María Pineda habla sobre su cáncer de pulmón

María Pineda habla sobre su cáncer de pulmón

La exmodelo María Pineda lleva cinco años luchando contra un cáncer de pulmón, del tipo bronquioloalveolar, de los más letales y difíciles de curar. Así es su lucha diaria.

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Cuando aún no había cumplido ni la mayoría de edad, su nombre ya comenzaba a desfilar por la pasarela de la fama gracias al concurso de Miss España. En la edición de 1978, nuestra protagonista acabó el certamen de aquel año como primera Dama de Honor. Ese trampolín supuso un gran impulso en su carrera de modelo, obteniendo notable éxito dentro y fuera de nuestras fronteras durante las décadas de los ochenta y noventa. Más adelante, su popular noviazgo con el bailarín Joaquín Cortés la puso en el foco de la prensa del corazón. Todo era de color de rosa en la vida de María Pineda (Málaga, 7 de noviembre de 1960), una humilde andaluza de insultante belleza a la que la vida siempre le dedicaba una sonrisa. Pero todo cambió en 2009. Entonces, a sus 48 años, le detectaron cáncer, el talón de Aquiles de su familia.

«Desde 2007 a 2009 fueron dos años en lo que yo me sentía muy cansada y deprimida. No sabía qué me pasaba. Entonces, recuerdo ir a un espectáculo de Sara Baras tres días antes de marcharme a la India, donde colaboraba con la Fundación Vicente Ferrer. En esas 72 horas me puse muy mala, cancelé el viaje y tuve que ser ingresada en el Hospital Universitario de Madrid. Al principio pensaron que podría ser neumonía o tuberculosis. Al mes y medio, los resultados de la biopsia decían algo mucho más grave: sufría cáncer de pulmón», afirma .

Y no era uno cualquiera. El de María era del tipo bronquioloalveolar, uno de los más letales. Otra ‘puñalada’ a una familia ya bastante castigada por esta enfermedad: «Mi cáncer es propio de las mujeres de raza asiática y no fumadoras, pero me ha tocado a mí. Lo peor es que no se puede operar, es como una telaraña. La única cura es la quimioterapia durante toda la vida para mantenerlo dormido. Lo tengo por causas genéticas. En mi familia hay muchos antecedentes de cáncer. Mis padres murieron de este modo. Y los siete hermanos de mi madre, igual. También fallecieron por cáncer. A los míos la salud no nos ha tratado muy bien», explica.

Tratamiento en Málaga

Antes de las sesiones de quimio, que recibe en el Hospital Carlos Haya de Málaga cada 21 días, estuvo en EE UU y Alemania donde gracias a la hipertermia mejoró mucho su calidad de vida: «Es el futuro del cáncer. Es un tratamiento que consiste en darle calor (hasta 28 grados centígrados) al tumor para debilitarlo. Es verdad que es muy costoso, pero en Alemania e Italia está sufragado por la seguridad social. Aquí no y ojalá llegue cuanto antes», dice.

Este método de cura lo descubrió junto a su íntima amiga Carla Duval (fallecida de cáncer en el cuello del útero en 2010), de la que aprendió bastante a la hora de afrontar la enfermedad: «Intento ayudar a toda las personas que están a mi alrededor y que lo pasan mal también a ser optimistas. Voy a disfrutar de la vida hasta el último día por muy mal que me encuentre. Hay que ser positivos siempre. Esta forma de comportarse me la enseñó Carla», recuerda con cariño.

María lleva cinco años luchando. Ha sufrido cambios bruscos de peso, perdió el pelo en la cabeza, las pestañas y las cejas, y tiene los huesos y las articulaciones destrozadas por la quimio. Tras un tiempo de tratamiento en Madrid en el que no se sentía satisfecha con los resultados, en su ciudad natal ha encontrado el lugar y las personas adecuadas para seguir mirando de frente a la vida. El hospital Carlos Haya, ahora llamado hospital Regional de Málaga, es uno de los más avanzados a nivel nacional e internacional en cuanto a cáncer de pulmón.

«Mi oncólogo, Manuel Cobos, y mi traumatólogo, Cecilio Casermeiro, son maravillosos. El tratamiento que sigo me está yendo genial, pero es verdad que los efectos secundarios de la quimio son muy elevados y no sé si podré estar toda la vida aguantando tanto sufrimiento. La quimioterapia te destroza por dentro. Por eso es clave el papel de los médicos. Si yo vivo en Málaga es por ellos dos y, sobre todo, por el doctor Casermeiro, el doctor milagro», explica con emoción.

Minimizar los daños

El método de trabajo de este doctor especializado en traumatología del dolor es toda una bendición para sus pacientes: «Trabaja con métodos naturales y me da mucha calidad de vida. Yo he visto gente con muchos años en silla de ruedas que ha conseguido levantarse y dar algunos pasos gracias a él y sus métodos de cura», nos cuenta la exmodelo. Otro de los métodos naturales que utiliza María para su enfermedad es la vitamina C. Cada vez que viaja de Málaga a Madrid, el doctor Víctor Méndez se la inyecta: «Ayuda a que la quimio no dañe tanto el organismo y a que no seamos tan propensos a infecciones».

Y es que nuestra protagonista ha pasado un invierno muy duro por culpa de una neumonía que casi «me manda al otro lado», como ella misma nos desvela. Eso sí, una vez recuperada y con el verano a la vuelta de la esquina, sólo tiene buenas noticias: «El bicho lo tenemos controlado, adormecido. Yo me encuentro ya mucho mejor que hace unos meses y pronto sellaré mi amor con mi pareja en forma de boda». Así es María Pineda. Lucha, fuerza y coraje. Y un amor infinito por la vida.