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Inteligencia emocional

¿Estás de mal humor? Plántale cara y no dejes que arruine tu día

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«Maldito lunes». «Maldito jefe». «Maldito compañero que me la ha jugado». ¿Te suenan estas situaciones? ¿Cuántas veces han provocado en tal mal estado que ha hecho que estés horas, días o incluso la semana de mal humor? Y no son los únicas. «¡Qué asco de día! No para de llover y está gris». Dicho y hecho: nos hemos levantado con el pie izquierdo. ¿Y ahora qué?

«El mal humor viene cuando nos sentimos mal y las emociones vienen determinadas por lo que pensamos», explica Miguel Angel Rizaldos Lamoca, psicólogo. Por eso, ahora que estamos en otoño, si nos dedicamos a repetirnos continuamente a nosotros mismos «¡Qué asco de día!», «¡Hace un frío insoportable!», «¡No hay nada de sol y no apetece salir a la calle!», acabaremos de mal humor. «Todos los cambios nos influyen -recuerda el experto- Y el cerebro precisamente no está acostumbrado a los cambios: 'cosas nuevas que, como no controlo, no las quiero'».

Y eso que el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación. Pero nuestro cerebro no. «Aunque no pasa nada por levantarnos con el pie torcido alguna vez», comenta entre risas Miguel Ángel Rizaldos. «Pero lo suyo es atajarlo porque si estamos malhumorados nos sentimos mal y el ser humano tiene que sentirse siempre lo mejor posible». Lo que pasa que no es fácil. «Malhumorarse es algo automático. Lo complicado es conseguir que nada nos consiga alterarnos de esa manera porque hay que pelearlo mientras la cabeza intenta llevarte la contraria».

La actitud es la clave

Por tanto, ¿por qué estar de mal humor si podemos evitarlo? «Depende de nuestra actitud», adelanta el experto. Evidentemente, uno no puede controlar que llueva o haga frío, pero sí cómo queremos pasar el resto del día. Así que pregúntate: «¿Voy a pasar todo el día lluvioso de hoy de morros solamente porque esté gris?»

La clave, reside, por tanto, en nuestra actitud. «No puedo, no soy capaz… Nos dejamos llevar por los pensamientos negativos», asegura el experto, quién también advierte que pensamos en exceso en «tonterías».

Por ejemplo, ¿por qué los lunes generan tan mal humor? Porque nos dejamos llevar por pensamientos negativos («¡Qué rollo! Otra vez al trabajo», «¡No quiero madrugar!», «Otra vez a la oficina a soportar a mis compañeros») que, en su mayoría, no tienen valor. «Mucho de lo que pensamos no es importante», recalca el psicólogo. Así que no hay que pelear contra ese pensamiento negativo. «Apártalo. Ya irá pasando. Métete en la rutina de lleno», aconseja.

«El truco está en focalizar la atención hacia lo que es importante y, ante pensamientos negativos, lo mejor es poner el ‘piloto automático’ y ponerse en marcha. No hay que pensar en si nos apetece ir a trabajar. Cuando suene el despertador, nos levantamos y nos ponemos en marcha», aconseja.

De lo contrario, si nos ponemos a pensar en exceso, nos vamos a agobiar. «El cerebro anticipa situaciones negativas y de forma exagerada. Nos ahogamos antes de tiempo. Lo mejor es modular y centrarnos en lo importante», asegura Miguel Angel Rizaldos.

Esfuerzo y voluntad

Claro que no es fácil, advierte el experto. Luchar contra el cerebro es afrontar una pequeña batalla que requiere esfuerzo y voluntad cuando el ser humano está más acostumbrado a aprender si esforzarse, a actuar de forma automática, a dejarse llevar por los pensamientos negativos.

A veces hacemos un mundo de la nada. Para evitar que el mal humor se apodere de nosotros, podemos pensar en lo positivo que puede ser el día. «La felicidad está en las pequeñas cosas, como, por ejemplo, ese desayuno en el bar antes de entrar a la oficina», recuerda el psicólogo.

Al fin y al cabo, estar de mal humor es una emoción. «Según pensemos, así nos vamos a sentir. Por tanto, si pensamos en negativo, vamos a estar mal. Nos dedicamos a dar vueltas y más vueltas a los problemas o posibles situaciones futuras. A algo que puede o no suceder. Y eso es lo que nos preocupa. Hay que mantenerse ocupados, no preocupados», asegura.

El hombre tiende a anticipar siempre cosas negativas y le cuesta ver las pequeñas cosas cotidianas que le pueden hacer felices. «Hay que pensar en el presente. Disfrutar del hoy. El futuro ya llegará y veremos cómo lo tratamos», dice el experto.

Así que, ¿estás hoy de mal humor? Reconócelo y ahora plantéate: «¿quiero seguir así el resto del día, mañana o lo que queda de semana?» Seguro que no, así que ponte manos a la obra y cambia tu actitud. Aparta ese pensamiento negativo de tu mente, despéjate y haz del sentido del humor tu mejor aliado -«Es uno de los mejores índices de salud mental»-. Todo depende de tu actitud frente a las cosas. Si te lo propones, lo consigues. Pelea e imponte a esos malos pensamientos que en nada te van a beneficiar. Es lo que se conoce como inteligencia emocional.