sur de Europa

La preocupación por esta plaga no atañe solo a España. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), ya publicó el pasado mes de mayo un informe en el que se alertaba de la posibilidad de propagación de este caracol a los humedales del sur de Francia, Italia, Grecia y los Balcanes, hasta la frontera con el Danubio, con el riesgo «masivo» que implicaría para el agua fresca y los hábitats de alto valor ecológico de esas zonas.

Laura Capdevilla-Argüelles es bióloga del Grupo de Especialistas en Invasiones Biológicas y explica a ABC que «este tipo de proyectos de control biológico ya se han puesto en práctica en países como Australia con helechos acuáticos invasores, a los que se erradicó con un escarabajo, el gorgojo, que se alimentaba exclusivamente de ellos. En ese caso, tuvieron éxito, pero el problema es que normalmente no se erradica a la especie invasora porque el depredador específico que se introduce alcanza un equilibrio con su alimento, para garantizar su propia subsistencia. Otras veces, el remedio es incluso mucho peor que la enfermedad».

Utilizar solo machos

El riesgo cero no existe, pero en el proyecto de Rotllant se prevé el uso único de machos, para evitar la reproducción. Además, este crustáceo no soporta temperaturas inferiores a los 14 grados, por lo que se supone que con la llegada del invierno su supervivencia sería imposible.

Aunque esta gamba gigante ha probado su eficacia para acabar con las plagas de caracol manzana en varios países asiáticos, desde el ICM reconocen que falta conocimiento científico para ver cómo funcionaría en el Delta. Por eso, el director de Desarrollo Rural de la Generalitat, Jordi Sala, en declaraciones a Efe, asegura que la actuación se llevaría a cabo «con prudencia y con todas las precauciones: primero probándolo en un laboratorio para garantizar que no aporta ningún parásito a un ecosistema tan frágil, y más tarde en un campo de arroz experimental».

En cualquier caso, la situación es realmente grave en el Delta del Ebro. El caracol manzana es capaz de depositar entre 800 y 2.000 huevos por puesta, que en tres meses estarán a su vez dispuestos para extender la especie. Por eso, de las ocho hectáreas inicialmente afectadas en la margen izquierda del Ebro se ha llegado a 7.000 en pocos años. Según aseguraban a ABC desde la Comunidad de Regantes del Canal de la Derecha del Ebro, «la pasada temporada hubo agricultores que no llegaron a recoger ni la mitad de lo que habitualmente cosechaban».

Desesperados después de que fracasasen todos los intentos de acabar con el invasor a base de cianamida cálcica, saponita, cal viva e incluso la recolección masiva -a mano- de los caracoles, los cosechadores de arroz decidieron inundar durante 20 días sus campos de arroz con agua de mar. Tampoco fue suficiente.

Y es que, como advierten desde el Grupo de Especialistas en Invasiones Biológicas, «hoy por hoy, erradicar el caracol manzana es imposible en sistemas abiertos. A menos que destroces el umbral».

Pero la esperanza es lo último que se pierde, y menos aún, sin darle la oportunidad a Macrobrachium rosenbergii de demostrar lo que es capaz de hacer cuando se encuentre con Pomacea insularum en las aguas del Ebro.

Riesgos del control biológico