Adiós a los termómetros de mercurio en la Unión Europea
Un termómetro de mercurio - wikimedia

Adiós a los termómetros de mercurio en la Unión Europea

Este 10 de abril entra en vigor la prohibición de vender cualquier dispositivo de medición con este tóxico químico

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Ni termómetros de mercurio, ni cualquier dispositivo de medición que contenga mercurio y esté destinado a uso industrial podrá venderse en la Unión Europea desde este jueves 10 de abril, fecha en la que entra en vigor una parte del reglamento de la Comisión Europea aprobado el 19 de septiembre de 2012.

Barómetros, higrómetros, manómetros, esfigmomanómetros, extensímetros que se utilizan con pletismógrafos, tensiómetros y otras aplicaciones termométricas no eléctricas quedarán así junto a los termómetros fuera de circulación por presentar un riesgo para la salud humana y el medio ambiente, dado que además existen otros alternativos.

«El mercurio es uno de los diez principales productos químicos de mayor preocupación para la salud pública y es una sustancia que se dispersa y permanece en los ecosistemas para las generaciones, causando graves problemas de salud y discapacidad intelectual a las poblaciones expuestas», explicó la directora general de la OMS, Margaret Chan, el pasado octubre al lanzar la iniciativa «Salud Libre de Mercurio en el año 2020» junto a la coalición internacional «Salud Sin Daño», formada por más de 470 organizaciones en unos 50 países.

Su objetivo es poner fin a la exposición de la población mundial al mercurio de los dispositivos médicos de medición y apoyar alternativas sin este elemento porque el mercurio es tóxico y provoca una amplia gama de efectos graves sobre la salud, como daños cerebrales y neurológicos, especialmente entre los jóvenes, además de daños renales y al sistema digestivo.

El mercurio constituye una amenaza especial para el desarrollo del niño en el útero y temprano en la vida. Concretamente la inhalación de vapor de mercurio puede producir efectos perjudiciales en los pulmones y los riñones, en el sistema nervioso, digestivo e inmunológico; además, es corrosivo para la piel, los ojos y el tracto gastrointestinal, y pueden inducir toxicidad renal si se ingiere.

La OMS y sus asociados del sector de la salud se comprometieron a trabajar para la eliminación de mercurio de antisépticos tópicos y mercurio para aclarar la piel de cosméticos; desarrollar estrategias de salud pública para hacer frente a las repercusiones sanitarias del uso del mercurio en la extracción aurífera artesanal y en pequeña escala; realizar medidas para eliminar el uso de la amalgama dental; y fomentar el intercambio de información de salud, la sensibilización pública y la investigación en salud.

Convención de Minamata

Esta iniciativa surgió después de que 140 países firmaran en Kumamoto (Japón) el primer acuerdo internacional para reducir el uso y el comercio de mercurio y, con ello, prevenir futuros daños a la salud y al medio ambiente, según recuerda Servimedia.

Este tratado toma el nombre de Convención de Minamata porque en esta ciudad nipona se detectó en la década de 1950 un síndrome neurológico causado por la contaminación del agua tras el vertido de mercurio por parte de una planta petroquímica.

Si bien la Convención de Minamata permite que se siga utilizando el mercurio en aparatos de medición médicos hasta 2030 bajo ciertas circunstancias especiales, la OMS y ‘Salud Sin Daño’ consideran que las posibles consecuencias negativas para la salud derivadas del mercurio son tan grandes que proponen reducir esta fecha límite a 2020.

La UE también ha prohibido metales tóxicos como el cadmio y el mercurio en pilas y baterías aunque no entrará en vigor hasta el 31 de diciembre de 2016. El veto al uso del mercurio en las pilas de botón, utilizadas sobre todo en relojes, juguetes y telecomunicaciones, se adelantó a otoño de 2015 para ayudar a reducir la contaminación ya que estas pequeñas pilas quedan fuera con más facilidad de la cadena del reciclaje.