Clínica universitaria de navarra

Así funciona el trastorno por déficit de atención

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Sus síntomas son fáciles de detectar: facilidad para distraerse, incapacidad para realizar tareas sencillas que perfectamente saben hacer, facilidad para entretenerse con nimiedades... Es el trastorno por déficit de atención (TDH), provocado por un funcionamiento erróneo del cerebro y una maduración o grosor cerebral menores a los habituales.

«El problema es que la conectividad entre áreas del cerebro falla», explica el doctor Cesar Soutullo, del departamento Psiquiatría y Psicología médica de la Clínica Universitaria de Navarra. «La zona anterior del cerebro es como el piloto de un coche: se focaliza en lo que tenemos que hacer, mientras que la posterior es el copiloto, que indica los obstáculos que pueden surgir».

En los niños con TDH esa comunicación no existe y, por lo tanto, si reciben alguna distracción mientras estén ocupados con la tarea perderán la concentración y no podrán terminarla. Por ello, el fracaso escolar entre los que lo padecen es muy elevado.

Dicho trastorno, no obstante, puede verse paliado gracias a un tratamiento conductual y farmacológico, que consigue que el cerebro de los afectados pueda llegar a parecerse a un cerebro normal.