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¿Cómo localizar las «grasas trans» en los alimentos del mercado?

Se calcula que a ingesta de cinco gramos diarios es suficiente para aumentar un 25% el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Es importante fijarse en las etiquetas antes de llenar en carrito de la compra
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Un reciente estudio publicado por la «British Medical Journal» contempla que las grasas saturadas no son las responsables de todos los males que pueden afectar a nuestro corazón debido a la alimentación.

Tras decirnos que un chuletón o una ración de queso no resultan perjudiciales para la salud en los términos en los que hasta ahora todos creíamos, ha llegado el momento de identificar a las auténticas responsables de los problemas cardíacos.

Las grasas «trans» son las verdaderas «malas de la película». También se llaman grasas hidrogenadas y sirven para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos. Por eso están en la comida precocinada, snacks, patatas fritas congeladas o bollería industrial.

Se calcula que la ingesta diaria de cinco gramos de grasas «trans» es suficiente para aumentar un 25% el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Según un estudio publicado en la revista «The New England Journal of Medicine», el consumo continuado de grasas «trans» provoca un aumento del nivel de colesterol malo y una disminución del colesterol bueno.

El exceso de grasas «trans» favorece la aterosclerosis (estrechamiento de las arterias que dificulta el paso de la sangre), por lo que resulta peligroso para la salud del corazón y las arterias.

Las grasas «trans» se definen como aceites grasos insaturados, principalmente de origen vegetal, que se someten a un proceso de hidrogenación parcial para conferirles un estado semisólido.

Por eso se pueden utilizar para dar estabilidad y consistencia a gran cantidad de productos alimenticios. Así, podemos encontrar estas «grasas trans» en algunas margarinas, galletas y productos de bollería, palomitas de microondas, pastelería industrial, caramelos, snacks salados y dulces, helados, precocinados, salsas y buena parte de productos englobados en la familia del fast-food.

En Estados Unidos desde 2006 es obligatorio declarar en la etiqueta nutricional la cantidad de grasas «trans» por porción de producto si éste contiene más de 0,5 gramos. En Canadá también se exige que en la etiqueta se detallen las grasas «trans» de cualquier producto. Mientras, en Europa, Dinamarca cuenta, desde el año 2003, con una normativa que obliga a incluirlas en las etiquetas.

Para evitar las grasas «trans» deberemos tener en cuenta que se encuentran de forma habitual en snacks y aperitivos salados como palomitas de maíz o patatas fritas, alimentos precocinados, galletas, margarinas y bollería industrial.

En cualquier caso, lo mejor es siempre consultar las etiquetas porque, por ejemplo, en el caso de las margarinas, algunas de ellas se someten a procesos de hidrogenación que consiguen reducir la cantidad de grasas «trans» de su composición.

Es mirando la etiqueta, en la lista de ingredientes cómo lo podremos saber, porque aquí es donde los fabricantes deben indicar si el producto tiene grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas.

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