Los trucos para prolongar el bronceado (sin sol ni rayos UVA)
El autobronceador es una buena opción para broncear la piel sin sobreexponernos al sol - mikel ponce

Los trucos para prolongar el bronceado (sin sol ni rayos UVA)

Existen alternativas para mantener un tono bonito y uniforme sin poner en riesgo nuestra piel

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Septiembre. Has vuelto a la oficina presumiendo de un favorecedor bronceado de playa, pero sabes que, en cuanto pases unos días sentado bajo las luces de los fluorescentes, el moreno, inevitablemente, te irá abandonando. Los geles de ducha y cremas ultrahidratantes evitarán que la piel se seque y se descame más rápidamente, pero en un mes o mes y medio, como máximo, se habrá renovado totalmente y volverá a su tono natural.

Hasta hace unos años la única manera de lucir una piel morena era pasar horas bajo el sol, vuelta y vuelta, y, si queríamos prolongar el bronceado durante el año, teníamos que acudir a una cabina de rayos UVA, que desde 2009 están catalogadas oficialmente como cancerígenas por la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer.

Ahora, la alternativa eficaz y segura para conseguir un tono dorado, sin riesgos para nuestra salud, son los autobronceadores. Consiguen ponernos morenos gracias a una molécula llamada dihidroxiacetona (DHA), que es la que aporta ese olor tan característico al producto. Al entrar en contacto con la capa superficial de la piel, la DHA produce una reacción química de oxidación. El tono que se obtiene será diferente según el color natural de piel de la persona.

Aunque todos los autobroncedores cuentan con esta molécula, el acabado final dependenderá de la concentración de DHA que tenga el producto y de los excipientes. «Las marcas de farmacia o alta cosmética tienen mejores excipientes, por lo que el acabado de la crema está más logrado», asegura a ABC la doctora Isabel Aldanondo, dermatóloga del Grupo Pedro Jaén y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Un bonito bronceado no se consigue solo con un producto de calidad, sino que tenemos que seguir un ritual de aplicación para que el color quede uniforme en todo el cuerpo. «Primero hay que exfoliar bien la piel, poner una buena capa de crema hidrante y, por último, extender el autobronceador. Otra opción más rápida es mezclar la hidratante con el autobronceador», señala la doctora Aldanondo.

En la cara, el protocolo sería el mismo, aunque si tienes manchas, es mejor evitar la aplicación del autobronceador porque pueden oscurecerse.

La dieta también es nuestra aliada. La vitamina C y los carotenos, presentes en frutas y verduras como la manzana, la naranja, la zanahoria o la lechuga, ayudan a conseguir un tono bonito y uniforme. De hecho, un estudio de la Universidad de Nottingham determinó que comer zanahorias y tomates es mucho más eficaz y aconsejable que tumbarse al sol. Otra investigación, de la Universidad escocesa de Saint Andrews, también demostró que incluyendo dos porciones más de frutas y verduras cada día, se consigue un tono facial más saludable en apenas mes y medio.

Pastillas bronceadoras

La novedad en el campo de la cosmética solar son las pastillas bronceadoras, que prometen, además de un plus de protección frente a los daños del sol, mantener más tiempo el moreno. «Las que contienen Forskolin sí que pueden prolongar el bronceado porque este compuesto estimula la síntesis de melanina y, por tanto, la pigmentación cutánea, sin necesidad de exponerse al sol», explica a ABC la doctora Carmen Carranza, dermatóloga del Hospital Fundación Jiménez Díaz y miembro de AEDV, que desaconseja su consumo en personas con melasma, ya que puede aumentar las manchas en la piel.

Respecto a la capacidad fotoprotectora y antioxidante de estos comprimidos, la dermatóloga recuerda que el nivel de evidencia sobre su eficacia «es muy heterogéneo», por lo que «hay que consultar siempre al especialista y no pueden ser recomendados de forma generalizada». Además, nunca son una alternativa al fotoprotector solar tópico, sino un complemento.