«Nuestros edredones de pluma europea no tienen patógenos»
Un paciente realiza un prueba ante el doctor Ferran Morell, del hospital Vall d'Hebron - efe
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«Nuestros edredones de pluma europea no tienen patógenos»

El sector reclama más estudios sobre la vinculación con la fibrosis pulmonar

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El propio autor del estudio lo había avanzado en conversación con ABC, «habrá preocupación». Y el doctor Ferran Morell, catedrático de neumología y principal autor de un estudio del Vall d’Hebron de Barcelona sobre la exposición a los edredones o almohadones de pluma natural como uno de los factores ambientales de riesgo de la fibrosis pulmonar idiopática, no se equivocó. La publicación de las conclusiones del estudio de su equipo ha provocado una significativa conmoción entre los usuarios de esta cotizada ropa de cama, apreciada por el confort, tacto y calidez de una materia prima, la pluma o el plumón naturales, de los que la naturaleza ha dado siempre la mejor de las garantías, al menos para sus usuarios naturales.

El estudio de los investigadores del hospital universitario catalán advierte, no obstante, en sus propias conclusiones que las causas que provocan la aparición de esta enfermedad son varias, ambientales y genéticas, y que no son capaces de precisar el peso que tendrían. Su trabajo se limita a identificar un nuevo factor de riesgo para el que la estadística da unas cifras muy lejos de la alarma: en Cataluña hay 2,25 millones de personas que duermen con un edredón de plumas y solo 2.000 afectados en toda la Comunidad. Pero la preocupación ya se ha instalado en el sector.

Higienización de la pluma

Para la industria de la pluma, la publicación del estudio ha caído como un mazazo, entre otras cosas porque se produce justo cuando se espera la llegada de los primeros fríos y con ellos, el pistoletazo de salida de sus ventas, antes de la campaña de Navidad. Pol García, portavoz de «Nordream», uno de los principales fabricantes de edredones y almohadas de pluma natural, y miembro de la EDFA (Asociación Europea de la industria de la pluma), todavía recuerda lo que les costó salir de la preocupación causada hace años por la gripe aviar. «Entonces -nos dice- hubo que hacer un gran esfuerzo de divulgación sobre los procesos de higienización que se llevan a cabo con esta materia prima. Ahora, de nuevo, nos toca explicarlo». Y en ello se vuelca. Su mayor empeño no es el de desacreditar el estudio ni minimizar sus conclusiones: «Si se confirmase que esto es realmente dañino, cerramos y nos dedicamos a otra cosa.

No es lo mismo la pluma europea que la ChinaLo último que queremos hacer es perjudicar a nuestros clientes», llega a afirmar; su interés, como con la gripe aviar, vuelve a volcarse en explicar que es primordial determinar qué tipo de pluma o plumón se ha analizado. Y en ese aspecto confirma que el sector ya se ha puesto en contacto con los responsables del estudio. «No es lo mismo analizar un producto que ha sido confeccionado con pluma de aves españolas o francesas, con toda la producción controlada por laboratorios independientes, que las de otros países, como China. No es lo mismo, insiste, una pluma que ha sido prelavada, lavada y esterilizada en seco a más de 130 grados, lo que garantiza la eliminación de los patógenos, que una que solo ha sido sometida a un proceso de prelavado que únicamente asegura que el producto no se pudra en el transporte».

El sector queda ahora a la espera de la respuesta del equipo de investigadores, que, además de mirar el parte meteorológico, también tendrá que suscribirse a «The Lancet Respiratory Medicine»