infancia

Sanidad quiere acabar con el limbo de los niños acogidos

Pasados dos años de guarda voluntaria, se dictarán medidas de protección permanente

alejandro carra - Actualizado: Guardado en: Sociedad

La ministra de Sanidad y Servicios Sociales, Ana Mato, aprovechó la clausura del I Congreso del Interés Superior del Niño para adelantar que su departamento, junto al Ministerio de Justicia, las Comunidades Autónomas y las ONG dedicadas a la Infancia, está ultimando dos anteproyectos de ley con los que se pretende actualizar, unificar y clarificar la maraña legislativa que existe en nuestro país con la protección de los menores; un ámbito en el que se entremezclan leyes y competencias autonómicas, hasta el extremo de haber recibido en 2010 una llamada de atención desde Naciones Unidas para solucionar este asunto.

Mejor regulación estatalEntre los principales objetivos del borrador figuran una mejor regulación estatal de las situaciones de riesgo y desamparo, cuyos conceptos son diferentes según qué Comunidad Autónoma, y también de las medidas de acogimiento y adopción de los menores. Actualmente, cerca de 30.000 niños se encuentran en guarda o tutela en nuestro país, y la mitad de ellos, en acogimiento residencial. Ahora, el Ministerio pretende agilizar los procedimientos para que los menores pasen a una situación de acogimiento familiar o de adopción, trámites muy lentos a día de hoy, como demuestra el hecho de que en 2012 hubiese 10.000 familias con expedientes abiertos.

Solo dos años de guarda voluntaria

Otro de los aspectos más llamativos del borrador es el relativo a la limitación de los plazos de la guarda voluntaria, la que se produce cuando los padres biológicos no pueden hacerse cargo de sus hijos y los dejan en acogida. Ese periodo temporal pasaría ahora a ser de dos años, transcurridos los cuales, si los padres no reclaman la guarda de su hijo y demuestran una evolución positiva, se dictarían medidas de protección permanente. Se evitarían así casos tan vergonzantes como el de Diego, «el niño de El Royo», que pasó de familia en familia y de centro en centro ante la reiterada incapacidad de sus progenitores -con trastornos mentales- para atenderle correctamente. Lo que nunca se considerará como único motivo de desamparo será la situación económica de los padres.

En cuanto a la adopción, la medida familiar y permanente por excelencia, se excluirá de esta posibilidad a los padres que hayan «devuelto» a un hijo y se establecerá la guarda con fines de adopción, para que el menor no esté en un centro durante los trámites.

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