Teresa Martín García, coautora del estudio; Jaime Lanaspa, director general de la Fundación «la Caixa»; Teresa Castro, coautora del estudioi y Gosta Esping-Andersen, coordinador y coautor del estudio
Teresa Martín García, coautora del estudio; Jaime Lanaspa, director general de la Fundación «la Caixa»; Teresa Castro, coautora del estudioi y Gosta Esping-Andersen, coordinador y coautor del estudio - IGNACIO GIL
natalidad

España consolida la tendencia del hijo único

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España consolida la tendencia del hijo único -ya son tres de cada diez los españoles que crecen sin hermanos-, a pesar de que las preferencias en cuanto al número de descendientes se han mantenido estables durante el último medio siglo: la gran mayoría de españoles desean tener al menos dos.

Esta es una de las principales conclusiones del Estudio de la Fundación La Caixa «El déficit de natalidad en Europa. La singularidad del caso español», presentado hoy en rueda de prensa, que constata que España está a la cola de la fecundidad (1,3 hijos de media) en comparación con los demás países europeos.

Este análisis comparativo considera que la diferencia entre el número de hijos que la mayoría de los hombres y mujeres españoles desearían tener (2,2) y los que realmente tienen constituye un «déficit de bienestar profundo», ha explicado Gosta Esping-Andersen, coordinador del trabajo y catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

A diferencia de otros países europeos con baja natalidad como Italia o Alemania, muy pocas españolas optan por no tener hijos: sólo el 13 por ciento de las nacidas en 1965 no han tenido descendencia en comparación con el 9 por ciento de las nacidas en los años cuarenta.

Una de las «sorpresas del estudio» es que las parejas de hecho españolas siguen un patrón «muy nórdico», ya que son «sorprendentemente estables» y a ellas corresponde el 24 por ciento de todos los nacimientos.

De hecho, el porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio pasó del 4 por ciento en 1980 al 11 por ciento en 1995 y desde entonces el aumento ha sido muy rápido.

La «cohabitación» en España ha pasado de «casi cero» en la década de los 80 a ser «una norma» muy prevalente en la actualidad: el 40 por ciento de las mujeres nacidas en los setenta forman parte de una pareja de hecho.

Otra de las peculiaridades de España en el entorno europeo es que la baja natalidad está muy generalizada, independientemente de la procedencia geográfica y social, nivel de estudios y la situación laboral de la mujer, mientras que en otros países la alta natalidad de algunos sectores de la población compensa con la baja de otros.

Uno de los motivos de los bajos índices de natalidad está en la escasa progresión hacia el segundo hijo y posteriores. El 87 por ciento de las mujeres tienen hijos, pero mientras que entre las nacidas en 1940 solo el 7,4 por ciento tenían uno, dos décadas después se eleva al 27,6 por ciento.

En la presentación del estudio, Jaime Lanespa, director ejecutivo de la Fundación La Caixa, ha explicado que los autores no se limitan a hacer un diagnóstico de la situación sino que realizan recomendaciones para revertir la tendencia.

Entre ellas, la más importante es la de potenciar la educación de cero a tres años, algo que, según los expertos, debería entenderse como una inversión y no como un gasto.

Además de la falta de guarderías, el alto nivel de paro, la precariedad laboral, la escasa flexibilidad en el trabajo con horarios contradictorios con la vida laboral y bajas de maternidad cortas y asimétricas son algunas de las causas que «conspiran» en la baja natalidad española.

El que todavía la pareja española no sea igualitaria, a diferencia de lo que ocurre en los países nórdicos, también influye en las tasas de fecundidad. De hecho, cuanta más igualdad de género hay en la pareja, más estabilidad, y, en consecuencia, más hijos.

El estudio revela que el retraso de la maternidad se da en España también de forma generalizada en todos los estratos sociales. Entre 1980 y 2011, la edad media de los padres ha aumentado de 25 a 30,1 entre las mujeres y de 30,1 a 33,33 entre los hombres y los nacimientos en madres de más de 35 años representan ya el 18 por ciento del total.

Teresa Castro, investigadora del CSIC y una de las autoras del estudio, ha subrayado la peculiaridad del caso español, ya que siendo un país tan tradicional tiene unas pautas tan poco tradicionales en cuanto a natalidad.

Esta profesora ha advertido de que no existen «fórmulas mágicas» para cambiar la tendencia, aunque «las políticas pueden influir».

A este respecto, el estudio aboga por la vía nórdica de políticas igualitarias, permisos parentales, medidas de conciliación e inversión en educación infantil frente al modelo anglosajón, que lleva a una natalidad alta «a costa de desigualdades sociales».

Castro ha alertado de que si no se abordan con éxito las causas, la tasa de fecundación se mantendrá muy baja «indefinidamente».